Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   Conversaciones políticas     
 
 ABC.    11/06/1986.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Planetario

CONVERSACIONES POLÍTICAS

ENTRE gol y gol lechuga, los actos de la campaña electoral van subiendo a) marcador automático

manipulado, como se sabe, por el «trust» de cerebros domesticados de la «tele». Cena Adolfo Suárez en

la Casona de Torrejón con miles de los suyos; se explica Rodríguez Sahagún, nuevo Daniel en ese patio

de los leones que viene a ser e) sanedrín gastronómico del Club Siglo XXÍ; piropea Nicolás Redondo a

ese chico, que «no es mato», Alfonso Guerra; seduce Felipe, con idílico fondo de sauces mussetianos en

la fábrica de sueños televisiva; presentan Van Halen y Alfonso Osorio su libro de conversaciones entre

las pinturas como gemas del Club 24, Todos nos preguntamos si al fin Gordilto jugará o no jugará en

México contra la selección de Argelia que viene con mucho gas a pesar de los millones de toneladas que

nos vende a nosotros a alto precio.

Son infrecuentes aquí los libros de conversaciones. El español prefiere la disputa al

diálogo. Hoy todos los redactores deportivos de la «tele» y de la radio y los más de los de los periódicos,

dicen que los partidos de fútbol se disputan, no que se juegan. La disputa política está reñida con el

diálogo. Ya se ve. Felipe se niega a dialogar con Fraga Este, con justificada desconfianza, pide no uno

sino dos moderadores para tal conversación si al fin et presidente del Gobierno traga. Después de la

experiencia del australiano Bambridge en el Brasil-España, Fraga no quiere un arbitro para su disputa con

Felipe. Quiere dos: un Bambridge y un Antibambridge.

Pero decía que escasean entre nosotros los libros de conversaciones. En Francia, por ejemplo, los

«entretiens», que así los llaman allí, constituyen un sabroso género literario. Hay colecciones de

«entretiens» con verdaderos especialistas: «Entretiens avec...» «Un-tel par lut-meme.» Cosas así. De ahí

que la inusual combinación de un poeta tirándole de la lengua a un político resulte tan apetecible aun a

pesar de titularse «Objetivo: ganar el futuro», aun con la aclaración, entre paréntesis, de «conversaciones

con Alfonso Osorio».

Pretendía Van Halen, entre el pastel de espinacas -subconsciente político cuaresmal de los políticos- y el

sorbete, que el libro es el resultado de una prosa meramente oral, una conversación sencillamente

transcrita, pero basta ojearlo para descubrir que es mucho más. La memoria de Osorio por mucho que dé

no da para tanto. Los archivos secretos han sido manejados. Los datos picantes, sabrosos, sazonan el largo

coloquio. Por eso la lectura, aun muy rápida, de estas conversaciones nos pone ahora, antes de votar, ante

la evidencia de que todo lo que sucede, lo que discutimos, viene aún de aquel largo momento llamado de

la transición.

Lorenzo LÓPEZ SANCHO

 

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