"Los vetos políticos indican la gravedad de la situación", dice el manifiesto     
 
 El País.    01/08/1982.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Domingo 1 de agosto de 1982

"Los vetos políticos indican la gravedad de la situación", dice el manifiesto

Un "proyecto reformista, para ilusionar a los españoles". Así se au-todefine el manifiesto político de

Centro Democrático y Social (CDS). El texto comienza recordando el papel de Suárez en la reforma y

tras las primeras elecciones. Sin embargo, es en el segundo capítulo, "la democracia amenazada", donde

el documento adquiere un lenguaje más radical y dramático: "Cuando circulan por la vida española vetos

a determinadas personas o colectivos políticos, a su posible asunción de responsabilidades públicas, y

esos vetos ¡legan a adquirir una cierta notoriedad, solo cabe reconocer la gravedad de la situación y

adoptar la decisión de enfrentarse con una realidad que impide el cómodo abstencionismo político".

"A esta amenaza contra el sistema democrático español se añade el hecho, no menos grave, de la

comparecencia pública y agresiva de algunos sectores sociales y económicos contra determinadas

opciones políticas", agrega el manifiesto, que no olvida hacer mención a la "carrera de autodestrucción"

que padece UCD desde 1981. Suárez justifica en el documento su actual paso porque, "en la joven

democracia española, los sectores involucionistas aprovecharían el espectáculo de lucha por el control de!

partido para tener un nuevo argumento con el que justificar sus intentos de acabar con la soberanía

popular", y el momento es "especialmente delicado" como para abandonar totalmente la vida política.

Diferencias con UCD

Ello justifica el proyecto político CDS, en cuyo programa básico, incluido en el manifiesto —a la espera

de que un nuevo programa, más elaborado, salga del congreso constituyente del partido, a finales de

septiembre—, se evidencian diferencias con el de UCD. Las críticas a los grupos "privilegiados", la

denuncia de "las graves injusticias que hay que corregir en la sociedad española" y un ataque al sistema

liberal —"nadie, en nombre de la libertad, puede defender la injusticia de los privilegios"—, afirmándose

!a "necesidad de aplicar correctivos al sistema de mercado", contribuyen a marcar distancias. Se aprecia,

igualmente, ausencia de cualquier referencia a los valores del humanismo cristiano o condena expresa del

aborto, en un programa que no hace referencia expresa a ideología alguna.

El CDS se basa en el "personalismo comunitario", concepto un tanto deficientemente explicado en el

manifiesto, que contempla como objetivos fundamentales la defensa de la soberanía nacional y la

vertebración del Estado de las autonomías, y pone el acento, asimismo, en las políticas educativa y de

investigación científica.

La necesidad de un centro poli-tico, de consolidar la democracia y la Monarquía "felizmente encarnada

hoy en la persona del rey don Juan Carlos" y de no reformar la Constitución son otros tantos puntos

básicos contemplados en el manifiesto, de veinte folios de extensión.

El manifiesto considera que "el gran salto adelante que dimos en la transición consistió en que oí pueblo

español pasó de objeto de la política a sujeto y protagonista de la misma, en que cambiamos nuestra

condición de súbditos por la de ciudadanos".

 

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