Hoy C.N.T.     
 
 Pueblo.    06/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 32. 

PUEBLO, como diario sindical, siempre en vanguardia de los intereses del mundo del trabajo, ha querido hacer un chequeo de urgencia al sindicalismo de ahora, de hoy mismo, para cumplir así,, una vez más, su objetivo de servir a sus lectores desde la primera línea informativa.

Nuestro periódico ha sometido a todas las centrales sindicales un cuestionario único, con el ruego de que las respuestas se ajustaran a un tamaño similar, para que el «fair play» informativo llegara hasta sus últimas consecuencias. Incluimos hoy en nuestro, número la correspondiente respuesta, según el orden de recepción de originales.

Le corresponde contestar a José Elizalde, por el Secretariado Permanente del Comité Nacional de la Confederación General de Trabajadores (CNT).

«La unidad sindical, como expresión real del movimiento obrero autónomo, no es previsible a corto plazo» «Estamos en contra de todo pacto social en las actuales circunstancias»

«Contra el paro propugnamos la autogestión inmediata por los trabajadores de las áreas menos productivas»

+ Sin independencia de los partidos no hay libertad sindical»

+ «El único sindicalismo posible es el autogestionario»

+ «¿Elecciones sindicales? Los trabajadores deben ejercer cuanto antes sus derecho* a autoorganizarse»

—¿Cree que es posible la unidad sindical en la libertad desde la actual situación de los movimientos sindicales? ¿En qué plazo?

—La unidad sindical desde la libertad requiere previamente una unidad de acción en las empresas, las ramas y las localidades, que aún estamos forjando los trabajadores, y que sería demagógico pretender que ya está lograda; y, por otra parte, tendrían que desaparecer las actuales ´interferencias políticas y burocráticas en la mayoría de las centrales: existen demasiados cargos retribuidos en los: que permanecen los mismos años y años, mantenidos desde los estados mayores partidistas, progresivamente aislados de la situación real de sus compañeros asalariados; sin esas condiciones, que no son previsibles a plazo inmediato, la unidad sindical no será expresión real del movimiento obrero autónomo.

— ¿Impulsaría usted un congreso de unificación de todas las centrales sin exclusiones?

— Si se dieran las condiciones señaladas (unidad de acción en la base, autonomía real y superación del peligro burocrático), sería posible la unidad de las organizaciones propiamente obreras, que buscan una transformación revolucionaria de la sociedad: se excluiría, por tanto, todo sindicalismo «amarillo», es decir, vendido a la patronal o al Estado.

—¿Puede definir la postura de su organización sobre el pacto social?

— La CNT está en contra de todo «pacto» entre los explotadores y las- burocracias que pretenden «representar» a los explotados. Nosotros buscamos la colectivización autogestionaria de la sociedad.

—¿Qué medidas más urgentes propondría para paliar o, en su caso, resolver la crisis económica?

—La CNT propugna una acción directa contra el paro, ocupando tierras y fábricas abandonadas por sus propietarios; imponiendo progresivamente el control obrero sobre la contabilidad de las empresas; autogestionando por los trabajadores la producción en aquellas que los capitalistas practiquen la «huelga de inversiones»; protegiendo esta autogestión a su vez mediante el control por los trabajadores de la Seguridad Social y de los fondos de los montepíos laborales, con los que podrían impulsarse las experiencias autogestión arias; conquistando la plena libertad sindical para luchar contra la inflación capitalista y por la reducción de jornada y el aumento de la escolarización y de la jubilación voluntaria; descentralizando al máximo la gestión de los recursos públicos para fortalecer a los Municipios en lugar de reforzar los ingresos de la burocracia estatal a través de «reformas fiscales»; fomentando un sector cooperativo y autogestionario que pueda liberarse del déficit exterior crónico en una economía dependiente de las multinacionales.

Lo que la CNT no admite es que los trabajadores se sacrifiquen para solucionar la crisis de los beneficios capitalistas, reforzando así su propia explotación.

—¿Cuál sería el grado ideal de relaciones y de independencia entre las centrales y los partidos?

