Autor: Jáuregui, Fernando. 
 El ex presidente del Gobierno presentó su nuevo partido. 
 Adolfo Suárez defiende la primacía del poder civil     
 
 El País.    01/08/1982.  Página: 1, 12. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

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El ex presidente del Gobierno presentó su nuevo partido

Adolfo Suárez defiende la primacía del poder civil

FERNANDO JAUREGUI. Madrid

"Los militares no deben ser consultados antes de adoptar cualquier decisión política", dijo ayer el ex

presidente del Gobierno Adolfo Suárez en la presentación de su nuevo partido, Centro Democrático

Social (CDS). La conferencia de Prensa con la que Suárez marcó su abandono definitivo del partido que

él mismo fundara en 1977, Unión de Centro Democrático, y el nacimiento de otra opción centrista, el

CDS, rompió el silencio que el ex presidente venía manteniendo desde que, en enero de 1981, dimitió de

sus cargos como jefe del Ejecutivo y del partido en el poder.

"No hay más poder que el civil, y los militares tienen una función que cumplir, pero bajo las órdenes del

Gobierno que elijan los españoles", afirmó Suárez en la presentación del CDS, que nace con el propósito,

consagrado en su manifiesto fundacional, de defender el principio de la soberanía nacional y apoyar la

supremacía del poder civil.

Por primera vez Adolfo Suárez habló en público sobre su dimisión como jefe del Gobierno, negando

tajantemente que lo hubiese hecho por presiones de los militares: "No hubo uno solo que se hubiese

atrevido a pedírmelo, y hoy estaría encarcelado si Jo hubiera intentado". También negó que hubiese

tenido información previa sobre los preparativos del golpe de Estado del 23 de febrero "y, de haberlo

sabido, mi actuación hubiera sido muy distinta". Atribuyó a la actitud crítica de los barones y del propio

grupo parlamentario centrista la razón inmediata de su dimisión.

Adolfo Suárez presentó su proyecto político —que, reconoció, cuenta con una deficiente financiación

como una solución al desencanto creado entre los españoles y una contribución a la necesaria tolerancia

en la vida nacional. "La transición no ha terminado, falta mucho para que la democracia esté firmemente

asentada en este país", dijo el ex presidente Suárez.

El acto comenzó con la lectura del manifiesto político del CDS, a cargo de Jesús Viana, única

personalidad política destacada que acompañó a Suárez en su almuerzo con la Prensa.

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ESPAÑA

El CDS defenderá que los socialistas puedan gobernar, en caso de que ganen las elecciones Suárez: "Si no

alcanzamos la financiación suficiente, haremos campaña por el país con un ´spray´ en la mano"

"Si no alcanzamos la financiación suficiente, recorreremos el país haciendo campaña electoral con un

spray en !a mano", dijo ayer Adolfo Suárez al presentar a la Prensa su nuevo partido, Centro Democrático

Social (CDS). El ex presidente de UCD y del Gobierno lanzó su nuevo proyecto político, que, dijo, "no se

unirá a las fuerzas políticas que tratarán a toda costa de impedir que los socialistas ganen las elecciones.

Me gustará más o menos que el PSOE gobierne, pero yo estaré en cualquier sitio, defendiendo que, si

ganan, los socialistas puedan gobernar". Sin embargo, el líder del CDS consideró prematuro hablar de

posibles pactos pre o poselectorales, aunque en materia de coaliciones "no se debe desechar ningún

planteamiento racional".

La conferencia de Prensa de Suárez, celebrada en el curso de un almuerzo restringido —del que fueron

excluidos fotógrafos y periodistas extranjeros como los corresponsales del New York Times y del

Washington Post, estuvo rodeada de una gran expectación. En ella no faltaron referencias a las personas

que "pretenden utilizar estructuras económicas e incluso poderes institucionales para influir

decisivamente sobre el poder civil hasta tergiversar el libre ejercicio de la soberanía nacional, cuyo único

titular legítimo es el pueblo".

La presentación del CDS resultó notoriamente distinta de las de otros partidos políticos de reciente

creación: ni siquiera estuvieron presentes las cabezas del nuevo grupo, que aún carece incluso de logotipo

distintivo y de una lista de militantes: "El partido comienza a funcionar hoy. Y es a partir de ahora cuando

enarbolamos el banderín de enganche". Sin embargo, recalcó que no se han mantenido contactos con las

bases de UCD para intentar su pase al nuevo partido, que tratará de nutrirse mayoritariamente, según el

fundador del CDS, de elementos que no militan en el partido en el poder. Tan sólo Suárez, Jesús Viana,

José Ramón Caso y el jefe de Prensa, Ignacio Roch, comparecieron ayer ante medio centenar de

periodistas. Adolfo Suárez no concretó su respuesta a lo que un periodista consideró la pregunta

"fundamental": qué diferencias objetivas, de programa y de fines, existen entre la Unión de Centro

Democrático de la que ahora desembarca Suárez y su nuevo competidor por el espacio político centrista,

el naciente Centro Democrático Social. "El problema no son las diferencias, sino la voluntad política de

llevar a efecto un programa. UCD lleva en su seno demasiadas concepciones políticas distintas, y estas

diferencias internas hacen muy difícil una serie de compromisos parlamentarios". Pero Suárez deseó éxito

a Landelino Lavilla —por quien expresó en todo momento un profundo respeto político, que, en cambio,

no se dejó traslucir cada vez que se refirió al actual presidente del Gobierno—, y dijo que UCD no ha

quedado invalidada.

