Autor: E. PUNTO. 
   Contra el libre despido     
 
 Arriba.    05/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CONTRA EL LIBRE DESPIDO

Las negociaciones de la Moncloa han tenido, aparte del excelente fruto de los acuerdos plurípartidarios, otras virtualidades dignas de mención. Por ejemplo, han sacado a la luz, con lenguajes por vez primera en muchos años diáfano, cuestiones de vital importancia respecto a la empresa y las relaciones laborales. Una de ellas, quizá la más repetida, es el libre despido.

Las organizaciones empresariales mantienen a ultranza la necesidad de! libre despido para asegurar la supervivencia y rentabilidad de las empresas. La afirmación es, por duro que parezca tan lícita como la que podrían formular organizaciones obreras pidiendo la nacionalización de las grandes empresas y el enjuiciamiento, por delitos contra la producción, de muchos empresarios. Lo bueno de la democracia es que todo puede decirse y a todo puede alcanzar la respuesta adecuada.

Sin embargo, quizá fuera útil para el país morigerar algunos doctrinaríamos y encaminarse a franjas razonables de acuerdo donde, por lo menos hasta salir de la crisis, pudieran colaborar trabajadores y patronos. En ese terreno moderado y pragmático del sentido común procederían algunas matizaciones:

a) No es cierto que el libre despido sea elemento necesario de la economía de mercado.

b) Los desequilibrios salariales siguen siendo notariamente excesivo en nuestro país

e) La responsabilidad de la actual crisis económica corresponde, exclusivamente, a las clases patronales, únicas que han tenido poder político en las últimas décadas.

d) Por supuesto que el libre despido haría más rentables muchas empresas. Y la esclavitud, aún más, claro: hace falta un mínimo de seriedad en el debate.

El trabajador opina, y seguramente con algo de razón, que adquiere con su esfuerzo algún derecho más sobre la empresa que la simple recepción de un salario. Como alguna vez se ha dicho con cierto humor, el libre despido de tos trabajados-es sólo sería aceptable si fuera unido al libre despido de los patronos ineficaces.

Es posible el entendimiento y el acuerdo entre patronos y asalariados, sobre todo en las actuales circunstancias de nuestro país. Pero ello exige un mínimo de libertad de Las partes. El chantaje del salario —que no otra cosa es el libre despido— pone al trabajador en la dura disyuntiva de la servidumbre o la rebelión. Existen caminos, pero son oír js.

E. PUNTO Sábado 5 noviembre 1977

 

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