—Las relaciones «ideales» entre partidos y organizaciones sindicales serían, desde el punto dé vista anarcosindicalista, la inexistencia de tales relaciones: sin indepen-dencia respecto a los partidos

(al fin y al cabo aparatos vinculados al Poder) no hay libertad sindical.

•—Dada la doble condición de algunos diputados o senadores, que son a la vez líderes sindicales, ¿cómo debería ser su actuación en esta primera etapa de las Cortes?

—Ambas condiciones deben ser incompatibles: si siguen en las Cortes, deben dimitir de sus cargos sindicales, o viceversa.

—¿Qué modelo de sindicalismo piensa usted que se va a imponer en España en los próximos años?

—Cuando los trabajadores vayan haciendo su experiencia del electoralismo y comprueben que entre un gobierno socialista y un gobierno conservador la diferencia para el asalariado es dudosa, desaparecerán las actuales ilusiones parlamentarias y el auténtico sindicalismo asambleario, autónomo, respecto a los partidos, aparecerá como la solución efectiva. Este proceso necesitará algunos años, durante los cuales probablemente subsistirá el prestigio que a las centrales partidistas dio el haber sido reprimidas por la dictadura, pero ese prestigio se irá minando según se vayan integrando en el sistema del capitalismo de Estado.

— En su opinión, ¿cuál debe ser el futuro definitivo del patrimonio sindical?

— Debe volver a todos los trabajadores a través de los organismos de base, comités de empresa y usuarios de la Seguridad Social. El Estado debe restituir ese patrimonio expropiado a la clase obrera.

— ¿Es necesario que la realidad sindical, tanto a nivel de empresa como a otros superiores, responda a una normativa legal aprobada en las Cortes?

— En nuestra opinión, cuanta menos legislación, tanto mejor para todos.

—¿Cómo contempla las elecciones sindicales que pueden convocarse en el próximo otoño? En su caso, ¿cómo propondría que se realizaran estas elecciones?

— Pensamos que los trabajadores deben ejercer cuanto antes sus derechos de au-toorganizarse, prescindiendo de una vez por todas de los restos de verticalismo (enlaces y jurados de empresa, etcétera), pero esa autoorganización, como su nombre indica, la deben ejercer los propios trabajadores, cuándo y cómo les convenga, sin necesidad de convocatorias electorales por decreto.

De hecho, las elecciones a comités de empresa (y no «elección es sindicales» como erróneamente indica la pregunta. >que adopte la terminología del franquismo) han empezado ya.

—¿Quiénes deben asumir la representación de los trabajadores en los ámbitos que excedan a la empresa?

— Las coordinadoras de delegados de empresa, por localidades y por ramas, y también en régimen de autoorganización, deben ser quienes vayan articulando el nuevo sindicalismo, la CNT y todas las organizaciones clásicas en proceso de reconstrucción, deben ayudar a que ese nuevo movimiento obrero autónomo se construya desde abajo, sin instrumentarlo desde arriba.

— ¿Cree usted que deben existir o no sindicatos confesionales?

— Es tan absurdo como un sindicato partidista, pero haberlos, haylos.

— Exponga en breves líneas el fundamento ideológico y los fines de su central sindical.

— La CNT nació como expresión histórica del movimiento obrero autónomo en nuestro país, aspirando a emanciparse tanto del capital como del Estado para prefigurar en su acción y en su organización la sociedad del trabajo libre, o comunismo libertario a que aspiramos; algunos de los principios Genetistas son, en ese sentido, acción directa, federalismo organizativo, apoliticismo antiparlamentario y antiestatal, colectivismo autogestionario.

— ¿Cree que sería posible llegar a una futura confederación de centrales, más o menos semejantes a una coordinadora, e incluso a unas Trade Unions?

— En la primera respuesta a esta encuesta exponemos los problemas de un proceso confederal desde la base, que sólo es concebible para al menos varios años: hoy por hoy una coordinación por las cúspides, al estilo de la COS. sería un apéndice de los partidos, y como tal un obstáculo a la unidad sindical.

 

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