Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 Vida oficial. Declaraciones de Suárez a "L´Express". 
 Habrá otro referéndum  :   
 "La Constitución será sometida a la aprobación del pueblo español". 
 ABC.    28/06/1977.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ABC. MARTES. 28 DE JUNIO DE 1977. PAG. 8.

VIDA OFICIAL

DECLARACIONES DE SUAREZ A «L´EXPRESS»

HABRÁ OTRO REFERENDUM

París, 27. (De nuestro corresponsal, por télex.) «España no es diferente; España es igual a los demás

países de Europa», le ha dicho el presidente Adolfo Suárez a los enviados especiales de «L´Express».

Yves Cuau y André Pautará, «ue han mantenido una larca entrevista en el palacio de la Moncloa con el

hombre «del cambio en la legalidad». «Y ahora que España es igual a los otros y que es la gran esperanza

de Europa —escriben los autores de la entrevista—, Adolfo Suárez no quiere mendigar un traspuntín, sino

que reivindica un puesto de pleno derecho en un conjunto reorganizado.» «Al principio —ha dicho el jefe

del Gobierno español— Europa era una casa de seis habitaciones. Cuando se amplio, los nueve inquilinos

tuvieron que apretarse. Mañana, con España, Portugal y Grecia, seremos doce. Consecuencia: habrá que

construir una nueva casa.»

LAS ELECCIONES. — Adolfo Suárez, «que habla con ese calor amistoso que seduce a los españoles» y

«en cuya mirada aparece un atisbo de malicia, de divertida Baílela», se refiere a las elecciones del 15 de

junio con una apreciación clara sobre sus-resultados: >E1 pueblo español ha expresado, enérgicamente,

una neta voluntad de cambio político en la moderación. Al efl-coger, entre la selva de partidos y de

mlntpartldoe, ha clarificado nuestro panorama político. Ha sido un gran paso hacia ana situación, al fin,

normal. Estábamos hartos de oír hablar, a los unos y a los otros, al poder y a la opinión, sin real

justificación, en nombre del pueblo. A veces, Incluso, para defender posiciones extremistas Pues bien, he

aquí descartados los fcrguméntos en favor del Inmovilismo y de aquellos que propugnaban la revolución

al término de una campaña electoral, espléndidamente animada por el espíritu de civismo y de tolerancia,

el veredicto ha salido de las urnas y todos los han aceptado.»

BIPOLARIZACION. — Acerca del pell-«ro de una bipolarlzación de la vida política española, Adolfo

Suárez expone su noción del centro: «Había un peligro: el flue las primeras elecciones democráticas fe

disputasen entre las mismas fuerzas que. hace casi meólo siglo, nos llevaron a la guerra civil. Para

evitarlos, era necesario el crear una fuerza centrista, un contrapeso. Yo no creo que el éxito de ese centro f

los resultados importantes de los socialistas, se traduzcan por una bipolarlzación. Mas bien diría en un

sistema bipartito, factor de moderación y de equilibrio. En ese sentido, España »ha adoptado de modo

resuelto los hábitos europeos. Pero, eso sí, «n el caso de que nuestras dos grandes fuerzas políticas

quisieran asfixiar a las pequeñas formaciones o utilizar la situación para adoptar posiciones radicales, la

España que ha impuesto la moderación, no lo toleraría.»

El presidente Suárez estima que el pro-frama centrista puede ser aplicado sin más colaboración. «No

obstante -^subraya—, creo que podemos contar, no sólo eon el apoyo sino también con la colaboración

práctica de las otras corrientes políticas, ya que existen ideas válidas en las Otras formaciones. He aquí

nuestra regla de oro: el diálogo y el entendimiento. Nuestra diferencia con la derecha: nosotros deseamos

unas profundas reformas, tina mayor consideración de la opinión ajena. Nuestra diferencia con la

izquierda: nosotros no queremos ni la Ideología ni los métodos marxistas, aunque estemos de acuerdo,

con esta izquierda, sobre ciertos objetivos políticos, sociales y económicos. Nosotros vamos a corregir las

desigualdades sociales, fundar un nuevo sistema económico, con el acuerdo de todos aquellos que se

sientan concernidos.»

AL CAMBIO DESDE LA LEGALIDAD. Todo cambio, debe pasar por el camino de la legalidad, y

«ahora que el pueblo ha designado a sus representantes legítimos, el Gobierno va a proseguir, con poderes

más limitados, el cambio que le dictan los fesultados electorales».

En cuanto al futuro inmediato, Adolfo Suárez desea que «España conozca una vida política normal y

estable, en el orden, en la paz social, con una regla de principio: el respeto mutuo de todas las fuerzas

incluso las minoritarias. El cambio de nuestra sociedad —subraya Adolfo Suárez— debe ir hasta la

tolerancia. He aquí nuestra gran tarea, nuestro compromiso histórico. Lo que yo deseo para mi país es. en

definitiva, una democracia política, económica, social y cultural. Pueden creerme, esto no es una utopía».

Por lo que se refiere a la legalización del Partido Comunista la opinión del presidente Suárez no se presta

a la Interpretación: «Sí, y lo hice porque deseábamos construir una democracia creíble, sin exclusiones.

El Partido Comunista presentó unos estatutos que su acción no ha contradicho. Están perfectamente de

acuerdo con la nueva legalidad. Hemos juzgado sobre los hechos y no sobre las intenciones, y los hechos

demuestran que el P. C. puede entrar en esa legalidad. Rechazarlo equivalía a mantener en la

clandestinidad a un. movimiento que representa una fuerza social evidente, a negarle a una parte de los

españoles el derecho a participar en la vida nacional. Rechazarlo, habría sido ocultar su importancia real

al impedir que no fuese revelada por el juicio de las urnas. Pese a las polémicas que ha suscitado esta

legalización era necesaria y, peso mil palabras, justa.»

