Autor: Checa, Antonio. 
   Geografía de la afiliación     
 
 Informaciones.    07/09/1977.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

LAS CENTRALES SINDICALES, ANTE EL OTOÑO LABORAL (II)

GEOGRAFÍA DE LA AFILIACIÓN

MADRID, 7 (INFORMACIONES, por Antonio Checa).

LA implantación de las centrales sindicales resulta harto diferente según los sectores de producción y según las áreas geográficas. El metal ó la construcción, sectores tradicionalmente reivindicadores, tienen un promedio de afiliación alta. Por el contrario, la hostelería, pese a la larga huelga reciente, muestra un nivel de sindicación bajo.

Más relevante resulta, cara a las próximas elecciones sindícale», la distribución geográfica de le presencia de las cíntrales. Como es sabido, en las últimas elecciones, Comisiones Obreras y Unión Sindi-´ cal Obrera, en aquellos momentos las centrales —entonces ilegales— más implantadas, consiguieron una penetración importante en muchas grandes empresas y en determinados sectores productivos, mientras U.G.T., por entonces bastante débil, tuvo escaso arraigo. Como quiera que U. G. T. ha tenido un gran crecimiento reciente, su pastura ha sido la de «hacer borrón y cuenta nueva», con dimisión de cargos sindicales, en tanto CC.OO. y U.S.O. han preferido mantener sus posiciones.

Hoy, esa polémica queda atrás, superada por la legalización de las centrales y por el desmantelamiento paulatino del viejo aparato sindicalista, pero las elecciones en empresas van a demostrar la presencia real de cada central en tí mundo del trabajo.

U. G. T.

La Unión General de Trabajadores, que afirma contará a finales de año con un millón de afiliados, cifra que particularmente nos parece excesiva, declara haber pasado en. este verano el rubicon del medio millon de militantes. Esta creciendo sin duda a gran ritmo, con unas mil afiliaciones diarias.

Las áreas de mayor implantación son también aquellas donde el P. S. O. E. ha obtenido -mayores porcentajes de votos y en las que tradicionalmente han mostrado arraigo: Asturias, Cataluña —o más concretamente Barcelona y su cinturón industrial—, el .País Valenciano y, en la Región Centro, Madrid y pueblos de su área y Valladolid. Más débil resulta todavía, pese al éxito socialista, la implantación andaluza, que, no obstante, evoluciona favorablemente. Un militante de U. G. T. en Granada nos contaba la anécdota, muy significativa, de los empleados de unos grandes almacenes, con red estatal, que acudieron en bloque a finales de julio a inscribirse .porque le habían dicho que el día 31 expiraba el plazo».

cc. oo.

Comisiones Obreras ha sido, hasta este mismo verano, la central con mas arraigo, pero el estirón de U. G. T. ha sido muy fuerte, y hoy su ritmo de inscripciones, aunque objetivamente alto, es inferior al de Unión General de Trabajadores. Podría cifrarse en unías 600 diarias, en una estimación global siempre difícil.

Tras la salida, a primeros de año, de los sectores mas radicales, vinculados al Partido del Trabajo y a la Organizadón Revolucionaria de Trabajadores, que han constituido sus propias centrales, el P.C.E. es el único partido que tiene influencia en Comisiones, central a la que hoy por hoy cabe señalar como

la más moderada, en general, en sus planteamientos y reivindicaciones, la más propicia a la negociación y, en cierto modo, al pacto.

Cataluña —sobre todo Barcelona y Tarragona—, el País Vasco, Andalucía, Madrid, las zonas industriales de Galicia, el País Valenciano, Asturias, Zaragoza y Valladolid - León son algunas de las áreas con fuerte imolantación de Comisiones. Comisiones declara 600.000 afiliados a principios de agosto; en una evaluación objetiva podrían ser 300.000 ó 400.000; probablemente para finales de eño rebase los 500.000 militantes efectivos.

O. S. O.

Unión Sindical Obrera es hoy por hoy la bercera central española. Declara 200.000 afiliados. Al contrario que las anteriores, su vinculación a partidos es muy escasa. Líderes de U.S.O. acudieron a las elecciones en algunas listas del P. S. P., pero previamente dimitieron de sus cargos en la central. Sus posturas realistas y su apartidárteme le han atraído muchas simpatías, pero su crecimiento actual es mucho más lento ojie las centrales U. G. T. y CC.OO. Para linaje* de año podria estar en los 250.000 afiliados.

