Información en torno a las leyes     
 
 ABC.    11/12/1963.  Página: 64. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIÓN EN TORNO A LAS LEYES

Reproducimos de "Pueblo" de anteanoche el siguiente editorial, que con sumo gusto hacemos nuestro:

Con motivo del reciente pleno de las Cortes, "Pueblo" inició un camino para asegurar a sus lectores una más fácil interpretación de los textos o los discursos proyectados sobre el hemiciclo en defensa de los proyectos de ley tal como salen del seno de las diversas Comisiones. En una sociedad abierta como la nuestra, donde día a día se adelanta un paso en el ejercicio del diálogo, no parece bastante lo antes indicado para asegurar una mejor información en su doble corriente descendente y ascendente: la primera procede del Gobierno y del Cuerpo legislador o colegislador con aquél, y se dirige hacia el pueblo; la segunda emana de éste y se orienta hacia los poderes de la nación. De esta doble corriente nace el diálogo, tan útil para niños como para otros, y en cuanto no se desvíe de los cauces objetivos y serenos por donde debe discurrir, sólo ventajas cabe deducir de un sistema que en definitiva trata de proporcionar a todos los mejores elementos de juicio: los que gobiernan, para que conozcan a priori los factores interpretativos de la opinión pública, y ésta no tan sólo para facilitar ese conocimiento, sino para asesorarla en el momento previo a la discusión en las Cortes, o sea en el punto más propicio al fructífero entendimiento, precisamente antes de que el proyecto haya adoptado la forma definitiva de ley.

Entendemos que esta información pública constituiría un elemento preciosísimo para la elaboración de un proyecto de ley. Aporte las entidades y los organismos o aun los particulares, a los que la Administración puede encaminarse cuando le plazca y parezca más oportuno para conocer un parecer generalmente de orden técnico, debe atenderse a la par a ese otro parecer de la opinión pública, cuya vía normal de expresión está representada por la información y sus peculiares soportes: Prensa, radio y hasta televisión.

No basta este conocimiento previo de los propósitos del Gobierno en cuanto sea discreto estar al corriente de ellos, o sea cuando se elabora un proyecto paira su remisión a las Cortes. Al llegar a éstas sería prudente que los informadores tuvieran acceso a las Comisiones, donde constituyesen algo así como los oidores de la opinión para trasladar a ésta la evolución de un debate en términos de altura, objetividad, desaipasionemiento y patriótico desinterés, sin atender a chismes mi a mezquindades, puestos los ojos únicamente en las líneas generales de los dictámenes o las ponencias. Así los mandantes seguirían al día la actividad de sus mandatarios y tendrían a diario ocasión de público reconocimiento hacia sus servicios.

Esta información previa sería coronada en el pleno de las Cortes con la sucinta y discreta exposición que podría esperarse después de haber seguido paso a paso la forja de una ley. Si se ha reconocido universal y públicamente que la información no es tanto el ejercicio de una libertad pública como el soporte de cualquier actividad social y uno de los factores más importantes del desarrollo económico, en este último sentido debemos orientamos para fortalecer las crecientes relaciones entre los poderes y la opinión.

 

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