Autor: Fernández, Julio. 
   El PDP pasaría al Grupo Mixto si no se le permite tener grupo propio     
 
 Ya.    27/06/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El PDP pasaría al Grupo Mixto si no se le permite tener grupo propio

Madrid/J. F.

Osear Alzaga y los dirigentes del PDP preparan cuidadosamente la reunión que celebrará el sábado y el

domingo el comité ejecutivo del partido para abrir el debate sobre los insatisfactorios resultados electora-

les. Todo el partido se ha sumado a la actitud de su presidente, hasta el punto que muchas «puestas a

disposición del partido» se han considerado exageradas en la sede de Madrid, e interpretadas como

exceso de celo y botón de muestra de lo que piensan las bases.

Sólo José Manuel Otero Novas ha vuelto a levantar su voz disidente para considerar inadecuada la deci-

sión de Alzaga, respaldada de forma

unánime por todo el consejo de dirección del partido, y de la que se ha informado a la Internacional

Demócrata Cristiana.

Otero, decidido partidario de una relación más estrecha con Alianza Popular y poco amigo de formas más

autónomas para el PDP, tendrá este fin de semana ocasión de volver a contrariarse si la ejecutiva

democris-tiana se pronuncia, como se espera, en favor de presentar a la sociedad una voz nítidamente

independiente.

La dirección del PDP aprobará seguramente una solicitud a los órganos de la Coalición Popular, para ne-

gociar con los socialistas la reforma del reglamento del Congreso de los Diputados que les permita

obtener un grupo parlamentario propio.

Agotar las posibilidades

El PSOE se ha negado ya públicamente a esta reforma que abriría la puerta a un grupo comunista y a

otros dos de socialistas vascos y catalanes. Además, el respaldo de AP a esta reforma es dudoso, según

dijeron ayer fuentes oficiales del partido mayoritario de la coalición. Fraga no es entusiasta de perder

veintiún diputados y diez senadores, aunque le aseguren una actuación solidaria y, sobre todo, le

desanima que los liberales de Segurado sigan la misma senda y le dejen sin otros veinte parlamentarios.

Estas dificultades dejan a los de-mocristianos ante la única posibilidad de mantener una voz propia en

el Parlamento, lo que consideran básico para su actuación pública: no firmar la integración en el Grupo

Popular y, por lo tanto, pasar automáticamente al Grupo Mixto.

Esta opción no se descarta en el PDP, aunque se intentarán agotar las posibilidades anteriores. Los demo-

cristianos serían mayoritarios en este grupo y contarían con su portavoz. A la larga, la situación de un

Grupo Mixto de esta naturaleza, en el que habrá también siete diputados comunistas y dos de Euskadiko

Ezquerra, podría forzar una decisión del PSOE para modificar el rígido mandato reglamentario que

impide a las fuerzas políticas organizarse como desean dentro de la Cámara.

 

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