Autor: Navarro Gutiérrez, Bartolomé. 
 El nivel de productividad. 
 Entre los más bajos de Europa     
 
 Arriba.    11/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

LA moderación de las rentas salariales y la mejora de la productividad, constituyen para J. M. L. de Lelona, gobernador del Banco de España, la única vía para recuperar nuestros problemas y para lograrlo con rapidez y sin incurrir en graves costes sociales. España es uno de los países -europeos con más baja productividad, este fenómeno no sólo hay que culpar al obrero, sino también al empresario. La mejora de la productividad en la empresa requiere restablecer en el seno de la misma una disciplina que en muchos casos se ha perdido. Requiere, quizá con carácter previo, la normalización de la acción sindical en la empresa con la aparición de unos interlocutores validos, responsables y con capacidad de compromiso.

Asimismo es necesario una revisión de la legislación laboral que conduzca a esa mayor disciplina y permita a las empresas un cierto margen de acomodación a la caí da de la demanda y que no convierta su objetivo fundamental, en el futuro, en reducir por todos los medios su plantilla, aun renunciando a lo que debiera ser su desarrollo normal. La economía de mercado —que la acepta el parto de la Moncloa— no funcionara si cuando llegue el momento de la recuperación, la empresa sigue contemplando el aumento de plantilla como una pesadilla y no como una gloria.

La economía española solo logrará incrementar su nivel d» empleo, sin tasas de inflación crecientes, si se consigue reducir el nivel y el ritmo de crecimiento di los costes reales de producción. Este es el problema más importante y urgente me tiene planteado la economía española en estos momentos. La política monetaria puede y debe colaborar a la solución del problema, pero sus efectos sólo serán indirectos; por ello, ni pretende ni desea ocupar una posición protagonista en las circunstancias actuales. La moderación de las rentas monetarias y la mejora da la productividad constituyen la única vía para superar nuestros problemas y para lograrlo con rapidez y sin incurrir en graves costes sociales.

BAJA PRODUCTIVIDAD

Desde 1976 han aumentado considerablemente los conflictos laborales en nuestro país, perdiéndose más de 110 millones de horas a lo largo de dicho año. Asimismo hubo 3,6 millones de huelguistas, lo que supuso un incremento del 520 por 100 en el número de huelguistas, y del 716 por 100 en las horas perdidas respecto de 1975. La diferencia entre 1976 y 1972 es del 1309 por 100, y 2344 por 100, respectiva mente. Por otra parte, durante el primer semestre del año pasado se llegó a la cota de los 679.100 parados. Detrás de esta cifra se encierra un grave deterioro de la situación real del mercado de trabajo en nuestro país. K! hecho de que desde 76 la población activa haya

El nivel cíe productividad

ENTRE LOS MAS BAJOS DE EUROPA

En el último semestre de 1977 se perdieron más de 13 millones de horas de trabajo

Hay una desconfianza total a reinvertir en las empresas, orientando el dinero hacia canales menos arriesgados la empresa sigue contemplando el aumento de plantilla como una pesadilla

descendido e n 264.300 personas, mientras el total de españoles con más de catorce años se incrementaba en 689.900. De este modo, las personas que potencialmente se incorporarían a la

producción se ven obligadas a mantenerse como «no activos», ya que las dificultades para encontrar trabajo son tales que, sobre todo a los que buscan su primer emplea, les hacen desistir

del empeño. Esto queda reflejado en los datos de población activa por edades, ya que dentro del grupo entre catorce y diecinueve años, los no activos en el primer semestre de 1977 aumentaron en 65.009 personas. En cuanto a las regiones que tienen mayor número de parados hay que destacar a Andalucía, que bate todos los récords. Málaga, con el 14,66 por 100 de parados,

encabeza la clasificación de este negro «ranking» del paro. Junto a ella. Cádiz (1330), Huebra (1139). L. Palmas (1135) y Badajoz (10,91) sobrepasan la cota del 10 por 100 de parados. Muy cerca, Córdoba (9,73) y Granada (9,8) mantienen buenas tasas. Por sectores, el mayor número de parados se encuentra en la construcción, con más del 21 por 100 de los trabajadores parados; le sigue el sector servidos, 16,4 por 100: Industria >14,7) y agricultura (10,8),

Por otra parte, el segundo semestre del año pasado la confllctividad laboral ha sido notablemente Inferior a la de 1976. Según lo* datos citados por d Ministro de Trabajo, Manuel Jiménez de Parga, durante el pasado otoño *e perdieron más de trece millones de horas de trabajo, mientras que en igual período de 1976 esas perdidas superaron los treinta y seis millones. Ahora bien, estas cifran son bastantes significativa» en cuanto que el índice de productividad ha bajado mucho, y España se coloca entre lo? países de la OCDE, que tienen menos product i vi dad, tan necesaria a la hora de corregir el deterioro de la situación económica.

A LA BÚSQUEDA DE LA ESTABILIDAD

Es sencillo afirmar que no se crean puestos de trabajo y disminuye la productividad porque no se invierte, pero es. que las perspectivas inversoras, tanto en España como en toda Europa no non halagüeñas. Las empresas ya no se ponen como meta la expansión, actitud típica de los años sesenta, sino la estabilidad. La razón de política se achaca al crecimiento del coste de trabajo por unidad producida, que ha mermado el beneficio hasta casi hacerlo desaparecer -en algunos sectores. Asimismo, debido a la situación socio-política, hay una desconfianza total por parte de denos sectores del empresariado a reinvertir en sus empresas, prefiriendo abstenerse y orientar el dinero hacia otros canales menos arriesgados.

El sector público tampoco puede ofrecer nuevos puestos de trabajo. Mientras no se mejore la productividad de la máquina estatal, su crecimiento se produce a costa del sector productivo, a través de los impuestos, de la absorción del ahorro privado y del desencadenamiento de la inflación.

Como dicen algunos economistas españoles, la lucha contra la inflación agrava particularmente el problema. Coa la inflación, la vida económica se desarticula, y para combatirla se acude a medidas de restricción de créditos, elevación del coste del dinero, etcétera, medidas todas ellas de carácter recesivo. Ante el aumento de la demanda sobre los bienes producidos, se elige el remedio más factible y seguro: la disminución forzada de 4a demanda, en vez dot aumento de la oferta.

Bartolomé NAVARRO

 

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