Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Los suárez     
 
 Informaciones.    17/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LETRAS DEL CAMBIO

LOS SUAREZ

Por Jaime CAMPMANY

El señor Suárez González (don Fernando) ha realizado la mas demoledora y lúcida crítica cié la

personalidad y e! porvenir político del señor Suárez González (don Adolfo). Don Fernando Suárez razona

larga y hábilmente su afirmación reciente de q u e don Adolfo Suárez es un personaje coyuntural y q u e

de quien de verdad depende la implantación en España de una democracia duradera es de don Felipe

González, en quien deposita sus esperarlas, afirmación que, en efecto, tan sorprendidos tiene a algunos de

sus amigos. (Se entiende que quienes están sorprendidos son los amigos de don Fernando Suárez, aunque

quizá lo estén también los de don Felipe González y los de don Adolfo Suárez).

La esperanza de don Fernando Suárez en don Felipe González y en el socialismo se corresponde con la

desesperanza en don Adolfo Suárez y en el centro, y ambas posiciones correlativas q u e-dan

argumentadas con brillantez en la exposición de don Fernando. La única picardía que se me ocurre es la

de preguntar cuál de los dos fue primero en el pensamiento o en e1 sentimiento de don Fernando Suárez,

aunque sospecho que en esto nos vamos a quedar como con lo del huevo y la gallina.

Cree don Fernando Suárez que la consolidación de la democracia y la mismísima supervivencia de la

monarquía dependen de que el socialismo gobierne, y cuanto antes, mejor. Y que cuando gobierne el

P.S.O.E., la derecha votará a sus verdaderos líderes, a quienes tienen ideas, talento, capacidad y peso

específico. Es decir, en ese momento ya no será don Adolfo Suárez el líder de la derecha.

Para que todo eso suceda hace falta que se den algunas circunstancias, que el republicanismo del P.S.O.E.

sea una pura connotación histórica y no una exigencia del presente; que e! partido supere su

antimilitarismo; que acepte la economía de mercado; que no vean en la Iglesia un adversario; que, como

en Europa, constituya un serio obstáculo —como partido socialista d e m o c rático— al avance del

marxismo • leninismo y no suscite psicosis de zozobra en las gentes de orden. Por otro lado, que la

derecha se decida a pasar re-signadamente a la leal oposición. Si todo esto sucediera, tendrá razón don

Fernando Suárez. Aunque también la tenga don Adolfo Suárez para decir aquello de que «tan largo me lo

fiáis».

Y seguramente, si se dieran todas esas circunstancias podría ser tan coyuntural el liderazgo de don Adolfo

como el de don Felipe. Aquí y ahora, todo es coyuntural. Incluso el alejamiento de la política activa de

don Fernando Suárez.

 

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