Suárez y el juego de las tres bandas     
 
 Diario 16.    02/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Suárez y el juego de las tres bandas

Sabida es la habilidad del presidente Suárez en el juego de las tres bandas. Desde que partiendo de un

oscuro puesto político, apadrinado por el difunto Fernando Herrero Tejedor, el cerebro de Cebreros

(Ávila) llegó a la presidencia del Ejecutivo, ha demostrado suficientemente su habilidad y maestría en el

manejo de situaciones y personas.

En Cataluña se habla estos días de las labilidades de Suárez relacionándolas con el contencioso abierto

entre el honorable Tarradellas. presidente de la Generalitat en el exilio, y el senador Josep Benet, de

Entessa deis Catalans. Por las Ramblas barcelonesas se ve la sombra de Suárez tras la figura del

honorable en el fulminante cese del senador Benet.

Para algunos catalanes, Suárez estaría interesado en seguir negociando a solas el futuro de la Generalitat

con Tarradellas, dejando a un lado a los diputados y senadores salidos en las elecciones del pasado 15 de

junio. Nadie, o pocos, discuten que el honorable Tarradellas, tantos años exiliado, representa en su línea

más pura-lo que fue la Generalitat hasta que las tropas franquistas desmantelaron ei gobierno catalán.

Pero son muchos los que, sin atreverse a pregonarlo en alta voz por el respeto que aún infunde en el

pueblo catalán la figura del honorable presidente, piensan que una vez que los catalanes han depositado su

voto en unas elecciones que si no todo, algo-bastante tienen de democráticas, serían estos nuevos

representantes los que deberían retomar el poder y, en todo caso al mismo nivel, negociar los problemas

catalanes junto con Tarradellas y frente al Gobierno central.

Por ello, el cese casi por decreto de la comisión negociadora con Madrid deJ senador Benet. respaldado

por un millón trescientos mil votos —la cifra más alta conseguida en las pasadas elecciones por un

senador ha provocado ciertas incertidumbres y recelos.

Los catalanes apuntan, no sin razón, que Suárez habría promocionado y elegido a Tarradellas para

negociar con nn hombre que no se ha batido con él en las urnas. Téngase en cuenta que los grandes

perdedores en Cataluña —dejando a un lado a los derechistas de AP— fueron los hombres del partido

suarista. Difícilmente el presidente del Gobierno español elegiría de motu propio a unos interlocutores

socialistas y comunistas— que le derrotaron ampliamente en las elecciones del 15 de junio.

Suárez, probablemente una vez más, ha demostrado ser un maestro del juego de las tres bandas. Pero el

incidente Tarradellas-Benet, aún sin solución, podría convertirse en un verdadero boomerang. Tiempo al

tiempo.

 

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