Autor: Río López, Ángel del. 
 Por la ruta del chabolismo de Madrid. 
 Arroyo de las Moreras, Doña Carlota, Patio de Don Román, vivir a duras penas     
 
 Ya.    02/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

POR LA RUTA DEL CHABOLISMO DE MADRID

Arroyo de las Moreras, Doña Carlota, Patio de Don Román, vivir a duras penas

Al este de Vallecos, las reliquias de va chabolismo todavía sin extinguir Arroyo de fas Moreras: varias

familias aguantan, a pesar de estar expropiadas por fa M-30 Doña Carlota: elevados alquileres por

viviendas en precario estado Patio de Don Román: antiguo núcleo de asentamiento charolista, que la

iniciativa privada no ha podido erradicar

El distrito de Vallecas ha sido siempre «1 de mayor asentamiento chabolista de la capital. Los

movimientos emigratorios del campo a la ciudad, la» concentraciones humanas, encontraron en 1a zona

de Vallecas campo propicio para un crecimiento espontaneo, sin las más elementales previsiones de

infraestructura, sobre un suelo del que nada Importaba su calificación urbanística si permitía construir,

por la noche, sigilosamente, a escondidas, una ababola de tablas y latas.

A través de los años, estos núcleos chabolistas han ido saliendo de ese conformismo de tener un

precario cobijo y han reivindicado ante la Administración le, situación de hacinamiento que padecen.

Poco a poco, a través de planes parciales, de luchas promovidas por ese fenómeno espectacular que ee

llame movimiento ciudadano, muchos núcleos de la epidermis vallecana han visto colmadas sus ilusiones

de vivienda. Pero el cáncer del chabolismo es un mal progresivo pocas veces atajado por ¡os escasos

rendimientos que hasta ahora ha podido aportar la Administración. Todavía quedan en Vallecas núcleos

de chabolas en unas condiciones increíbles de habitabilidad. Hace unos días, en esta serie de

reportajes por la ruta cha-Solista de Madrid? nos referíamos a las zonas del Puente de los Tres ojos y

Tejar de Luis Gómez; hoy vamos a detenernos en otra franja de terreno, al este de Vallecas, salpicada de

núcleos chabolistas. ARROYO DE LAS MORERAS Muy cerca d« la antigua dehesa de Moratalaz surgió

un asentamiento espontáneo de chabolas, en su mayoría habitado por familias ijue se dedicaban al

negocio de La trapería. Eran un foco nías, dentro de ese conglomerado de hacinamiento que suponía la

barriada de Doña Carlota, por aquellos tiempos—bate treinta año s—, y junto al Pozo del Tío

Raimundo, lo más grotesco del chabolismo vadecano.

Diez años después, junto al Arroyo de las Moreras, nacía una nueva urbanización que dejaba

prácticamente ahogada esta zona de chabolas, sin agua corriente, inmergidas en una hondonada donde

iban a depositarse las aguas fecales, donde el aire arremolinaba desperdicios y basura.

Las expropiaciones para construir la avenida de la Faz llevaron consigo la desaparición del 10 por 100 de

las chabolas. Hubo problemas, los típicos problemas de cualquier expropiación chabolista: los

propietarios, que se consideran insuficientemente indemnizados, y los «aquilinos, que se encuentran de la

noche a la mañana con la posibilidad de una vivienda digna. La M-30 partió el Arroyo de las Moreras,

pero hubo algunas chabolas que aun estando dentro del proyecto de expropiación no han sido todavía

afectadas por el- trazado viario de la avenida de la Fas. Y en éstas es donde radican ahora los mayores

problemas. La mayoría de ellas se encuentran en un estado precario, incluso algunas han sufrido serios

deterioros que han puesto en peligro a sus habitantes. Estos se han dirigido «B repetidas ocasiones a la

Gerencia de Urbanismo para saber su situación exacta. Se les ha confirmado que dichas viviendas estaban

expropiadas, pero no se les ha facilitado nueva vivienda. Existe la duda sobre ni los propietarios han

cobrado ya sus indemnizaciones correspondientes, y loe inquilinos se encuentran desamparados ante una

serle de trámites burocráticos, que todavía no han vertido luz sobre su situación real.

Loa problemas que padecen estas viviendas del Arroyo de las Moreras son los típicos del chabolismo:

alto grado de hacinamiento, precario estado de las viviendas, analfabetismo y escasos recursos

económicos. Las chabolas chorrean agua por las cuatro paredes en el invierno y en el verano se

convierten en un auténtico horno. La autopista de la Paz, a la misma puerta de sus chabolas, les ha traído

también graves problemas. Como la voz que clama en el desierto, los vecinos del Arroyo de las Moreras

se preguntan: "¿Hasta cuándo? ¿Estamos expropiados?... Un día podemos morir aplastados. Estas

chabolas no aguantan más..." RELIQUIA DE CHABOLISMO

EN DOS A CARLOTA Doctor Lozano, zona norte de liona Carlota, ha sufrido sobre su epidermis

urbanística los efectos del chabolisino. A finales de la década de los años cincuenta comenzó en la zona

un nuevo proceso urbanístico, promovido por la Iniciativa privada, que fue erradicando buena parte de las

chabolas. En los últimos «ños, el Ayuntamiento ha llevado a cabo una serie de mejoras en la zona,

asfaltando la mayoría de las calles y proporcionando algunas infraestructuras básicas. De cualquier modo,

aún siguen en pie un importante número de viviendas de planta baja, en precarias condiciones, de

espacios extremadamente reducidos y en su mayor parte en régimen de alquiler, de alquileres demasiado

altos para la escasa calidad de las viviendas.

En «1 Patio de Don Román, sobre un elevado montículo por el que discurren las aguas residuales y ee

ofrece la grotesca estampa de vertederos colgados, subsisten un conglomerado de chabolas en las

condiciones más dantescas que pueda suponerse. La mayoría de ellas no tienen mác de treinta metros

cuadrados de superficie y están construidas con los materiales más elementales. Hace años, sus

habitante» se dedicaron la compra-venta de chatarra y trapos. Fue también cobijo para una buena parte de

ios bu&queros de Madird, quienes, muy de mañana, con sus trajinados carros y sus esqueléticas muías,

surcaban los auténticos lodazales de la calle Doctor Lozano, camino de ´la busca, esperando encontrar en

los desperdicios de los demás algo aprovechable para sacar unas pesetas.

Hoy todavía subsisten alguna» de estas familias, aunque los carros han sido sustituidos por furgonetas, y

también los pequeños corrales junto a las chabolas, donde la crianza de algunos animales sigue

proporcionando algún pequeño ingreso más.

Desde la altitud del montículo, con un olor pestilente emanado de las aguas residuales, se divisa una

amplia superficie donde el chabolismo vuelve a emerger con todas sus grotescas características: e1 Cerro

del Tío Pío.

Ángel DEL RIO LÓPEZ

 

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