Autor: Oneto Revuelta, José. 
   La vuelta de Suárez     
 
 Cambio 16.    13/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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La vuelta de Suárez

José Oneto

ADOLFO Suárez, ex presidente del Gobierno, no tiene por el momento la menor intención de encabezar

ningún tipo de operación política, según se señala en Madrid en círculos próximos al antiguo jefe del

Gobierno. A pesar de todas las especulaciones periodísticas que colocan al Duque de Suárez ai frente de

una operación en la que estarían su incondicional Fernando Abril, ex vicepresidente económico, su

exministro de la Presidencia Rafael Arias Salgado y sus hombres de confianza conocidos como los

«fontaneros», para !a recuperación del poder perdido, no parece existir ningún tipo de programa que

indique una intención y una estrategia de este tipo. Adolfo Suárez, que se retiró de la escena política el

pasado 29 de enero porque no tenía otra salida y su presencia era «contestada» por todos los poderes

fácticos del país, no ha descartado la posibilidad de volver a convertirse en protagonista, aunque por el

momento todavía no ha iniciado . ningún movimiento que corrobore ese propósito.

SUÁREZ tiene e! convecimiento de que con su retirada se llevó consigo un cierto capital político

constituido por la grandeza mora! de un gesto en el que nunca creyó la clase política y por su actuación

frente al teniente coronel Antonio Tejero en el fallido golpe de Estado del pasado 23 de febrero. Y este

capital no va a tirarlo por la borda con una burda reaparición política que no tiene ningún sentido.

Después de su regreso a Madrid tras un mes de vacaciones, y después de unas desafortunadas

declaraciones periodísticas de las que se desprendían todo tipo de reticencias hacia su sucesor, Leopoldo

Calvo Sotelo, Adolfo Suárez se ha cerrado en el más absoluto de los mutismos, situación en la que, según

algunos de sus antiguos colaboradores, debería continuar.

Su primer encuentro con Leopoldo Calvo Sotelo ha sido medido tan cuidadosamente por el Palacio de la

Moncloa que ha consistido en una simple cena de matrimonios, no en las dependencias oficiales de la

Presidencia del Gobierno, sino en un restaurante popular de tres tenedores.

PERO lo que ha levantado todo tipo de especulaciones sobre un próximo regreso a la escena política no

ha sido la actitud personal del Duque, sino los movimientos de algunos de sus más próximos

colaboradores.

La simple reunión del ex ministro de la Presidencia Rafael Arias Salgado con algunos de sus amigos

políticos dentro de Unión de Centro Democrático para aunar criterios de cara al grupo parlamentario y al

Comité Ejecutivo ha levantado todo tipo de rumores y especulaciones -rumores y especulaciones que han

sido recibidos por algunos de los "fontaneros» con todo tipo de complacencias- y ha fomentado la

creencia general de que Suárez ataca Je nuevo.

PERSONALMENTE -ha declarado a este cronista Rafael Arias Salgado-no tengo la menor intención de

encabezar ningún tipo de operación política, ni ninguna corriente dentro de Unión de Centro

Democrática. Mis únicas actuaciones hasta el momento han estado presididas por el deseo de conectar

con personas afines a mis planteamientos ideológicos, de forma abierta y flexible, y sin ningún espíritu

excluyente. Ni tengo el propósito de encabezar nada ni tengo la intención de apoyar ningún tipo de

operación. En estos momentos lo único que hay que hacer es apoyar a Leopoldo Calvo Sotelo y a su

equipo sin condicionamientos de ningún tipo, y consolidar y fortalecer UCD como partido.»

Esta postura, sin embargo, no es compartida por parte de los antiguos «fontaneros», que aún no se han

acostumbrado a lo que para ellos ha sido una repentina e inesperada pérdida del poder.

MIENTRAS que el antiguo vicepresidente Abril sigue manteniendo la misma posición que Rafael Arias,

algún destacado «fontanero», unido al presidente por vínculos familiares, sigue empeñado en actuar con

el lejano convencimiento de que el poder no ha cambiado de manos. Aurelio Delgado sigue llamando a

los gobernadores civiles por teléfono, sigue manteniendo sus contactos con el aparato del partido, sigue

con su extraña obsesión de montar y desmontar empresas de imagen y sigue convencido de que la vuelta

es posible.

Pero, por ahora, la vuelta no sólo es imposible, sino, en cierto modo, suicida, y lo único que puede

provocar a corto plazo es algo que afortunadamente no se ha puesto en marcha, pero que pueden poner en

marcha los antiguos «fontaneros»: el proceso a Adolfo Suárez en el que, irremediablemente, aquí y ahora,

resultaría condenado.

 

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