¿Los peligros Inherentes un cambio democrático? «Ningún país está al abrigo de las amenazas contra la

democracia, sobre todo aquí, donde acaba de nacer. Pero esos peligros no vienen de aquellos que poseen

la fuerza y la autoridad, sino más bien de grupos cuyo carácter minoritario ha puesto de relieve el sufragio

universal Esos grupos, recurren a menudo a las accione* violentas y al miedo para combatir el proceso

democrático. Yo puedo asegurar que no se enfrentarán con una represión que desencadenaría el ciclo de

la violencia, sino que estrellarán contra las defensas que nuestra sociedad acaba de levantar.»

EL EJERCITO, CON LA CORONA Y EL PUEBLO. — ¿La actitud del Ejército? «Nuestro Ejército

afirma Suárez— ha dado pruebas evidentes de serenidad. Es un Ejército para la paz, al servicio de la

Corona y del pueblo. Yo puedo asegurarles que el Ejército respetará siempre, como acaba de hacerlo, los

deseos del pueblo, en tanto en cuanto no se vean amenazadas la unidad de la Patria, la seguridad nacional

y el orden Institucional.»

Adolfo Suárez, indica que la futura Constitución será elaborada y aceptada por todos los grupos que en

las Cámaras legislativas representan las opiniones y las aspiraciones del país. «Más tarde —Indica el

presidente— será sometida a la aprobación del pueblo español. De este modo, será un texto a un tiempo

duradero v capaz de prever nuestro dinamismo social.»

La Constitución será un texto breve, pero riguroso en materia de garantía de los derechos, de los deberes

y de las libertades públicas. «En fin, en la actual sociedad española, junto a unas reglas que requieren una

urgente revisión, habrán unos principios que son indiscutibles. Entre otros, la forma de Gobierno que en

la gran mayoría acaba de aceptar.»

REGIONALISMO. Por lo que se refiere a los problemas vasco y catalán», Adolfo Suárez explica la

acción gubernamental hasta ahora y se refiere «también a los problemas de otras regiones que han

recibido una mayor autonomía en función de sus características propias. A todo eso se orientan las

medidas de gracia o la creación de instituciones para Cataluña. Pero —agrega- hay unas etapas finales

que no podrán ser franqueadas, que a partir de la presencia, en los centros de decisión, de personas

representativas Las elecciones acaban de designar a esos hombres».

Para Adolfo Suárez, «ha llegado el momento de emprender esa tarea con realismo y eficacia, a fin de que

no sea crítica de modo permanente por aquellos que desean ¡resolverla en la calle por una elección entre

la fuerza y el desafío. Personalmente —subraya el presidente—, yo creo que la_ salida no estará en una

simple y artificial descentralización administrativa. Hay que aproximar el poder de la realidad regional y,

asimismo, inventar unas fórmulas de autonomía que den unas respuestas diferentes a cada problema.

Todo el problema de España es su herencia de incomprensiones. Hay que superar ese defecto original.

Habrá que buscar unos acuerdos para resolver ese problema de "pacificación". Pero con el mantenimiento

de la unidad de España».

POLÍTICA EXTERIOR. -- La nueva política exterior española estará íntimamente ligada a la política

interior y se definirá por una acción de solidaridad con todos los países del mundo. «Esta política exterior

deberá tener en cuenta tres líneas esenciales: Europa y el Occidente. Hispanoamérica y el Atlántico, el

Mediterráneo "La Constitución será sometida o la aprobación del pueblo español y el mundo árabe.»

VIDA OFICIAL -- En cuanto al caso de Israel, Adolfo Suárez entiende que «no hay una objeción de

principio» (al establecimiento de relaciones diplomáticas), pero subraya las relaciones especiales que

unen a España con el mundo árabe.

«La gran nación árabe está en conflicto con Israel, que ocupa, por la fuerza, sus territorios y se niega a

reconocer los derechos humanos, históricos y nacionales del pueblo palestino. Nosotros deseamos que,

sobre la base de las resoluciones de tea Naciones Unidas, se establezca un comienzo de sohición,

satisfactoria y pacifica, del problema. En esta perspectiva, no existe en España, y de modo evidente en el

Gobierno y en el pueblo, ningún sentimiento antiisraelí.»

En fin, Adolfo Suárez se refiere a Europa y a la O. T. A. N. «España ha entrado en un mundo democrático

occidental aue institucionalizan la C.E.E. y el Tratado del Atlántico Norte. En consecuencia, las

relaciones con esas instituciones tienen una plaza de prioridad en nuestra política exterior. Sin nuestra

participación, el objetivo de la construcción europea es incomprensible. Por ello, llegado el momento,

España solicitará su adhesión a la Comunidad Económica Europea, y en el curso de largas negociaciones

políticas y económicas previas, definiremos núes tras relaciones con la Europa comunitaria. Llegado ese

momento expondremos claramente nuestra posición. Por lo que se refiere a la O.T.A.N., ee trata de

examinar el nivel de participación de España en el sistema de defensa occidental. Me parece lógico pensar

que nuestra presencia política y económica en el mundo occidental engendrará también una presencia en

los planes comunes de defensa. Pero, quiero recordar, >fue le pertenece al pueblo español el decir la

última palabra sobre todos esos Importantes problemas.»—Enrique LABOKDE.

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