Autor: Fraile, Medardo. 
   Nos van a oír     
 
 ABC.    11/06/1986.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Fuente: ABC MADRID Fecha: 11-06-1936 Página: 30

NOS VAN A OÍR

Por Medardo FRAILE

NUNCA, en ninguna parte, ha brillado el Partido Comunista por la sutileza de su propaganda y,

lo primero que me extraña al llegar a Madrid, es un cartel de la Izquierda Unida que grita: «Nos

van a oír».

España es, para mí, aunque sea nación de naciones, una sola palabra; yo pedí un billete de

avión para España y esperaba, al llegar aquí, encontrarme esto lleno de españoles arrimando

lodos e! hombro para mejorar mi país, sin que hubiera -como en otros tiempos- ellos y

nosotros. Pero ahora resulta que ellos van a oír a los de la Izquierda Unida. ¿Quiénes son

e/tos? ¿Y qué política -por llamarla de algún modo- es la que se sostiene en darse sólo el

gustazo de que les oigan? ¿Es que no les han oído hasta ahora? ¿Por qué? Me inquieta que

unos españoles

-ios de la Izquierda Unida, sean quienes sean- estén tan faltos de oportunidades para habfar en

una democracia; tanto, que lo único que se les ocurre, en unas elecciones, es ofrecer palabras.

Y, después de las palabras, ¿qué? Y, después de que les oigan, ¿qué?

La palabra, en política, como sabe todo e! mundo, es menos palabra que en cualquier otra

profesión, siempre, claro está, que no ate o desate, que no esté escrita y le den «autoridad».

Desde Isabel II, y antes, durante años y anos, la política parlamentaria española ha adolecido

de ¿proceres» que, al darle un beso a su esposa por la mañana, le decían: «Me van a oír». Y

de otros que, al ha-

cer lo mismo, sonreían, le guiñaban un ojo y aseguraban: «Ni caso». Entre los que iban a

dejarse oír y los que no pensaban escuchar, el pueblo miraba anhelante y se desesperaba.

No hay ellos y nosotros en un país que, de verdad, quiera serlo. Por cultos que sean los

españoles que andan confundiendo la cultura con el .espectáculo, tienen que olvidarse de

dividir y sólo afanarse en multiplicar. Si se multiplican uniéndose para hacerse oír, ¿por qué

cambiar de táctica cuando se trata de todos?

Hay que airear propagandas y mentalidades rancias en las despensas nacionales. Si anida aún

en las palabras la guerra civil no hay otro camino, a la larga, que el anacrónico y bárbaro de las

trincheras (y la vergüenza).

 

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