Seguridad Máxima     
 
 Pueblo.    18/06/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Seguridad máxima

LA revista "Balance" se ha sumado a la ofensiva que ciertos sectores neo-liberales dirigen contra la seguridad,social, contra lo que llaman el "Estado Providencia´´. El punto de arranque es curiosísimo. Se basa en el nivel de salarios. Considera que hay que elevarlos, pero par» hacerlo, sin elevar los precios, propone un procedimiento más ingenioso que la mejora de la productividad o el más justo reparto de los beneficios: pagar al obrero en mano ´parte de la cantidad que se .dedica a la seguridad social. Que sería la más pasmosa manera de quitarle con una mano lo que se le entrega con la otra.

Considera que la operación puede hacerse sin poner en práctica "una política social que pudiera ser tachada de regresiva". Llega a ello por creer que "las instituciones de la seguridad social, en el más amplio sentido de la palabra, están ya hipertrofiadas", y que "teóricos y políticos bien intencionados, desde luego, han llevado la seguridad social a tales extremos de plenitud que sus gastos son ya Hoy excesivamente gravosos para el nivel medio de los salarios obreros".

Merece la pena estudiar estas dos afirmaciones. En primer lugar, ¿dónde está la "hipertrofia" de nuestra seguridad social? ¿En el Seguro de Enfermedad que, por primera vez en España, libra a las clases trabajadoras de asistencias insuficientes y ha elevado considerablemente el nivel sanitario del país? .¿En el Seguro de Desempleo, que garantiza a los trabajadores contra el fantasma del paro? ¿En el de vejez? ¿O es acaso en la cuantía de las prestaciones, y debemos pensar en reducir la asistencia médica a tomar el pulso, la farmacéutica a la aspirina y el subsidio de paro 6 de vejez a un duro al día? ¿Parecen acaso muy elegantes "para obreros" las residencias, los ambulatorios o los quirófanos del Seguro? Mientras "Balance" no concrete estos extremos, nosotros seguiremos pensando que en la Seguridad Social no sólo no existe hipertrofia, sino que, por el contrario, deben mejorarse muchas prestaciones, como, por ejemplo, el subsidio de vejez.

Vayamos con la segunda dificultad) la de que. los gastos son excesivamente gravosos para el nivel medio de salarios obreros. Aquí no tenemos inconveniente en dar la razón a "Balance", al menos por lo que algunas categorías de asalariados se refiere. Pero la solución que propugnamos es bastante diferente. Si las cuotas son gravosas, no se debe a que las prestaciones sean excesivas, sino a que los salarios son bajos. Por tanto, el remedio no está en reducir las unas, sino en elevar los otros. ¿Que ,no es posible en la cuantía necesaria? Pues entonces tendrá que ser la nación la que, a través del presupuesto general del Estado, financie la Seguridad Social en la proporción que sea precisa. Esta forma de financiación está bastante extendida en el extranjero y a través de ella se logra la cooperación de toda la nación en la seguridad social, al mismo tiempo que se contribuye a otro de los objetivos de toda política moderna: la redistribución de la riqueza. En España, las subvenciones directas del Estado a la Seguridad Social son reducidas,

La ya vieja argumentación de que la Seguridad Social reduce la libertad Individual es difícilmente sostenible, pues no vemos qué libertad puede haber en no poder pagar las medicinas en caso de enfermedad o en quedar en la miseria al llegar la vejez. ¿O acaso se piensa que los trabajadores ahorren de sos salarlos las cantidades precisas para la previsión de tales riesgos? ¿No quedamos en que las cuotas de Ja Seguridad Social son una carga excesiva? ¿Se piensa acaso que saldría más barato si el obrero se asegurara por so cuenta con sociedades mercantiles?

Por intimo, rechazamos tajantemente la calificación de "gastos sin rentabilidad de la Seguridad Social". Únicamente un concepto materialista de la economía puede considerar gastos sin rentabilidad los empleados en garantizar a los trabajadores una vida digna.

 

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