Poderes extrapartido

Preguntado sobre las condiciones que había puesto para permanecer en UCD, Suárez dijo que él era

"bastante reacio a participar en esas conversaciones (tripartitas, con Lavilla y Calvo Sotelo). Pero entendí

que era mi obligación dialogar con el presidente Calvo Sotelo, sobre todo con el estímulo que se me hizo

de que era mi responsabilidad también colaborar en el proyecto de reconstrucción o recomposición de

UCD. Hubo cuatro o cinco conversaciones, más una que se hizo por mandato del Comité Ejecutivo. De

entrada, Calvo Sotelo dijo que, en principio, no estaba dispuesto a dejar la presidencia del partido. Yo

afirmé que mi objetivo no era una lucha por el poder, pero que necesitaba tener la convicción personal de

que los objetivos que yo proponía para renovar UCD se pudieran cumplir, y eso exigía controlar, durante

un tiempo determinado, el partido".

"Pero, para que yo asumiera esa presidencia, existía una condición indispensable: que fuera aceptada y

asumida por Calvo Soteío, cosa que el propio Calvo Sotelo dijo que no podía ser, entre otras razones,

porque había determinados sectores extrapartido que podían sentirse incómodos con esa presencia mía en

UCD como presidente. Y además me dijo que, sí me entregase la presidencia, podría transmitirse la

imagen de que se trataba de un pulso de poder entre él y yo. Mi propuesta consistía en asumir yo la

presidencia de UCD y Landelino Lavilla la vicepresidencia", continuó Suárez. Calvo Sotelo había

desmentido, en recientes declaraciones, que hubiese esgrimido el argumento de los sectores extrapartido

para oponerse a la asunción por Suárez de las riendas de! partido.

"La condición mía tenía una doble finalidad" continuó Suárez. "No dar la imagen de que la solución del

partido era, simplemente, un relevo de personas, y mostrar que los tres estábamos identificados con esa

decisión. Yo no quería obtener el poder por la lucha interna, aunque posiblemente lo hubiera logrado si

hubiese querido pactar con alguna de las fuerzas de UCD. Pero no podía hacerlo contra el presidente del

Gobierno, porque cabía, por parte de Calvo Sotelo, una posible dimisión, con las consecuencias negativas

que comportaría para la estabilidad política una investidura antes de las elecciones. Y también porque un

enfrentamiento entre el presidente del Gobierno y el del partido es grave para la estabilidad política y para

UCD de cara a las elecciones".

Un proyecto llamado CDS

La hostilidad hacia la figura del actual presidente del Gobierno, nunca explicitada a lo largo de las dos

horas y media de la conferencia de Prensa, quedó, sin embargo, latente en todo momento como una de las

grandes razones que impulsaron a Adolfo Suárez a adoptar su decisión. "Tendría muchas cosas que

criticar de la acción del Gobierno", dijo, refiriéndose después a su desacuerdo sobre cómo se había

tramitado la entrada en la OTAN y los "insuficientes contactos" con los nacionalistas en la elaboración de

la LOAPA.

"Siempre estaré en el centro, nadie va a coaccionar mi capacidad de estar presente en la vida pública".

Con estas palabras, Suárez presentaba su nuevo partido, Centro Democrático Social, que, reconoció, "no

tiene medios económicos suficientes". Concretó la financiación del CDS detallando que "un grupo de

veintiséis amigos, de los que sólo dos militarán sn mi partido", han solicitado un crédito de cien millones

de pesetas. "Si podemos tener medios sconómicos, llegaremos al pueblo español espectacularmente; si no,

iremos con el spray por las provin-:ias, si es necesario". Inmediatamente, dos periodistas le regalaron un

spray de pintura. "Desde luego", agregó, "no he traído dinero en una maleta de Venezuela, entre otras

cosas porque no he pedido ese dinero".

Según Suárez, el CDS no nace con vocación coyuntural ni de partido bisagra; no ha tomado su decisión

"por odios africanos" y es consciente "de los aspectos negativos que despierta mi imagen". No ha

mantenido conversaciones con Raúl Morodo, ni con Ramón Tamames, ni con otros grupos para posibles

incorporaciones o pactos electorales, aunque, subrayó, la intención de Centro Democrático Social es

concurrir en solitario a las elecciones, por todas las provincias y con el nombre de Adolfo Suárez

figurando en la cabecera de la lista por Madrid.

Es consciente de las limitaciones y los vetos con que nace su grupo político, pero aunque "he aprendido

que no debo volver a gobernar y no me gustaría volver a ser presidente, ahora aceptaré las consecuencias

de la voluntad popular, entre ellas la posibilidad de volver a presidir un Gobierno". Y aunque no sea en

estas elecciones, sino en las próximas, o en las siguientes, Suárez "no cejará en su empeño de hacer oír su

programa para ilusionar al pueblo español y hacerle vencer su desencanto", según comentó un

colaborador muy próximo al ex presidente.

 

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