Las centrales, contra la intervención estatal en la empresa  :   
 Reclaman la plena autonomía de trabajadores y empresarios en la acción sindical. 
 Ya.    30/10/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Las centrales, contra la intervención estatal en la empresa

Reclaman lo plena autonomía de trabajadores / empresarios en la acción sindical

Las centrales sindicales han aprovechado su primera declaración programática ante los ejecutivos de las grandes empresas españolas para reclamar la plena autonomía de trabajadores y empresarios en la acción sindical de la empresa, en un marco de libertad contrario a la Intervención estatal. Su postura por dría concretarse en un insólito "pacto moral" (paralelo al de la Moncloa, que sólo CCOO acepta en principio) de responsabilidad mutua para salir de la crisis económica.

Los sindicatos marxistas han ofrecido ante el alto empresariado una imagen de moderación en sus planteamientos profundamente posibilista. Han reiterado una y otra vez que "los dos frentes están en el mismo barco", reconociendo un protagonismo compartido, y su voluntad de diálogo por encima de cualquier oposición. El cuidado exquisito en la utilización de términos como "lucha de clases" o "experiencia de lucha" se convirtió en un síntoma de que, ante todo, se encuentran dispuestas y decididas a buscar puntos comunes viables antes que afirmaciones ideológicas radicales.

Asi han centrado sus exposiciones en la consecución de un objetivo común, la necesidad de encontrar por ambas partes interlocutores válidos para las negociaciones, dentro de un postulado irrenunciable: la "democratización de la empresa.

SU: TRES TEMAS PRIORITARIOS

Guillermo Vázquez y Pedro Cristóbal, del Sindicato Unitario, expusieron en la última sesión de las reuniones, convocadas por el Centro Europeo para la Formación de Directores, su preocupación por tres temas urgentes en el marco de la acción sindical en la empresa: derecho de huelga (enunciado en la

Constitución, para que luego la Jurisprudencia cree la normativa legal), negociación colectiva (sin Intervención estatal: "ustedes y nosotros tendremos que aprender a negociar") y flexibilidad de plantillas (con la reducción de las causas que facultan la rescisión del contrato, en función del derecho básico del hombre a un puesto de trabajo). Propusieron una legislación abierta—urgente y provisional—, con margen para la posterior negociación de trabajadores y empresarios en cada empresa.

Rechazaron el pacto de la Moncloa—"la crisis se va a descargar sobre nuestras espaldas"—, calificándolo de chantaje en el capítulo de disminución de plantillas. Apuntaron como soluciones alternativas la eliminación del fraude fiscal (evaluado según SU en 250.000 millones), una nueva política fiscal progresiva y la utilización de métodos disuasorios contra la evasión de capitales (cifrada en 300.000 millones).

Para asumir los sacrificios que *e piden, apuntaron, la legislación tiene que conseguir que los trabajadores «e sienten verdaderos protagonistas de la vida sindical.

OSUT: PLENA LIBERTAD SINDICAL,

Antonio Castillo y Daniel Cando, de CSUT, centraron el futuro marco de las relaciones laborales en su necesidad de consagrar la libertad plena de asociación de los trabajadores. Entendieron que debe promulgarse como un decreto que garantice las bases mínimas de negociación.

Rechazaron también el pacto de la Moncloa. Advirtieron que "e1 tope salarial injusto creará coníflictividad", y calificaron el acuerdo de "programa desestabilizador en lo económico y en lo político". Ante el acuerdo, añadieron, la acción sindical está coartada y la CSUT no centrará su actividad en la acción de la empresa—al recortarse ya mediante el pacto de sus posibilidades—, sino Intentará realizar todo tipo de gestiones ante la Administración para conseguir un consenso en torno a un programa común alternativo—no especificado en la reunión—, también basado en la economía de mercado.

Afirmaron que la Administración no podía Inhibirse de su papel de «poyo a la economía mediante créditos y ayuda a la pequeña y mediana empresa, pero sin anular el deseable entendimiento entre trabajadores y empresarios, posible siempre que no exista opresión por parte de ninguno de los sectores.

 

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