Autor: ;Torrontegui, Javier. 
 El final del suarismo. Suárez dimitió como presidente del Gobierno y de UCD. Los socialistas quieren "desdramatizar" la situación. 
 Felipe: "No creo que haya habido presiones"     
 
 Diario 16.    30/01/1981.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

EL FINAL DEL SUARISMO

SUAREZ DIMITIÓ COMO PRESIDENTE DEL GOBIERNO Y DE UCD

Los socialistas quieren «desdramatizar» la situación

Felipe: «No creo que haya habido presiones»

Felipe González regresó de Francia tras suspender las actividades previstas en el país galo al conocer la

dimisión del presidente del Gobierno. El líder del PSOE manifestó a su llegada que no creía que Suárez

hubiera sido presionado para dimitir. Mientras, la ejecutiva de su partido se reunía y Alfonso Guerra

insistía en la necesidad de desdramatizar la situación creada.

Consuelo SÁNCHEZ VICENTE y Javier TORRONTEGUI

Madrid - Para Felipe González, tras la dimisión de Suárez no ha habido ni presiones militares, ni

mediación real, sino la propia dinámica creada tras el voto de censura, la moción de confianza y «el

propio deterioro producido en el seno de la UCD»,

En una improvisada rueda de prensa en el aeropuerto de Barajas a su llegada de París, el líder de la

oposición afirmó que en la democracia la dimisión de un presidente de Gobierno «es normal y no algo

extraordinario. Hay que quitarle cargas de dramatismo a este hecho».

Felipe González insistió en que a su modo de ver y pese a que no le parecía afortunado que los líderes de

la oposición se hubieran enterado en el último momento de las intenciones del presidente del Gobierno,

«en que tras esta dimisión no había presiones de ningún tipo».

«La profundización de la democracia de este país pasa por una alternación de las fuerzas actuales, con

una mayoría de votos y de escaños socialistas. No creo que sea el momento de hablar de Gobierno de

coalición. Creo necesario que se siga lo que dice la Constitución en este supuesto, que se nombre a un

nuevo jefe de Gobierno y que presente su programa», señaló el secretario general de los socialistas

españoles.

Tras afirmar que no se creía tan importante como para que Suárez siguiera su ejemplo de dimitir para

después volver, Felipe González dijo que lo lógico hubiera sido que el presidente de la UCD hubiera

expuestos sus motivos a sus compañeros de partido y, sobre eso, dimitir después, «pero esto es una

opinión muy personal», concluyó.

«Creo que hay que desdramatizar la dimisión del presidente Suárez, ya que es un acto normal que debe

estar garantizado por el normal funcionamiento de las instituciones democráticas», declaró el

vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra, en el curso de una rueda de prensa celebrada en la sede

de su partido a las 8,20 de la tarde.

Cuatro horas de reunión

Guerra, que había permanecido desde las cuatro de la tarde reunido con la ejecutiva de su partido (a la

que no asistieron, por encontrarse fuera de Madrid, Obiols, Cigarral, Múgica y Bofill; además del propio

secretario general del partido, Felipe González, de viaje en Estrasburgo!, respondió a la pregunta que le

fue formulada sobre los motivos de esta precipitada dimisión que, en su discurso, Suárez, a pesar de haber

anunciado que lo haría, «no ha entrado en las razones de su dimisión. En un discurso contradictorio y

confuso ha sugerido que se debe a un problema más personal que colectivo, cuando, en realidad, lo que

está claro es que ha fracasado su esquema de Gobierno».

La derecha financiera

Tras afirmar que, desde su punto de vista, «las razones de esta dimisión vienen de lejos y se centran,

sobre todo, en la moción de censura presentada por el PSOE el pasado año», ha situado «la espoleta de la

crisis en el enorme deterioro en el que está sumida UCD desde entonces, en su forma de gobernar o,

mejor dicho, de no gobernar; en la aparición de sus "críticos", en los rumores de "dossier" de los últimos

días, en la desconvocatoria del congreso de UCD y en los intentos de modificación del programa del viaje

del jefe del Estado al País Vasco».

Alfonso Guerra ha descartado los rumores de «presiones militares» que han circulado en torno a la

dimisión de Suárez, así como la intervención del Rey: «pero —ha dicho— es muy posible que sectores

concretos de la derecha financiera, que es quien tiene el poder real, hayan intentado una

"sacarneirización" del país, como venimos advirtiendo hace tiempo, para sustituir el esquema político

actual por la llamada "gran derecha", y frenar el posible acceso del PSOE al poder».

Para Alfonso Guerra, «lo que no es normal es la forma en que se ha producido la dimisión. Por lo menos,

no ha tenido una presentación todo lo parlamentaria que nosotros hubiésemos querido». Sugirió que

Suárez debería haber hecho el anuncio primero en el Parlamento.

Calvo-Sotelo

Respecto a los rumores sobre posibles sucesores de Suárez —entre ellos Rodríguez Sahagún, Landelino

Lavilla y Calvo-Sotelo-, respondió que él creía que el candidato final de UCD sería Calvo-Sotelo

seguramente, y dijo: «Sí la alternativa de Gobierno es la continuidad, seguiremos oponiéndonos como

hasta ahora, pero si fuesen capaces de insuflar un poco de optimismo al país (frenar el paro, crear puestos

de trabajo, establecer bases reales contra el terrorismo a través de la libertad) nuestra posición podría ser

de apoyo.» Concretamente, sobre el señor Calvo-Sotelo dijo: «Creo que su propia descripción física

puede tener consecuencias desde el punto de vista electoral, pero ellos sabrán. No confió demasiado en

sus posibilidades porque, durante mucho tiempo, ha estado demostrando la misma ineficacia de Suárez.»

No se mostró partidario de convocar elecciones generales anticipadas, «porque —dijo— el país está

saturado de elecciones, pero si sigue habiendo Gobiernos que no gobiernan, no quedaría otra salida».

 

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