Autor: ;Soriano, Manuel. 
 El final del suarismo. Dimitió como presidente del Gobierno y de UCD. 
 Suárez tiró la toalla     
 
 Diario 16.    30/01/1981.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 22. 

SUAREZ TIRO LA TOALLA

EL FINAL DEL SUARISMO

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DIMITIÓ COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO Y DE UCD

Con gesto solemne, la mirada tenuemente acuosa y el ademán contenido en el rostro y en las manos, el

primer presidente de Gobierno constitucional de la España democrática, Adolfo Suárez González,

cuarenta y ocho años, anunció anoche a las 19,45 horas, a todo el país, a través de las cámaras y los

micrófonos de Radio Televisión Española, su decisión irrevocable de dimitir como presidente de

Gobierno y presidente del partido, la UCD. «Hay encrucijadas —diría el ya ex presidente de Gobierno

tanto en nuestra propia vida personal, como en la historia de los pueblos, en las que uno debe preguntarse,

serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto, o

renunciando a él.» «He llegado al convencimiento —añadió— de que hoy, en las actuales circunstancias,

mi marcha es más beneficiosa para España que mi permanencia en la Presidencia.»

José Luis GUTIÉRREZ Manuel SURIANO

Y saliendo al paso de todos los rumores que en las últimas horas habían circu lado en los medios políticos

y periodisticos, sobre una presunta presión militar para provocar su cese, Suárez señaló: «Me voy, pues,

sin que nadie me lo haya pedido, desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a

permanecer en mi puesto.»

Cronología de un hecho histórico

Cuando algunos dirigentes del llamado sector «crítico» de UCD, se reunían en el despacho del presidente

del Congreso de los Diputados, Landelino Lavilla, en la tarde de anteayer, miércoles, para provocar la

inmediata celebración del suspendido II Congreso centrista, el presidente Suárez ya había presentado su

dimisión al Jefe del Estado, el Rey Don Juan Carlos I. A las cinco de la tarde, Suárez había acudido al

Palacio de La Zarzuela, a cumplir con el citado trámite constitucional. El despacho, al contrario de lo

estimado por los medios políticos y periodísticos, no fue el habitual encuentro que semanalmente reúne al

Jefe del Estado con el de Gobierno. Aunque la noticia no había transcendido, Suárez «había tomado la

decisión de dimitir de sus cargos, desde hace algunos días, posiblemente desde el domingo, y convertirse

en un simple militante de base del partido», confirmó a DIARIO 16 un miembro de la ejecutiva centrista.

Según la misma fuente, «las razones del presidente para abandonar la jefatura del Gobierno y el liderazgo

centrista, fueron estrictamente personales».

Mientras los «críticos», ignorantes de tan histórica decisión, seguían manteniendo firmemente su

estrategia de convocar el congreso centrista con la máxima urgencia, concretamente la próxima semana.

fin la" noche del pasado miércoles, Suárez compartió con algunos de sus más íntimos colaboradores

ministros y ex ministros— la decisión en una reunión celebrada en Moncloa, que se prolongó hasta las

cuatro y media de la madrugada.

En dicha reunión estuvieron, entre otros, Calvo Ortega, Rafael Arias-Salgado y Fernando Abril Martorell.

El mismo miércoles quedó convocada para la tarde de ayer, jueves, la reunión de la comisión ejecutiva

centrista, concretamente para las seis de la tarde. Prácticamente, todos los miembros de dicho colectivo,

salvo los más cercanos al presidente, pensaban que dicha reunión era la que habría de decidir las fechas

y lugar del fl Congreso centrista.

Los primeros rumores, sin embargo, de la dimisión de Suárez se disparan cuando a la 1,30 del mediodía

de ayer se convoca con carácter extraordinario y de urgencia el Consejo de Ministros, para las cinco de la

tarde. La convocatoria del citado Consejo de Ministros se hace por teléfono —lo habitual es hacerlo por

télex— y en las correspondientes llamadas no se especifica el orden del día de dicho Consejo.

