La Seguridad Social, bajo la inspección y responsabilidad del Estado     
 
 ABC.    04/06/1960.  Página: 42. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA SEGURIDAD SOCIAL, BAJO LA INSPECCIÓN Y RESPONSABILIDAD DEL ESTADO

Con motivo da la toma de posesión del nuevo ´delegado del Instituto Nacional de Previsión, el~ ministro de Trabajo pronunció el sábado un discurso, del que ya tienen conocimiento nuestros lectores, acerca 4s.. Jfa seguridad social.

El ministro considera que-es un axioma «Je la doctrina´social cristiana que el Estado no absorba lo que entidades menores puedan realizar. Si ´generalizáramos un poco, encontraríamos pronto, en esa Idea o. en sus aledaños, el respeto que sa ha tíe guardar, aunque no en términos absolutos, a la iniciativa privada, fuente la-más genuina de la riqueza pública, como reza nuestro Fuero de Trabajo. A principios de siglo fueron muchos los hacendistas, y entre ellos el Sr. González Besada, .que justificaron "la intervención" del Estado cuando se inhibe en algunas aspiraciones la -de los particulares. Pero al salir de un, terreno; principalmente económico, a otro soclal-eeonómlco, procede matizar esa norma cuidadosamente, como ha hecho´el ministro, sin desconocer´ que los avances sociales no caen del cielo como un maná de los dioses, sino que son obra humana, y que no hay avances reales y definitivos lejos de una economía sólida y floreciente.

En el Instituto Nacional de Previsión distingue el Sr. Sanz Orrio dos facetas: la estatal y la, corporativa.

En la primera, no puede sustituir al Instituto ningún organismo público ni privado. En la segunda, su quehacer sólo será exclusivo cuapdo lo aconsejen causas-importantes. Cabe, en efecto, perfectamente, la colaboración ée organismos como las Mutualidades, libres u obligatorias, o la de los Sindicatos, que nutren log cuadros representativos del Instituto. -Estima el ministro "erróneo y peligroso" cuanto -tienda a alejar la seguridad social del contacto con los órganos estatales de gobierno. No hay que esforzarse mucho para comprender esa posición. En el campo, cada vez más dilatado, de la seguridad social desaparecen aquellos obstáculos, teóricos o .prácticos, ciertos o falsos,; qué s« han opuesto a lo que, en "ser-mo vulgaris", se llama "intervención". Sin mengua de lo que representen o valgan las personas jurídicas, y de la autonomía .con que se desenvuelvan la asistencia en la enfermedad, en el paro, la vejez, el accidente, en cuanto Integra, en suma, la se--guridad, social, ha tíe tener la inspección y. el refrendo del Estado. La fuerza de este argumento se apoya también en una doctrina que cuenta veinte siglos, y la arrancó uria~ civilización creadora y eterna de Jas estériles y duras entrañas del paganismo. ,Es posible que en un .campo, tan sólo económico, lo que embarace -sea relativa-» mente malo, y relativamente bueno lo que facilite la vocación bancaria, industrial o mercantil. Pero en las zonas más delicadas y sensibles de la seguridad social, lo que no respalde la autoridad y responsabilidad del Estado, con-unas u otras limitaciones, no suele insnlrar confianza generalizada y alegre.

 

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