Un aniversario esperanzado     
 
 Informaciones.    02/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

Un aniversario esperanzado

MAÑANA, a las diecinueve horas, se cumplen los doce meses exactos del anuncio oficial de la

designación real de don Adolfo Suárez como presidente del Gobierno. Cuando, además, faltan alrededor

de setenta y dos horas para conocer la composición definitiva del segundo Gobierno que va a presidir, es

útil recordar la labor desarrollada.

Nadie niega a estas alturas que don Adolfo Suárez ha sido el tipo de hombre político que necesitaba la

sociedad española para salir del «impasse-´ originado por la doble imposibilidad continuista y rupturita en

imponer el ((Status quo inmovilista o el Gobierno provisional democrático. Justo en ese momento el Rey,

contra et viento y marea de la mayor parte de los medios de comunicación, supo elegir la personalidad

idónea, para desatar desde dentro lo que durante el semestre anterior había demostrado estar atado y bien

atado. Si hace pocos días hemos acudido a las urnas, si estamos ya en los primeros pasos de la

democracia, se debe en gran parte a la habilidad, prudencia, audacia y sentido político de este joven

estadista. El impulso democrático de la sociedad española, que se hubiese abierto camino de una u otra

forma, acabó por encontrar en don Adolfo Suárez un común denominador democratizador de los distintos

y diversos intereses de todos los sectores y clases sociales de nuestro país. Si hoy se empieza a hablar en

el terreno de la ciencia política de un modelo español hacia la democracia, en buena medida hay que

apuntarlo en el haber de quien supo dar el viraje oportuno, extrayendo las lecciones de seis meses

infructuosos, para evitar que el irreversible proceso democrático acabase en una revolución política.

Sin embargo, la tarea que ahora te aguarda es diametralmente opuesta a la que ha venido realizando

paciente y tenazmente durante estos doce largos meses. Ahora hay que consolidar un importante proceso

democrático. Su experiencia de hombre de aparato, que de tanto le ha servido hasta aquí, va a contar muy

poco a partir de que se abran las primeras Cortes democráticas en cuarenta años. Las virtudes de su

primera etapa gubernamental serían ahora vicios, y lo que a .ver era inoportuno, ahora será una necesidad:

la negociación y el pacto con todas las fuerzas políticas y sociales. Baste tan sólo recordar como imagen

gráfica que las Cortes que han acabado el 30 de junio nada tienen que ver con las que van a nacer los

próximos días. Si a aquel tipa de procuradores fue posible imponerle un «harakiri político», a estos de hoy

no va a ser posible imponerle ni un rasguño.

Pero los primeros pasos dados por el presidente del Gobierno en esta nueva etapa autorizan a ser

relativamente optimistas. Sfc- estrechos contactos con el primer secretario del P.S.O.E., sus reuniones con

los líderes políticos democráticos y el espectacular golpe de mano de don Josep Tarradellas, permiten

pensar en que don Adolfo Suárez estará a la altura de las exigencias presentes de la coyuntura política.

La necesaria reconversión táctica que impone la actualidad democrática parece que no va a encontrar

grandes problemas en este joven y experto político. Al fin y al cabo, se trata de seguir la misma estrategia

político social, adecuando sólo las formas de la lucha política. Y el ave de cualquier político es saber

cambiarlas en el momento oportuno.

 

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