La primera noticia del rumor de la dimisión presidencial la da la agencia Europa Press a las 3 de la tarde,

citando fuentes del sector «crítico» centrista. Posteriormente, a las cinco de la tarde, el diario

«Mediterráneo», de Castellón de la Plana, mantiene una breve entrevista telefónica con la esposa del

presidente, Amparo Illana, que confirma el rumor. «Sí —señaló la esposa de Adolfo Suárez—, mi marido

ha presentado la dimisión. No pasa nada. Ha tomado esa decisión porque creía que era lo mejor para

España y para su partido. Lo único que en este momento le preocupa es España y su partido.» Poco antes,

a las tres de la tarde, Amparo Illana se paseaba tranquilamente por las dependencias de El Corte Inglés, en

el paseo de k Castellana madrileño, reali zando unas compras en plena campaña de rebajas.

Los ministros, preocupados

DIARIO 16 pondría una edición en la calle, a las seis de la tarde de ayer, confirmando e informando sobre

la dimisión presidencial.

Hacía las cuatro y media de la tarde, los periodistas comenzaron a llegar al palacio de Moncloa.

Acto seguido comenzaron a llegar ministros, en cuyas caras se reflejaba la preocupación derivada de

tan trascendental e histórico momento. La mayoría de los miembros del Ejecutivo no se detuvieron ante

los informadores salvo Fernández Ordóñez, ministro de Justicia, el vicepresidente Leopoldo

Calvo-Sotelo, como mero gesto de cortesía.

Poco después de iniciado el Consejo, Fernando Abril y Calvo Ortega, abandonaron Moncloa en el mismo

automóvil. El secretario general se dirigió a la sede del partido, para comunicar a los secretarios

ejecutivos la noticia. Poco antes, en un almuerzo con periodistas, al que llegó con retraso procedente de la

Moncloa, recibió la noticia, con rostro demudado. El Consejo de Ministros duró escasamente 20

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minutos. Después, los miembros del Gobierno se trasladaron a un aditicio cercano al palacio, donde se

reuniría, a las seis y media de la tarde, el comité ejecutivo centrista.

Los «críticos», con Suárez

En el Consejo, Suárez, tranquilamente, pero visiblemente emocionado, anunció su dimisión en medio de

un silencio sepulcral. Nada más terminar el Consejo de Ministros, Adolfo Suárez telefoneó al «número

dos» del PSOE, Alfonso Guerra, para felicitarle, pues la caída del presidente del Gobierno estaba incluida

«en la estrategia socialista». Suárez le aseguró a Guerra que se iba orgulloso de su gestión durante estos

cinco años, aunque bastante cansado.

Los «críticos», Ignacio Camuñas, Oscar Alzaga y Fernando Alvarez de Miranda, llegaron a pie, y

abriéndose paso entre la nube de informadores, con los rostros visiblemente emocionados y afectados, se

disculparon ante la prensa y no hicieron ninguna declaración. «Es este un momento de reflexión», señaló

Osear Alzaga a DIARIO 16. Los citados «críticos» venían de una reunión con el presidente Suárez, a la

que también asistió Landelino Lavilla, quien llegó poco después a la reunión de la ejecutiva en su

Mercedes oficial de presidente del Congreso.

Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, uno de los más destacados dirigentes del sector «críticos»,

presidente del grupo parlamentario centrista, había permanecido hasta entonces en su despacho

parlamentario y fue, aparentemente, el único de los dirigentes «cri ticos» que no fue convocado a la

reunión con Suárez, que duró escasos minutos. «Aún no me lo creo», decía Herrero Miñón, mientras

descendía en el ascensor del Congreso de los Diputados, para acudir a la Moncloa.

En la cancela del palacio, se mostró sonriente ante los informadores.

A las siete menos diez, Suárez llegó en su coche precedido por dos automóviles de escolta, y sonrió con

su habitual amabilidad a los periodistas, aunque se negó a realizar ningún tipo de declaración.

A Jas siete cuarenta y cinco, Suárez apareció en las pantallas de RTVE, Horas antes, a las cuatro y media,

el director general, Fernando Castedo, y su segundo, Jesús Picatoste, abandonaban la Moncloa, con el

mensaje grabado en vídeo.

La dimisión de Suárez, ocasionó un desconcierto general en la clase política y en el hombre de la calle,

que 110 alcanza a comprender muy bien las razones reales de tal acontecimiento. En Madrid, se

intensificaron ligeramente las labores de vigilancia policial. Un inspector de Policía, confirmó a este

diario que «nos han mandado a todos a la calle, por si ocurre algo, aunque todo está muy tranquilo».

 

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