La defensa del consumidor con el "libro de reclamaciones" en las panaderías. 
 Está garantizada  :   
 "Ahora estamos estudiando la implantación de este control en otros géneros de consumo" (Martín Fernández Palacios). 
 Arriba.    17/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ESTA GARANTIZADA

«Ahora estamos estudiando la implantación de este controlen otros géneros de consintió»

(Martín Fernández Palacios)

«La eficacia o la inoperancia de las nuevas medidas de disciplina de mercado en el comercio del pan

estarán en relación con el interés del consumidor por hacer respetar sus derechos. Los consumidores

tienen ya las armas para defenderse. En el caso de que no lo hagan, será porque no quieren», ha

manifestado a Pyresa el director general de los Consumidores, Martín Fernández Palacios.

Las citadas medidas: obligación de que haya en las expendedurías de pan una balanza a disposición de los

consumidores para comprobar el peso del producto que compran, un libro de reclamaciones en los que

podrán hacer constar sus observaciones al respecto y de impresos para la formulación asimismo de quejas

y denuncias, han entrado hoy en vigor en todo el territorio nacional. En Madrid, según ha podido saber

Pyresa de fuentes próximas a la Agrupación Provincial de Panadería, han sido distribuidos a los

despachos de pan 6.000 ejemplares del libro de reclamaciones y 60.000 impresos para quejas o denuncias.

En Barcelona y Gerona han sido también sellados y distribuidos 4.300 libros. En las restantes provincias

españolas se han distribuido, desde el pasado 25 de septiembre, otros 11.895 libros de reclamaciones, y

hoy han salido también para provincias otros 12.070 libros. Esta distribución ha sido encomendada por la

Dirección General de los Consumidores a la Agrupación Nacional de Panadería, que atiende a su vez las

peticiones de las agrupaciones provinciales. Quedan todavía por enviar, de acuerdo con las solicitudes

efectuadas hasta ahora, otros 11.658 libros, que saldrán hacia su destino entre el 29 y fínal de mes.

Los panaderos, de acuerdo

Preguntado el director general de los Consumidores sobre si esta demora en al-gunas provincias en

disponer de libros de reclamaciones y folletos para denuncias representaba una cierta falta de vigor por

parte de la Administración en la exigencia de su cumplimiento, respondió que dicha exigencia se va a

llevar con toda rigidez, entre otras razones, porque hasta el propio gremio de panaderos está de acuerdo

con su puesta en práctica, como se ha puesto de manifiesto en los frecuentes contactos que ha habido

entre la Agrupación Nacional y la Dirección General desde que se publicó la orden de 26 de marzo por la

que se establecieron las nuevas medidas de vigilancia del mercado en el comercio del pan. Después de

manifestar que tenía pruebas fehacientes de la imposibilidad, por parte de la Agrupación Nacional, de

disponer hoy de todos los libros por razones de tipo técnico: imprenta, encuadernación, empaquetado,

distribución, transportes, etc., el señor Fernández Palacios afirmó que «la tregua durará

solamente hasta que se hayan distribuido los libros, lo que no rebasará, estamos seguros, allí donde

todavía no hayan llegado libros e impresos, los primeros días del próximo mes».

Sobre la importancia de esta nueva fórmula de defensa del consumidor, el director general manifestó que,

a su juicio, en el campo del pan, el consumidor español está totalmente defendido. «En cualquier

momento —dijo— el consumidor, el ama de casa, pueden solicitar que le pesen la barra de pan. Ellos

mismos podrán comprobar si tanto el peso como la calidad se ajustan a los nuevos precios y formatos del

pan. Estas medidas, que introducen grandes facilidades para el consumidor en cuanto a formular sus

quejas o denuncias, abren una brecha en este sentido. Pero estamos estudiando, asimismo, el aplicar este

mismo sistema para el control "de otros géneros de consumo.»

A la pregunta de cuáles son los artículos de primera necesidad que más preocupan a la Administración y

sobre los que se pueda llegar a ejercer un control de precios, el señor Fernández Palacios afirmó que un

grupo de ellos son los procedentes de importaciones, por ser España deficitaria en la producción de los

mismos y respecto de los cuales la Administración está pendiente de los precios internacionales. En este

grupo figuran, entre otros, el café y el haba de soja, el primero, si no necesario sí de gran consumo, y el

segundo por la gran influencia que tiene en la fabricación de aceite de soja y como base en cuanto a la

harina, en la elaboración de piensos compuestos que se transforman después en proteínas de producción

nacional. «Aquí —dijo— la Administración está muy preocupada, porque sus precios dependen de la

cotización internacional y de sus fluctuaciones, especialmente de las incidencias del mercado ruso-

norteamericano.»

Asimismo, en cuanto a otros artículos de uso o consumo, Fernández Palacios afirmó que su mayor

preocupación como director general se centraba en lo referente a vivienda, ropas, calzado y colegios.

En relación con campañas específicas de la Dirección General, señaló la del control de talleres de

reparación de automóviles. «Agradeceríamos mucho al consumidor —afirmó— que acudieran más con

sus quejas. La fórmula que debe seguir es, cuando lleva a reparar su automóvil, pedir un presupuesto, para

que luego el taller se ajuste al mismo. En caso contrario, el propietario- del automóvil debe acudir al

servicio de vigilancia del Mercado a través de las Jefaturas Provinciales de Mercado Interior, en la

seguridad de que serán atendidos inmediatamente, como ya se ha venido haciendo en muchos casos.

También pido al consumidor—dijo finalmente—que mire a quién compra, que se cerciore de la solvencia

de los establecimientos comerciales, para evitarse sorpresas desagradables, como, por ejemplo, la

desaparición súbita de los mismos. Esto facilita también la actuación de los servicios de vigilancia del

mercado.

Domingo 17 octubre 1976

 

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