Las declaraciones de los Metropolitanos     
 
 ABC.    21/07/1962.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA DECLARACIÓN DE LOS METROPOLITANOS

La Declaración colectiva de los Metropolitanos versa sobre la elevación de la conciencia social según el espíritu de la, "Mater et Magistra". Se ha hecho pública poco después de cumplirse el aniversario de la encíclica de Juan XXIII, que tan profundo eco encontró en todo el orbe católico. El documento de los Metropolitanos comprendía y resume cuanto han dicho los prelados españoles en pastorales y conferencias sobré la doctrina social y humana de la encíclica. Es una llamada a todos para que mediten "sobre su personal responsabilidad en la realización práctica" de las enseñanzas del insigne documento, a fin de promover "una saludable renovación a las costumbres del pueblo cristiano" y dar al mundo un espectáculo de "unidad, verdad y caridad".

Se exhorta en la Declaración a .los sacerdotes para que prediquen y practiquen la doctrina social de la Iglesia, de modo especial a los directores de Acción Católica; se recomienda que su enseñanza sea incluida entre las asignaturas del Seminario; se pide que a dicha enseñanza se la considere como materia obligatoria en las escupías católicas, en los centros de educación parroquiales y de las asociaciones del apostolado seglar, haciendo vivir en la conciencia de los alumnos las exigencias de la doctrina social católica; se llama también a los patronos y obreros, especialmente aludidos en la encíclica.

Se invoca el espíritu cristiano de los patronos para que respeten, por encima de todo, la. dignidad del hombre que trabaja, mediante la retribución de su esfuerzo con un salario de justicia, "que puede no coincidir necesariamente con el salario legal"; se les invita a velar por la implantación de nuevos métodos de producción, á crear un ambiente de verdadera fraternidad cristiana, hasta dar gradual y proporcionalmente, participación en las tareas y responsabilidades comunes de la empresa. A los obreros se les pide que en la justa y necesaria defensa de sus intereses vitales y familiares tengan siempre presente "el bien de la nación y las concretas circunstancias de la empresa" y el valor de su personal rendimiento. "No es lícito—sé dice en la Declaración—criticar cualquier acción encaminada a reivindicar los sagrados y legítimos derechos de los trabajadores siempre que aquélla respete, como es debido, los cauces adecuados que ofrecen las leyes."

Quienes ejercen autoridad son los más obligados a conocer y practicar los principios a que debe ajustarse la conciencia social. Los dos más trascendentales principios son el servicio al bien común—fin propio y esencial del Estado—y el principio de subsidiariedad, "que garantiza el debido ´respeto a las iniciativas privadas, suple sus deficiencias y tiende siempre a promoverlas y a coordinar su acción en armonía con los intereses generales".

El ¡conocimiento y respeto a estos principios lo reputan los Metropolitanos; "como condición indispensable para realizar Ja obra de desarrollo económico y de progreso social en la que nuestra nación esta enmonada". Concretando más, enumeran una sene ae acciones en que pueae ejercitarse esta, voluntad decidida de ser vicio al bien común, cuales son: el resurgimiento de las zonas subdesarrolladas, la actuación contra toda concentracron´´ rrionopolística injusta, la adecuada redistribución dé la renta y la solución cristiana a los graves problemas que plantea el flujo creciente de la emigración interior y exterior.

Cada uno de estos enunciados contiene en sí un repertorio de problemas políticos, a los cuales no permanece sordo ni ajeno el Gobierno, y en cuanto a las soluciones, no hay ni puede haber fricción entre los poderes espiritual y material, máxime cuando son bien Conocidas las disposiciones del Estado para el cumplimiento de estas tareas. Reciente es la declaración ministerial en la que decía: "El Gobierno dedicará la atención debida al progreso y bienestar social dentro de las, directrices de la doctrina social de la Iglesia, actualizadas por la magna encíclica "Mater et Magistra", de Su Santidad el Papa Juan XXIII."

Cuando en la economía falta en su totalidad o por defecto la actuación del Estado, se produce el desorden en la comunidad y prepondera el abuso de los fuertes. Las funciones del Estado, según Juan XXIII se circunscriben a fomentar, estimular, coordinar, suplir e integrar.

Termina el documento que comentames con un llamamiento a las organizaciones de apostolado seglar, a las que se les recuerdan los consejos de la encíclica sobre la vocación cristiana y apostólica de los seglares en todas las actividades de su vida.

La Declaración de los Metropolitanos acelerará la propagación de esa conciencia social tan ardientemente encarecida y deseada. El pueblo español, que en orden lá la moral individual y familiar puede

idisputar el primer puesto, a cualquier oíro del mundo, se halla, sin embargo, en retraso respecto a moral social. "Fáltale a España—escribía Balmes—el conocimientó de la verdad sobre sí misma, y este conocimiento es indispensable."

 

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