Solidaridad con los jubilados     
 
 Pueblo.    03/06/1963.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Solidaridad con los jubilados

Hace poco hemos comentado, con el elogio que merecían, las mejoras concedidas a los pensionistas de la mutualidad de las minas asturianas, logradas en íntima colaboración de los propios Mineros con el ministro de Trabajo. Se ha hecho asi realidad la aspiración solidaria de estos trabajadores asturianos de hacer a los jubilados, a las viudas y a los huérfanos participes de las mejoras logradas por el personal activo. Ejemplo que, señalábamos, debía ser seguido por otras mutualidades, en especial por aquéllas cuyo personal en activo ha logrado en los últimos tiempos mayores mejoras.

Recordamos esto a propósito de una carta que nos en vía un grupo de jubiladas de Banca, en la que se la mentan de que, desde hace varios años, vienen percibiendo las mismas asignaciones que les fijaron al comienzo de su jubilación, sin que se haya reflejado en ellas el aumento posterior del coste de la vida.

Mientras tanto, los sueldas de las plantillas bancárias han aumentado y del mismo modo, las aportaciones de las empresas a la mutualidad. Consideran por ello justo que se aumenten´ sus pensiones, en especia] teniendo en cuenta que la. Mutualidad Nacional dé Banca se inició con los fondos que tenían acumulados los empleados en las cajas de empresa.

Las razones por las que consideramos que el personal jubilado debe ser partícipe de las mejoras del nivel de vida del país las hemos expuesto insistentemente y son las mismas para los empleados de´ Banca, que para los mineros, que para los funcionarios públicos. Aquí no puede haber medidas distintas, aunque si es posible que haya posibilidades de tipo administrativo diferentes. Pero recordamos que la mejora concedida en Asturias ha sido gracias al incremento voluntario de la cotización de los mineros, lo que habla muy alto en relación con su espíritu social. Este rasgo de solidaridad por parte del personal activo en beneficio de los pensionistas puede ser imitado en cualquier otra actividad.

Los pensionistas de la Banca añaden otra causa de disgusto: el reglamento del montepío les impide buscar otra ocupación cualquiera de trabajo por cuenta ajena, lo que les impide ayudarse para hacer frente a sus necesidades. No se comprende bien cómo Un montepío, si no paga lo suficiente para que viva decorosamente un pensionista, puede prohibirle que busque 1a forma de complementarlo por su cuenta.

Indudablemente habrá razones reglamentarias que justo tinquen esta situación, pero nosotros confiamos en que serán resueltas, a fin de que los pensionistas participen progresivamente de las mejoras que se obtengan en el bienestar general del país.

 

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