Los sindicatos en Moncloa     
 
 Diario 16.    04/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Los sindicatos en la Moncloa

Adolfo Suárez, presidente del Gobierno, ha citado hoy a las centrales sindicales, aunque no a todas las representativas, para charlar separadamente con cada una de ellas: CG OO, UGT y USO. La convocatoria sorprendió a los sindicatos —no esperaban una entrevista tan repentina—, que acuden al palacio de la Moncloa esperanzados por el resultado que pueda salir de esta importante reunión y por dialogar con el Gobierno fuera del círculo del ministro de Trabajo, con el cual no acaban de entenderse, sobre todo los sindicatos socialistas.

Las centrales obreras llevarán la cartera llena de problemas por resolver, y de cuestiones urgentes a las que esperan desde hace tiempo una respuesta. Pero también van a considerar que en una hora dé audiencia no habrá tiempo para mucho y que en esta primera entrevista se tratará, sobre todo, de escuchar y de exponer criterios, sin entrar en debates, pues ni siquiera recibieron orden del día para las conversaciones.

Puede aventurarse, con poco margen de error, que la gravedad de la situación económica será el tema central de los diferentes encuentros. La prensa, los expertos laborales e incluso los medios oficiales, están convencidos de que el éxito o fracaso de las medidas económicas dependen, en gran parte, de la actitud que tomen los sindicatos y de la comprensión que encuentren entre los trabajadores: el hecho mismo de la cita implica ya este reconocimiento. Los yerros de su Departamento de Trabajo, la actitud hostil de los dirigentes obreros ante la congelación salarial y el suceso de haber destapado la caja de los truenos de un previsible otoño caliente, son, desde luego, motivos suficientes para justificar las prisas de la Presidencia por la reunión.

Los sindicatos ya dijeron reiteradamente estos días atrás que sus dossiers de reivindicaciones no pueden desmenuzarse y tratar separadamente; y si se les va a pedir sacrificios porque todos estamos en el mismo barco, seguramente contestarán que su paquete de peticiones está atado con la misma cuerda y bajo el mismo nudo. Así, si se paralizan las negociaciones de la AISS, el frenazo afecta a la devolución del patrimonio, a la liquidación de las UTT, todavía incordiantes, e incluso a la propia imagen y potenciación de sus centrales, cuya debilidad sufrirá asimismo el Gobierno, porque sólo con interlocutores fuertes pueden llevarse a cabo negociaciones fiables.

Los sindicatos parecen haber llegado a un punto donde necesitan respuestas y soluciones totales, antes que fragmentadas. En la mano del presidente Suárez está ahora el comprender que la táctica divisoria y de pasos en zig-zag seguida" con los partidos políticos meses atrás no resulta aconsejable en el campo sindical: aquí las medidas son otras, como le han dado a entender los dirigentes obreros con sus furibundas respuestas al procedimiento utilizado ante las medidas económicas.

Por ello, resulta incomprensible que el partido gubernamental, la UCD, quiera jugar ahora a trasladar su operación política de crear un partido al campo laboral, sacándose de la manga un sindicato.

Cuando las nuevas patronales, con mayores muestras de sensatez, renunciaron expresa y públicamente a apoyar el amarillismo obrero, los consejeros de la UCD, incluso a algunos de sus dirigentes, para fomentar "sindicatos independientes" suenan a cosa de locos por lo peligroso de la jugada.

Intentar frenar la combatividad sindical apadrinando a los verticalistas-reformistas desde el partido en el poder resulta un aprendizaje de brujería que puede suponer, antes que nada, un factor más de desestabilización.

 

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