Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El manifiesto del Ritz     
 
 Ya.    01/08/1982.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL MANIFIESTO DEL RITZ

Las graves amenazas que se ciernen sobre la frágil democracia española y el convencimiento de que

Unión de Centro Democrático, debido al proceso de autodestrucción en que ha entrado y a las divisiones

internas, ya no puede cumplir su misión originaria de moderación, serenidad y diálogo, han sido las dos

razones principales que han movido al ex presidente Suárez a lanzarse a la arriesgada aventura de crear

una nueva fuerza política de centro, que se llama Centro Democrático y Social.

La presentación de este nuevo proyecto político, que puede ser un fuerte revulsivo en la vida española, se

ha hecho mediante un manifiesto en el hotel Ritz de Madrid. Este «manifiesto del Ritz» entraña, ante

todo, una fuerte denuncia de los intentos de involución y de «abrir una fosa de intolerancia y de miedo

entre los españoles». Pone de relieve que «en España existen personas que pretenden utilizar estructuras

económicas e incluso poderes institucionales para influir decisivamente sobre el poder civil hasta

tergiversar el libre ejercicio de la soberanía nacional, cuyo único titular legítimo es el pueblo». Asegura

que «circulan por ia vida española vetos a determinadas personas o colectivos políticos, a su posible

asunción de responsabilidades públicas», y, que ante la gravedad de la situación, no cabe refugiarse en «el

cómodo abstencionismo político».

El «manifiesto» es un acuciante llamamiento a la tolerancia y al diálogo para evitar el enfrentamiento

civil entre las dos Españas. La igualdad, la libertad y la solidaridad son sus principios básicos. Suárez cree

que la transición aún no ha terminado. Es un proyecto político que se funda en el «personalismo

comunitario» (¿de Mounier?) y que se declara «fundamentalmente reformista» en el campo económico-

social, porque «en la sociedad española hay graves injusticias que corregir».

Suárez se ha presentado de nuevo a la opinión pública, tras largos meses de silencio, con humildad. Hasta

ha hecho una autocrítica de sus errores anteriores. Asegura que le gustan las empresas difíciles. Insiste en

que no le mueve la ambición de recuperar el poder perdido. Está dispuesto, si no encuentra financiación

suficiente, a salir a la calle con un «spray». Y allí mismo unos periodistas le han regalado uno. Tampoco

piensa contribuir a desestabilizar el Gobierno. Ha reiterado firmemente que votará lealmente todos los

proyectos del Gobierno en el Parlamento aunque no esté de acuerdo.

El CDS no se presenta, sin embargo, únicamente como grupo testimonial. Piensa concurrir en todas las

provincias cuando lleguen las elecciones. Y aspira a obtener la mayoría, para poder gobernar. Es

partidario de un «Gobierno fuerte», respaldado por una amplia mayoría parlamentaria. Está abierto a

coaliciones. Sólo rechaza de este proyecto, como «aliados antinaturales», a quienes «conspiran contra la

supervivencia de la democracia misma».

En las largas declaraciones de la sobremesa, Suárez ha sido muy respetuoso con UCD y no ha proferido

una sola crítica contra el PSOE. Ha hecho encendidos elogios de Landelino Lavilla. Se ha mostrado

menos entusiasta de Calvo-Sotelo y ha demostrado su discordancia con Fraga. Pero en todo momento ha

procurado ser elegante en sus apreciaciones. Cumpliendo uno de los principios del «manifiesto»:

«Aspiramos a dar muestras constantes de mesura, de concordia y de capacidad para aunar esfuerzos.»

Ni siquiera, aunque lo considera difícil, ha rechazado de plano la posibilidad de ir a las elecciones con

otros partidos de centro. Parece que no está muy de acuerdo con la LOAPA y propugna la integración de

los nacionalista en las tareas del Gobierno central. Suárez aspira a volver a ocupar el centro del campo,

aunque tenga que esperar algún tiempo. No vuelve para fomentar la discordia, sino para contribuir

decisivamente a la concordia nacional. El «manifiesto del Ritz» me ha parecido mejor que sus explica-

ciones. Suárez no lo tiene fácil. Se va a encontrar enfrente, desde el primer momento, a las poderosas

fuerzas que contribuyeron a su caída y que fomentan la radicalización nacional, con el pretexto de la

denunciada «clarificación».

Abel HERNÁNDEZ

 

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