Señores huelguistas (II)     
 
 Diario 16.    18/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Señores huelguistas (II)

Menos huelgas, señores, menos huelgas. A pesar de los pesares, y a costa de las sufridas espaldas de los ciudadanos españoles que nada tenemos que ver con esto, los empleados de la Aviación Civil han decidido volver a paralizar el país en el día de hoy porque no se resignan a un aumento de salarios cuyo tope ha sido fijado por todas las fuerzas políticas hace menos de un mes en la Moncloa. Señores, así no se construye un país, sino que se rompe en pedazos.

Una huelga exorbitada, en la que participan los directores de personal, ingenieros aeronáuticos o empleados de limpieza, todo ello en un ambiente de escasa sindicación, protagonizado por muchos partidarios de jugarse el todo por el todo, amenaza con dinamitar los acuerdos de la Moncloa y pone en riesgo la consolidación de la democracia recién nacida.

Aparte de la irritación general de todos los ciudadanos, que pagan este entuerto que no es suyo, las fuerzas y los grupos de siempre están empezando a utilizar un argumento demoledor: mientras el personal de la Aviación Civil estaba militarizado, no había huelga. Es decir, con Franco vivíamos mejor, y viva, viva la dictadura dedos infiernos.

Los huelguistas no saben que están jugando con dinamita Los huelguistas no valoran el hecho meridiano de que la democracia les ha permitido pasar de la Administración Militar á la Administración Civil, con todas las enormes ventajas profesionales y políticas que ello podría traer consigo. No valoran nada de ello, y se empecinan en una reclamación salarial, que será más o menos justa, pero que, según han reconocido todas las fuerzas políticas del país, no puede concederse ahora. El 25 por 100 de aumentos salariales es el tope para este año.

Los huelguistas afirman que su subida de salarios durante 1977 ha sido inferior a ese 25 por 100. La Subsecretaría de la Aviación Civil asegura que la subida ya concedida es superior al 27 por 100; que, de hacer caso a las peticiones actuales que provocan la huelga, la masa salarial de estos 8.000 empleados del Estado subiría en el último trimestre de 1977 casi un 50 por 100 más que en el último trimestre del año anterior. Puede haber discusión en estas cifras, pero ninguna discusión de cifras justifica una medida tan descomunal como dejarnos sin transporte aéreo una vez a la semana. Señores huelguistas, con todos los respetos por sus legítimos intereses, es evidente que están rompiendo las reglas del juego de la democracia, y actuando con un extremismo y una arbitrariedad manifiesta.

 

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