El "interregno" sindical     
 
 Informaciones.    30/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

El ((interregno» sindical

HOY finaliza la última prórroga de las Cortes del anterior Régimen y mañana acaba el sindicalismo vertical con la desaparición de la cuota obligatoria y de la afiliación forzosa. Aunque a estas alturas no son más que dos fechas simbólicas, porque desde hace tiempo eran organismos burocráticos muertos, hay que saludar su final oficial. Poco a poco no va quedando piedra sobre piedra de un edificio político totalmente anacrónico y desfasado con respecto a las necesidades de la sociedad española.

No es extraño por ello que hoy mismo- también las grandes centrales empresariales anuncien su fusión en una gran organización Ubre y democrática. Pero esta positiva labor, dar paso a lo que existe realmente en nuestro país, tanto a nivel político contó social, crea un cierto vacío en un decisivo aspecto de la vida nacional. Si las Cortes orgánicas que desaparecen ahora han sido ya sustituidas por unas nuevas inorgánicas, en base a los resultados de las elecciones del día 15, no ocurre lo mismo en la esfera sindical, donde las elecciones están fijadas en principio para el próximo otoño.

Es decir, muere oficialmente un sindicato vertical sin que los auténticos sindicatos democráticos horizontales puedan reemplazarlo plenamente. Sin olvidar, además, que sigue subsistiendo el confuso j nebuloso organigrama A.I.S.S. —Administración Institucional Servicios Socioprofesionales— y pendiente de solucionar la restitución de todo el importante patrimonio sindical.

El problema no es teórico. Porque también por estas fechas empieza a vencer en cadena una serie de convenios colectivos que afectan a más de diez mil empresas y alrededor de millón y medio de trabajadores. Con lo que este vacío sindical agrava de entrada una difícil negociación al plantearse el problema de la representatividad de las partes negociadoras. Una vez más habrá que recurrir a la habilidad, inteligencia, prudencia y sentido político de empresarios y trabajadores para sortear una legislación desfasada y empezar a andar sin que se hayan previamente trazado todas las reglas de juego.

La cuestión se complica, además, cuando aquí y allá surgen mil y una iniciativas sin conexión con el sindicalismo real de nuestro país, tanto a nivel empresarial como obrero.

Estos incidentes de recorrido, normales en un proceso democrático tan original y ambiguo como el experimentado desde hace doce meses, no afectarán para nada a la trayectoria general de las perspectivas políticas y sindicales si se resuelven a tiempo. Si a nivel político no vamos a tener más que una quincena de días vacíos —a mediados de julio se reúnen las nuevas Cortes—, pensemos en las complicaciones que nos pueden traer noventa días de «interregno» sindical.

 

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