Autor: ;Jáuregui, Fernando. 
 Cerrada la crisis del partido del Gobierno. Ambigüedad respecto a la convocatoria de elecciones generales. 
 Lavilla trató de relanzar la oferta electoral de UCD en la presentación del nuevo secretariado centrista     
 
 El País.    28/07/1982.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

EL PAÍS, miércoles 28 de julio de 1982

ESPAÑA

Cerrada la crisis del partido del Gobierno

Ambigüedad respecto a la convocatoria de elecciones generales

Lavilla trató de relanzar la oferta electoral de UCD en la presentación del nuevo secretariado centrista

JOAQUINA PRADES Y FERNANDO JAUREOUI, Madrid

Con una oferta de «lanzamiento de Unión de Centro Democrático, "que aspire a servir a la idea de partido

de centro", el presidente de UCD, Landelino Lavilla, presentó a la Prensa la nueva composición del

secretariado del partido, "elaborada en base a criterios de eficacia y no de representación de las familias

centristas". Con tres ministros —que el viernes se convertirán en ex ministros— y cinco miembros de

adscripción más o menos democristiana de un total de doce, el secretariado fue definido ayer por uno de

sus miembros como "un supergobierno de notables".

El hecho más sobresaliente, por menos divulgado, fue ayer la presencia en este secretariado del azul

Rodolfo Martín Villa, hasta ahora vicepresidente primero del Gobierno y cabeza de un sector que se

consideraba enfrentado al de los democristianos. Estos, que durante todo el tiempo que ha durado la crisis

han lanzado durísimas críticas tanto en privado como en público contra los azules, parecen ahora

entusiasmados con la colaboración de su jefe de filas, Martín Villa, en un puesto clave como es la

secretaría de Organización.

Junto a Martín Villa, el ministro adjunto al presidente, Jaime Lamo de Espinosa, y el de Administración

Territorial, Rafael Arias-Salgado, cambian sus carteras por lugares en e\ aparato del partido.

Paralelamente a estas salidas, la entrada en el Gabinete de Leopoldo Calvo Sotelo de un técnico que al

parecer ni siquiera milita en UCD, como Luis Cosculluela, constituye, a ojos de todos los medios

centristas consultados, una muestra de hasta qué punto el poder real se desplaza de la Moncloa a la calle

de Arlaban, sede central de UCD. El hecho de que cuatro secretarios, entre ellos Martín Villa, hayan

recibido cargos directamente relacionados con la preparación de las elecciones muestra, a su vez, que

Lavilla pondrá el acento en la formación de una gran maquinaria electoral.

Landelino Lavilla anunció la composición del nuevo secretariado, antes de celebrar su conferencia de

Prensa, al Comité Ejecutivo del partido, en el que se registraron notables ausencias, desde el propio

presidente Calvo Sotelo —quien ya había regresado a Madrid, procedente de Palma de Mallorca, donde

comunicó al Rey el relevo en el Gabinete— hasta los más identificados suaristas: Agustín Rodríguez

Sahagún, Rafael Calvo Ortega y Jesús Viana. Lavilla justificó las ausencias, sin querer entrar en el fondo

político de las mismas, señalando que la premura de tiempo en la convocatoria del comité había,

"lógicamente", impedido la asistencia de varios miembros de la ejecutiva, reunida en la sede del partido y

no, como es habitual, en la Moncloa.

Ausencias notables

El presidente del partido, flanqueado por el secretario general del mismo, el también democristiano Iñigo

Cavero, comenzó su presentación haciendo un panegírico de la necesidad del centro, subrayando que

"nadie tiene derecho a poner en riesgo un logro de tal magnitud. Vamos a formular una oferta de opción

de Gobierno capaz de llevar a efecto las ideas que deciden lo que es una configuración deseable en

España", dijo, empleando su lenguaje habitual-mente poco directo, para dar a entender que UCD

presentará un nuevo programa político al electorado. El "programa mínimo" con el que UCD concurrirá a

las elecciones en solitario, y que "no podrá ser desnaturalizado" en cualquier alianza poselectoral, incluye:

respeto a la Constitución, a las libertades y derechos fundamentales —aquí se incluyen el derecho a la

vida, como negativa al aborto, y la libertad de enseñanza— y, finalmente, la realización de reformas

básicas en sectores de la Administración y en la propia Administración como tal. Todo un programa de

Gobierno, muy similar al que actualmente rige la UCD.