U.S.O. ha venido siendo la central mayoritaria • en algunas provincias españolas, como Almería, Cádiz, Murcia, Tenerife;.., pero quizá el crecimiento de U. G.T. en algunas de estas provincias le esté quitando esa primacía. Sus líderes esperan llegar al medio millón de «filiados a fin de año, y manifiestan que el crecimiento está siendo relevante en áreas como Madrid o Baleares, pero ya decimos cuál es la cifra que estimamos más real.

C. K. T.

La presencia de C.N. T. y su futuro son toda una Incógnita. Una central prácticamente inexistente hace unos meses como fuerza activa en el panorama laboral español ha resurgido en regiones como Cataluña con cierta fuerza. Sus dirigentes declaran que tienen actualmente los 100.000 afiliados «de verdad»; quizá sean 80.000. Mucho más agresiva en las reivindicaciones que sus colegas ya descritas, distante del Gobierno, rupturista, la Central Nacional de Trabajadores muestra sin duda una importante penetración en el mundo del trabajo catalán, y en menor grado Madrid y Valencia, pero en una región antaño su gran baluarte, como Andalucía, tiene hoy muy escasa presencia.

La Confederación de Sindicatos Unitarios de Trabajadores, la C. S. U. T., declara 180.000 militantes, cifra que nos parece honradamente muy lejos de la verdad. Esta central, en la izquierda maoista, tiene una penetración destacable en el mundo rural andaluz, en los grandes pueblos latifundistas sobre todo,

gracias al S.O.C., Sindicato de Obreros del Campo, asimismo los C. S. U.T. han estado presentes en numerosas conflictos dé las ultimas semanas en Cataluña, mostrando gran actividad.

Puede verse su influencia en conflictos como el de la construcción de Málaga o el de la pesca en Almería de hace unos meses, conflictos artificialmente alargados o con peticiones Juzgadas exorbitantes por las demás centrales. El Sindicato Unitario, la central promovida por la O. R. T., declara los 100.000 militantes, otra cifra que nos parece excesiva. Navarra, Huelva, Extremadura, son algunas de las zonas con cierta implantación de esta central, cuyas actuaciones han venido siendo similares a la de la C.S. U. T.; no en balde se trata de dos concepciones similares del mundo del trabajo, nacidas ambas de escisiones en Comisiones Obreras y pertenecientes a partidos marxistas-leninistas.

Finalmente, la central nacional - sindicalista, en la línea de la falange hedillista, la C.O. N. S., tiene una implantación muy modesta en el mundo del trabajo español, aunque en alguna provincia se manifiesta muy activa. Zaragoza, Valladolid, Almería. Canarias, Extremadura, son, según sus dirigentes, los puntas de mayor incidencia. Sostienen que debe ser el partido el que esté al servicio del sindicato, y no al revés. Se desconoce su número de afiliados; algunos miles, probablemente.

LAS CETRALES REGIONALES

Las centrales regionales tienen mucha menor importancia que los partidos regionales en España, Y como en el caso de los partidos políticos, Cataluña y el País Vasco se distancian notablemente de1 resto del Estado.

Solidaridad de Obreros de Cataluña (S. O. C.) es el principal sindicato catalanista, pero su influencia en el movimiento obrero catalán es pequeña. De orígenes cristianos —1958—, hoy se orienta hacia el "socialismo. El verano del año pasado sus dirigentes reconocían que eran sólo algunos cientos de militantes, pero ha crecido desde entonces y hoy deben ser varios miles. En las pasadas elecciones no apoyaron a ninguna opción electoral concreta, aunque manifestaron su simpatía por las candidaturas catalanas de izquierda en general.

En cuanto a Solidaridad de Trabajadores Vascos (S.T.V.), con orígenes muy antiguos —1911— en relación con los demás sindicatos regionales españoles, se ha visto minada por divergencias internas entre los sectores más moderados y más avanzados, con congresos paralelos. Llegó a tener los 40.000 afiliados en las postrimerías de la II República, pero hoy su afiliación está por bajo de esa cifra, aunque su incidencia en el movimiento obrero vasco es considerablemente mayor que la del sindicato catalán citado.

En cuanto a Galicia, no han tenido hasta ahora éxito los esfuerzos e iniciativas por configurar una gran central de aquella nacionalidad.

 

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