Autor: Brabo Castells, Pilar. 
 Los resultados de las elecciones. Análisis de los resultados. 
 Las elecciones marcaron un leve retroceso de la izquierda     
 
 El País.    24/06/1986.  Página: 21-22. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

Las elecciones marcaron un leve retroceso de la izquierda

PILAR BRABO CASTELLS

El rasgo más característico de la situación política española desde 1982 no es tanto el bipartidismo, que

sin lugar a dudas existe, apenas atenuado tras las recientes elecciones, sino el hecho de que un mismo

partido haya logrado por dos veces consecutivas alzarse con la mayoría absoluta de los escaños en el

Parlamento español. La repetición de resultados en 1986 respecto a 1982 es aplicable no sólo al Partido

Socialista Obrero Español (PSOE), sino prácticamente a todas las fuerzas políticas que han concurrido a

las elecciones con las excepciones ya conocidas, que no son tantas como a primera vista parece.

Según los resultados electorales del domingo pasado (ver cuadro de la página 13) la abstención se situó en

el 29,23% del censo electoral, mientras que en 1982 esta fue del 20,36%. Puesto que la abstención ha

aumentado nueve puntos he juzgado interesante, y al margen de la valoración política que nos merezca tal

abstención (desde mi punto de vista al no concurrir las circunstancias de elevado entusiasmo popular de

1982) calcular también los porcentajes obtenidos por cada partido sobre el censo total de electores (ver

cuadro número uno).

Se comprueba así que cuatro años de ejercicio del poder por parte del PSOE se han traducido en una

pérdida de un 7% de los votos que consiguió esta formación en 1982, pérdida relativamente pequeña en

relación con la dureza del primer período de Gobierno socialista, con los graves problemas del aumento

del paro, debido a la reconversión industrial, y del cambio de posición en torno al tema de la OTAN. Sin

embargo, de todos los partidos con representación parlamentaria, es el PSOE el que tiene un descenso

más acusado, tanto en porcentaje sobre el total de votantes como so-

bre el tota) del censo, lo que refleja los problemas mencionados.

Es pronto aún para investigar el voto de los nuevos electores, pero sin duda alguna, tanto para el PSOE

corno para el resto de las formaciones políticas es éste un problema capital.

Coalición Popular (CP) también ha descendido en número absoluto de votantes y en porcentaje sobre el

censo, aumentando algo más de una décima el porcentaje sobre el total de votos. El famoso techo de CP

se ha vuelto, pues, a poner de nuevo de manifiesto, sin que los multitudinarios mítines de última hora

hayan logrado otra cosa de convencer a los que ya lo estaban.

Aumento no espectacular

En el centro se ha registrado un alza del Centro Democrático y Social (CDS) y el hundimiento del Partido

Reformista Democrático (PRD), pero si comparamos los datos del pasado domingo con los de 1982 —

teniendo en cuenta lo que en aquella ocasión obtuvo la Unión del Centro Democrático (UCD)— el

aumento del partido de Adolfo Suárez no es tan espectacular. En 1982, UCD y CDS superaron los dos

millones de votos. Ahora, el CDS ha conseguido 1.862.856 votos. Parece pues que Suárez ha logrado en

buena medida aglutinar a los electores de la fenecida UCD, pero sin ampliar sustancialmente el espacio

político de centro, aunque en el reparto de escaños se haya pasado de los 14 que UCD y CDS obtuvieron

en 1982 a los 19 que este último partido ha logrado en las pasadas elecciones.

Izquierda Unida (IU), que aglutina al Partido Comunista de España (PCE) con otras formaciones, apenas

ha logrado aumentar en 100.000 votos los obtenidos por los comunistas en 1982, manteniendo su

porcentaje sobre el total

Elecciones legislativas 1986

del censo. IU ha logrado, eso sí, tres diputados más: uno por Córdoba, otro por Málaga y otro por Madrid.

Aunque en su favor hay

que apuntar los votos que a esta coalición haya restado el extrpar-lamentario Santiago Carrillo, habría que

preguntarse si para este

viaje, el PCE necesitaba las alforjas que le han acompañado.

Convergencia i Unió (CiU) ha aumentado sustancialmente sus votos y sus porcentajes, aunque, como ha

ocurrido en todas las elecciones generales, se ha visto rebasada en número de sufragios y escaños por el

PSC-PSOE.

Aunque es imposible proceder a un análisis más detallado de lo ocurrido en cada Comunidad Autónoma,

y confio en que este análisis se haga más adelante, sí me parece interesante detenerme un momento en lo

sucedido en el País Vasco y en Galicia.

En el País Vasco, el Partido Ña-Pasa a la página 22

cionalista Vasco (PNV) ha perdido dos escaños, pasando a ser la segunda fuerza detrás del PSOE que por

primera vez —con sus siete escaños— se convierte en la minoría mayoritaria de Euskadi. He-rri Batasuna

(HB) gana dos escaños, respecto a 1982, consiguiendo otro más por Navarra y Euskadi-ko Ezkerra (EE)

consigue un escaño más que en 1982.

Es muy posible que el PNV haya pagado, como ya se ha dicho, el precio de su moderación, pero también

ha podido pagar el precio de sus divisiones internas que, como hasta ahora se ha demostrado paga muy

caras ante su electorado.

Puede ser preocupante el aumento de HB, pero también es esperanzador el incremento de EE y el

mantenimiento del PSOE en sus posiciones, perdiendo tan sólo un diputado, pese a su doble papel de ser

el poder en Madrid y el pactante con el poder en Euskadi.

En Galicia, el PSOE ha ganado tres escaños respecto a 1982, perdiendo uno CP y diluyéndose los cuatro

que tenía UCD entre el CDS y Coalición Gallega. Ha sido ésta la única Comunidad Autónoma en que el

PSOE no ha sido la

primera fuerza política. En 1982, el PSOE no lo fue ni en Galicia ni en el País Vasco.

Finalmente diré que si comparamos los resultados obtenidos por los partidos de izquierda de ámbito

estatal con representación parlamentaria (PSOE e IU), por un lado, y de centro y derecha por otro (CP y

CDS, más UCD en 1982), la izquierda obtiene el 48,67% del total de votantes en 1986 y el 51,1% en

1982. La derecha, por su parte, se sitúa en el 35,23% en 1986, frente al 35,4% en 1982.

Si añadimos las fuerzas específicas vascas —EE y HB, para la izquierda; y PNV para la derecha— y

catalanas —CiU para la derecha—, la izquierda obtiene en el conjunto de España el 50,35% en 1986 y el

52,6% en 1982. La derecha se sitúa en 1986 en el 41,78% y en 1982 en el 40,9%.

Es decir, a nivel de los votos obtenidos, la izquierda en su conjunto ha retrocedido levemente, respecto a

1982, ya que este retroceso socialista no ha sido compensado por el aún más leve aumento de IU.

El centro derecha, sin embargo, ha experimentado un ligero aumento, debido sobre todo al incremento de

CiU.

 

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