Autor: Pemartín, Julián. 
   ¿Con virtud original?     
 
 Pueblo.    22/05/1963.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

¿Con virtud original?

En PUEBLO del día 14, Santiago Lorén, en breve pero enjundloso artículo, al comentar la aparición del sindicalismo afirmaba, con sento paradoja, que esta fórmula económico-social carecio de la penetrabilidad, entre las masas, de otras doctrinas, "en virtud de un defecto: el de haber nacido sin pecado original". Comentaba seguramente con toda razón, que el sindicalismo nació de unos principios de economía, de unas frías Ideas contables sin el caldeamiento dé un ideario política o de una mística social.

Si todo lo que dijo Lorén, estaba bien dicho, ¿por qué, entonces, se preguntará el lector, esta apostilla, elogiosa, algo extemporánea ya, y posiblemente innecesaria al llegar el encomio de mi parte? Por la comezón, por la sed de exégesis no históricas, sino actuales, hodiernas, que me aqueja—como creo que a muchos—y que excitó especialmente la frase inicial del artículo que me estoy permitiendo, algo tardíamente, comentar.

"Siendo el sindicalismo ana amplia, fórmula de compromiso y dialogo—sobre bases de igualdad—entre capital y trabajo, tiene la fuerza insistente...", empieza diciendo, nos Santiago Lorén. Y estas palabras: "sobre bases de Igualdad", irreprochables desde el punto de vista histórico, en que se formulan, avivaron en mi mente y pulso la imagen y el latido de la otra formula económico-social, deI otro sindicalismo que ya no puede aceptar esa equiparación, ese plano de igualdad. El sindicalismo que tuvo, desde su primer día, como verdadero fundamento no un propósito contingente de defensa o ataque, sino la permanente atribución al trabajador de su jerarqnía de elemento humano, superior, por tanto, a todos los demás, mera mente Instrumentales; el sindicalismo, man que asociativo, comunitario, pues mas que ser instrumento de lucha y defensa de Intereses pretendí trascender todo partidismo o parcialidad hacia una extructura superior y sintetizadora de la convivencia social; el sindicalismo, que nació auizá por los años en que naciera el autor del artículo "Sin necado original"; el sindicalismo, en fin, del que yo, parodiando a ese admirado autor, me atrevo a decir que nació "con virtud original"

¡Qué bueno serta que plumas tan bien cortadas, teñidas y actuales como las de Santiago Lorén, se aplicasen del mismo modo a analizar, explicar, recrear, en fin, ese sindicalismo nuevo que puede ser el nuestro!

 

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