El juego de los sindicatos     
 
 Informaciones.    02/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El juego de los sindicatos

UNA nube de criticas acerbas cae desde las centrales sindicales sobre cada nueva medida económica del Gobierno, lo cual, unido a la actitud negativa de los empresarios —tan gráficamente reflejada en la Bolsa—, daría la impresión de que todos los sectores del país están en contra, de manera furibunda, del programa de austeridad gubernamental. Naturalmente, conviene matizar estas reticencias, que en el ámbito empresarial nacen ante todo, del ambiente de persecución que se ha creado en torno a la política económica del Gobierno, posiblemente a causa de una desafortunada presentación y explicación de las medidas gubernamentales, que ya ha señalado INFORMACIONES.

En cnanto a la actitud sindical, vemos en ella evidentes matices tácticos, y por tanto muy explicables, pero que pueden llegar a tener consecuencias imprevisibles.

La lucha por la clientela explica hoy muchas manifestaciones sindicales, como hace meses explicó las de los partidos políticos.

Cuando el proceso electoral de los sindicatos no se ha completado aún —no lo estará hasta octubre, aparentemente—, cuando asistimos a una proliferación de nuevas centrales, que recuerda a la de los grupos políticos antes de la tajante clarificación del 15 de junio, cada sindicato intenta atraer al mayor número posible de afiliados con una serie de promesas rotundas y de posturas avanzadas, que incluyen el no constante al pacto social o a algún género de acuerdo negociado con el Poder.

Existe un peligro cierto, tras estas actitudes preelectorales o de captación: que se enquisten las posiciones

en lo que debería ser un momento táctico tan sólo, que dejase la puerta abierta a ulteriores compromisos y concesiones mutuas —esos que tanto precisa la economía del país—, pactados con un Gobierno del que se niega tan absurdamente la carga socialdemócrata que tiene su política económica.

No es evidente que ese callejón sin salida, trágico de cara a la solución de la crisis, vaya a producirse. Pero es licito preguntarse si no se está promoviendo ese endurecimiento.

Por una parte, sectores del P.S.O.E. se quejan de que su sindicato, la U.G.T., tiende hacia una izquierda radicalizada y a escapar del control del partido.

Por otra parte, se acusa al P.S.O.E. —primer partido de la oposición, que opta al Poder— de favorecer la más cerrada oposición sindical a la política gubernamental y de fomentar posturas económicas maxtmalístas, yendo quizá más a la izquierda de lo que el partido pensaba en un principio, para así recalcar una profunda diferencia con los planteamientos de la U.C.D.

SI cualquiera de esas dos hipótesis resultara cierta, algunas de las principales fuerzas sindicales estarían jugando con las posibilidades de recuperación y de estabilidad de este país; con su porvenir, en una palabra.

 

< Volver