Autor: Fraguas, Rafael. 
 Los resultados de las elecciones. 
 Vencedores y vencidos  :   
 Carrillo, Rubial y Sainz de Robles, entre los derrotados: Iglesias y José Ramón Caso, entre los ganadores. 
 El País.    24/06/1986.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Vencedores y vencidos

Carrillo, Rubial y Sainz de Robles, entre los derrotados; Iglesias y José Ramón Caso, entre los ganadores

RAFAEL FRAGUAS, Madrid

Fueron al menos 5.140 hombres y mujeres los que el domingo 22 de junio amanecieron con una

esperanza especial. Pero los números no tienen alma. Cuatro mil quinientos ochenta y dos candidatos

fueron derrotados en las urnas.

Santiago Carrillo, el ex presidente del Consejo del Poder Judicial Sainz de Robles, el presidente del

PSOE, Ramón Rubial, y Cristina Al-meida forman parte de este conjunto, entre otros. Quinientos

cincuenta y ocho afortunados lo lograron. Estrenarán escaño Gerardo Igle-

sias, secretario general del PCE; Kepa Aules-tia, secretario general de Euskadiko Ezkerra; Isabel Tocino,

de Coalición Popular; Carlos Revilla, del CDS, e Iñaki Aldekoa, de Herri Batasuna. También los

ministros Maravall, Barrionuevo, Ledesma, Majó y Romero.

De los 558 vencedores, un grupo lo componen aquellos diputados o senadores que lo eran y seguirán

siéndolo durante la nueva legislatura, entre los que destaca el ex ministro del último Gobierno de Franco,

Antonio Carro, hoy en Coalición Popular, diputado en todas las legislaturas de la transición; el portavoz

del Grupo Popular en el Senado, Juan de Arespacochaga; Juan María Bandrés, de Euskadiko Eskerra, ve-

terano de las Cortes democráticas, y Miquel Roca, que pese al revés del PRD conserva su escaño por el

triunfo en Cataluña de CiU.

En este conjunto hay un subgru-po compuesto por los que lo fueron, dejaron de serlo y lo han recuperado,

como Ignacio Gallego, Ramón Tamames y Nicolás Sartorius, los tres de Izquierda Unida.

Las principales novedades se encuentran en un núcleo de aspirantes a escaño que logró su objetivo. Entre

ellos se hallan María Izquierdo, del PSOE; Cesáreo Rodríguez Aguilera, independiente, ex vocal del

Consejo General del Poder Judicial, diputado en las listas del PSC en Cataluña; Enrique Curiel, del PCE;

José Ignacio Wert, de Coalición Popular; Itziar Aizpu-rua, condenada a 15 años en el proceso de Burgos y

hoy adscrita a la Mesa Nacional de HB; así como José Ramón Caso, el politólogo Miguel Martínez

Cuadrado y el periodista Federico Ysart, todos ellos del CDS. Entre los que perdieron su escaño se

encuentra también el ex senador Ramón Rubial, presidente del PSOE.

Para los que pierden su escaño el golpe es muy duro. Al conseguir el acta de diputado o senador, el par-

lamentario consigue el tratamiento de excelentísimo y el de señoría.

La pérdida del escaño acarrea la desaparición de la gratificación psicológica y del honor social derivados

de la distinción con la que un día, ahora lejano y brumoso, los

electores singularizaron al candidato hoy derrotado y le auparon con sus votos hasta el Congreso o el

Senado.

El fin del mandato legislativo lleva aparejada la pérdida de la inmunidad parlamentaria, la del coche

oficial si es que el diputado derrotado pertenecía a la Mesa del Congreso o del Senado, y siempre la de las

aproximadamente 320.000 pesetas que el Congreso le paga mensual-mente a su partido para retribuirle.

Dejar de ser diputado o senador trae también, empero, algunas ventajas. Se acabaron las reuniones del

gripo parlamentario de los lunes o martes y las de las comisiones legislativas oficiales, a una de las

cuales, como mínimo, el parlamen-

tario debe permanecer adscrito.

Finalizaron igualmente las reuniones plenarias de la Cámara los martes, miércoles y jueves de cada

semana del año, salvo el plazo siempre flexible desde el 31 de diciembre hasta mediados de febrero y a

excepción de las vacaciones veraniegas.

Si se trata de un legislador procedente de una provincia, la pérdida del escaño implica también zanjar el

trajín de viajes cada viernes —con retorno a Madrid los lunes— a la provincia por donde fue elegido, lo

mismo que la de las actividades parlamentarias, en argot trabajarse el escaño o regar el huerto, necesarias

para desarrollar en su ciudad de origen su cometido ante

sus electores.

-,

La vida en un hotel o un apartamento madrileños, a unas 5.000 pesetas por día, más las comidas, también

llega a su fin cuando concluye el mandato parlamentario, que suele cosechar algunas separaciones

matrimoniales derivadas de la distancia de la familia o de la dureza de un trabajo que muchos par-

lamentarios consideran más ingrato de lo que puede parecer.

Recuperar la familia

Cuando un diputado o senador de provincias finaliza su mandato existe la oportunidad de recuperar el

contacto con la familia y con los hijos, cuyos cumpleaños, casi siempre, lo mismo que los aniversarios de

boda, una ley fatal hace coincidir con un Pleno de la Cámara en el que se vota una ley orgánica, por

ejemplo.

Si el diputado falta a un plenario de este tipo sin causa justificada podrá ser multado por su grupo con

15.000 pesetas, y es muy probable que en su currículo constará una peligrosa cruz negra impuesta sobre

su nombre por el secretario general de su grupo parlamentario, con el cual el diputado o senador se las

tendrá que ver si aspira a volver a ser incluido en un buen puesto en otras elecciones.

Dejar de ser diputado o senador permite también a algunos parlamentarios reencontrarse con sus

profesiones tras años de abandono obligado que, en algunas ocasiones, han truncado más de una carrera

de abogado o médico.

La gloria parlamentaria queda para los 558 hombres y mujeres que alcanzaron uno de los 208 asientos de

bermejo terciopelo del Senado u otro de los 350 escaños de chester rojo del Congreso, desde los cuales la

democracia les autoriza a expresar, con su voto, el voto que los electores les entregaron.

 

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