Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Un año     
 
 Informaciones.    02/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

UN AÑO

Por Jaime CAMPMANV

SE cumple ahora un año de la designación sorprendente para muchos de un joven político llamado Adolfo

Suárez para presidir nada menos que el Gobierno que debía realizar la tarea «enorme y delicada» de la

transición política Era el tiempo en que unos hablaban de reforma y oíros de ruptura. Creían unos que el

Régimen no tendría arrestos ni voluntad para dar, desde la legalidad vigente y desde las instituciones

legales, el giro copernicano que demandaba la necesidad del cambio. Creían otros que ese cambio

profundo no podría llegar a realizarse sin una ruptura violenta. De un lado se alineaban las estatuas de sal.

De otro, se empujaba al país hacia un abismo de profundi dad Incalculable

Ante el inesperado nombramiento de Adolfo Suárez. algunos mostraron su estupefacción; otros, su

escepticismo. Ricardo de la Cierva —que »s una admirable mezcla de imprevisible cronista y de lucido y

precipitado historiador— escribió aquel artículo de urgencia titulado •Error, inmenso error», que necesitó

muy poco después una noble y espectacular rectificación de mea uutoa. No faltó quien creyera que el

cambio entraba en nuevos meandros, vacilaciones y aplazamientos

¿Y qué ha sucedido en un afto? El «espirito del 12 de febrero» se nos quedó viejo en pocos días.

El Gobierno, que había sido motejado Irónicamente como un Gobierno da subsecretarios y de pénense,

dato* pruebas de serenidad Insospechada y de Insospechada voluntad de hacer cambio al través de todos

los obstáculos, de todas las trampas, de todas las asechanzas, de todos los contratiempos, Las Cortes, en

contra de muchos pronósticos, aprobaban la reforma política del sufragio universal. El pueblo, a pegar de

la terca campana da abstención, decía «sí» en mayoría arrolladora. La bandera rola, la hoz y el martillo, la

«Internacional» y el puno en alto volvieron a España pacíficamente como la legal opción política del

Partido Comunista, Carrillo, la «Pasionaria» Alberti, no sólo están en España, sino que están en las

Cortas. El Movimiento y la Organización Sindical han desaparecido suavemente, casi Balsámicamente,

de la estructura política. Hemos votado en paz y en libertad. El pueblo ha recuperado su soberanía sin

asaltar la Bastida...

En la vida de un pueblo un año ea como un día en la vida de un nombre. El poeta tendría que repetir aquí

aquel epitafio sobre la pacífica muerte natural de las flores: «¡Tanto sucede en término de IM dial»

 

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