Autor: JASA. 
 La Jornada política. 
 Dos novias para Jiménez de Parga     
 
 El Alcázar.    01/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La jornada política

DOS «NOVIAS» PARA JIMÉNEZ DE PARGA

El panorama laboral español reviste unas circunstancias inefables, insólitas, absolutamente increíbles. Voy a intentar explicarles unas cuántas, obra y gracia todas ellas, del no menos inefable, insólito e increíble ministro de Trabajo. Miren ustedes; la primera nota sangrante del tema es que resulta que se van a negociar buena parte de los convenios colectivos en gran número de empresas sin que, todavía, se disponga con interlocutores válidos en el ámbito obrero. Esto ocurre porque el Gobierno, vacilante, todavía no se ha decidido a afrontar el tema de las elecciones sindicales, con lo que resulta que los trabajadores se encuentran totalmente desasistidos de representación legítima. ¿De dónde surgen estos temores gubernamentales? Pues simplemente de que está pretendiendo casarse con dos novias a la vez y claro, se le ha visto el renuncio.

Sí señores. Abortado el intento de crear—recuérdense los «rumores no confirmados» lanzados hace algunos meses para formar ambiente una Central Sindical «amarilla» desde el propio Gobierno (simplemente porque el gabinete Suárez no quería hacer el ridículo otra vez tan descaradamente como en UCD) el flamante equipo ministerial homologado se decidió, al final, por llegar a un pacto inicial, según el cual se aceptaban sólo como interlocutores válidos a CC.OO. y UGT, excluyendo a todas las demás.

La segunda etapa del entendimiento va a consistir en utilizar la estructura, los cuadros y la ideología de Comisiones Obreras para instrumentarla como central sindical oficiosa hábilmente manejada al alimón entre Jiménez de Parga y Marcelino Camacho.

Pero no se vayan, hay más. Resulta que además de llevarse a cabo la negociación sin elecciones previas, resulta que la legislación sobre convenios colectivos ha sido derogada de hecho en buena parte por la reciente normativa homologada del Ministerio de Comisiones Obreras (perdón, he querido decir de Trabajo). En efecto, vayase usted a la Hemeroteca Nacional y consulte en el BOE los Decretos Leyes de 25 de noviembre (alguien me lo ha calificado de aborto jurídico), 8 de noviembre, 4 de abril y la Ley de Convenios Colectivos. Verán ustedes qué fácil es desmantelar para jugar la mejor baza disponible sin compromiso legal alguno. Ahora las (ludas siguen en el tema de las listas. La mano derecha de Suárez, Abril Martorell está intentando llegar a un acuerdo sobre el particular y, naturalmente, siguiendo su vocación centrista, adoptará el término medio, o sea, un sistema mixto. Jugosa baza gubernamental, sí señor.

Ahora va una anécdota. El ministro de Comisiones Obreras (perdón, disculpen otra vez, de Trabajo), señor Jiménez de Parga formuló unas declaraciones a una revista en las que hablaba de «profunda corrupción» en su departamento. Cuando la esposa del señor ministro presidió durante una jornada de cuestación benéfica una mesa petitoria, un grupo de funcionarios tuvo la ocurrencia de enviar un sobre con una peseta simbólica con la que pretendían poner de relieve que sus sueldos no eran precisamente como para hablar de corrupción, sino de penuria. Además, cuerpos como el de inspectores de Trabajo, que están siendo objeto de un ataque brutal y sistemático desde el punto de vista funcional (por el desdoblamiento de sus funciones con la Seguridad Social) y con la reducción de sus remuneraciones.

La labor del ministro ha llegado a tales veleidades que, incluso, se ha permitido decir en una reunión de delegados provinciales que tenía la lista completa de los funcionarios que habían asistido ala manifestación de la Plaza de Oriente. Ahí es nada. La tensión es tan patente que incluso se llegó a solicitar un tribunal de honor que evaluara la conducta de los ministros de Trabajo y Sanidad por su comportamiento con los inspectores de Trabajo.

Por cierto, hablando de corrupción, los funcionarios de los Ministerios de Sanidad y Seguridad Social, están absolutamente perplejos ante la sucesión de direcciones generales y subdirecciones ídem que se han producido en la ordenación del nuevo departamento, en términos escandalosos para el funcionario medio e inadmisibles en una Administración y un Gobierno que restringe la calefacción y los sueldos bajos por medidas de austeridad,

Otro tema básico es la cuestión de los topes salariales. Pregunté a lo que se acostumbra en denominar eufemísticamente «fuentes bien informadas» sobre las consecuencias que produciría el Decreto de topes salariales. La respuesta que se me proporcionó es ésta: hay un doble juego que enmascara un gran fraude a los propios topes salariales. Fíjense ustedes en una anécdota que, según me han informado, se produjo a iniciativa de Tornantes. Resulta que en una fábrica del norte de España se ha saldado la diferencia entre las reivindicaciones de los trabajadores y el máximo legal a base de abonar la cantidad restante en especie. Sí señor. De esta forma los trabajadores deberán evaluar en lo sucesivo sus sueldos en metálico y llevándose los objetos que mejor quieran disponer hasta el tope establecido.

Pero, en definitiva, —pregunté— ¿qué va a ocurrir con el famoso Pacto de la Moncloa? Si se mantiene la presión de los trabajadores ¿cuál va a ser la estrategia de las centrales para estar en misa y repicando? La verdad —me dicen— es que quien hizo la ley hizo la trampa. Y así, resulta que, por ejemplo, los empresarios pueden abonar cantidades a los trabajadores mediante recibo, nómina aparte. Pero en definitiva, se implantará la negociación colectiva procediendo en las pequeñas empresas a el pacto privado y en las grandes al laudo, a la norma de obligado cumplimiento. En ellos, la Administración hará constar determinadas coletillas en las que se arbitrarán condiciones especiales sobre el tema de la Seguridad Social, por ejemplo. ¿V la reducción de plantilla? Pues se amenazará a los empresarios con posible pérdida del apoyo crediticio...

Como bosquejo puede servir. Es necesario ampliar en detalle los temas mencionados de pasada. Está en juego el bienestar de varios millones de españoles. Hay mucho que corregir, pero no así.

JASA

 

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