En su lenguaje un tanto críptico, Lavilla dejó entender que existía cierto desacuerdo con Calvo Sotelo en

cuanto a la remodelación del Gabinete: "Dije que había entendimiento entre el presidente del Gobierno y

yo, no que necesariamente estuviésemos de acuerdo en todo. Se ha dado una imagen de pulso entre ambos

sobre si se producían o no cambios en el Gobierno; yo tengo la obligación de trasladar mis planteamientos

de fondo al presidente, pero no he dado un paso más, porque esos pasos concretos son ya responsabilidad

del presidente del Gobierno". Tras la conferencia de Prensa, medios muy próximos a Lavilla reconocieron

el disgusto de éste ante los mínimos cambios producidos en el Gobierno.

Lavilla rechazó indignadamente cuantas preguntas se ¡e hicieron relacionadas con las diversas familias

centristas: "Estoy haciendo grandes esfuerzos en el partido para no seguir funcionando en base a etiquetas

o repartos de poder. La presidencia del partido la tengo yo, la dirección la tengo yo, y he elegido el

secretariado en base a la capacidad de sus integrantes, no por su procedencia". A continuación, dijo que

en el anterior secretariado había más miembros con la etiqueta democristiana que en el anunciado ayer.

Se mostró ambiguo al hablar de perspectivas y fechas electorales: en primer lugar, intentó desdramatizar

el término anticipación de las elecciones, subrayando que su enfoque no es si es bueno o malo terminar la

legislatura, sino si existen o no condiciones para concluirla. No quiso pronunciarse aún sobre futuras

homologaciones internacionales de UCD ni sobre si dejará la presidencia del Congreso de los Diputados,

aunque dio a entender que, como ocurre con el cargo de Lamo de Espinosa en el grupo parlamentario, no

es incompatible.

Críticas a la pastoral de los obispos vascos

Ante una pregunta referida a la pastoral de los obispos vascos criticando la LOAPA, Lavilla, "con dolor",

criticó el escrito, que "no ha supuesto un buen ´servicio a la paz religiosa y a la paz civil de los españoles.

La Constitución debe ser respetada por todos, y no existe justificación para la violencia en un Estado de

derecho".

El nombramiento de los dos únicos liberales presentes en el equipo de Lavilla, el del liberal-garriguista

Luis Miguel Enciso y el de Ignacio Camuñas, como asesores del presidente, parece responder a una

solución salomónica, para el conflicto protagonizado durante la crisis por este sector. Las profundas

discrepancias entre los dos subgrupos que conforman la familia liberal centrista, centradas en torno a la

figura de Garrigues y a la del propio Camuñas, han tenido su reflejo a la hora de recomponer el

secretariado. Una primera oferta hecha por Landelino Lavilla a Ignacio Camuñas para ocupar un puesto

de importancia en el nuevo equipo del partido levantó las iras del otro sector liberal, que elevó su nivel de

exigencias para colaborar en la renovación de UCD si no se retiraba la oferta de Camuñas.

La paz entre los liberales

Según fuentes centristas, solventes, Lavilla intentó situar en el Gobierno a Luis Miguel Enciso y lograr la

paz entre los liberales, por un lado, y asegurarse la fidelidad en las votaciones parlamentarias de los

diputados centristas seguidores de Garrigues, por otro, cuando no evitar su fuga hacia el partido de éste

último.

Las conversaciones telefónicas mantenidas en los últimos días entre este Antonio Garrigues y Lavilla

estuvieron orientadas en ese sentido.

 

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