Paro y seguro de desempleo     
 
 Pueblo.    06/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PARO Y SEGURO DE DESEMPLEO

En un período de crisis económica, de estabilización, austeridad y altas cotas inflacionarias es casi inevitable que los Índices de paro aumenten considerablemente. Lo estamos comprobando ahora mismo en España, sin que las perspectivas para un futuro inmediato hagan albergar serias esperanzas de que las cosas vayan a cambiar sustancial-mente. La crisis se agudiza y el paro aumenta.

Es el alto precio que debe soportar la sociedad por la falta de previsión en los tiempos pasados, aunque de nada sirve ya echar la mirada atrás, pues lo inaplazable es, con el esfuerzo solidario de todos, intentar salir del profundo bache económico en que nos encontramos. Con sólo lamentos la situación ciertamente se agravaría peligrosamente, pues la que ha sonado es la hora de la verdad para, todos a una, arrimar el hombro un poco más, único camino prometedor.

Son ya demasiados los trabajadores en paro para no poner al día un seguro de desempleo eficaz, riguroso y realista. El Gobierno tiene propósito, de acuerdo con las centrales sindicales y representantes de los empresarios, de dictar con carácter de urgencia un decreto que amplíe la vigencia del seguro de desempleo en seis meses más de lo que está establecido legalmente en la actualidad. Pero con esta medida, saludable y que hay que aplaudir sin reservas, se deben dictar otras complementarias que eviten el continuado fraude que los desaprensivos cometen al percibir indebidamente el seguro de desempleo, con la colaboración en muchas .ocasiones de complacientes profesionales que carecen de la menor ética social. Se debe terminar de una vez con los abusos, corruptelas, engaños y simulaciones en el seguro de desempleo, que únicamente deben percibir los trabajadores que, por causas de fuerza mayor, se encuentran enfermos o sin trabajo.

Nadie controla eficazmente la rigurosa utilización de los cuantiosos fondos que la Seguridad Social y Estado emplean —y tendrán que emplear aún más en las presentes circunstancias— para combatir, en lo razonablemente posible, la dramática situación del trabajador en paro. Los cuerpos inspectores no han dado con la fórmula para cortar de raíz con el fraude y la simulación sin contemplaciones. El mal empleo de un solo céntimo de los fondos destinados a cubrir este seguro tan importante, es un verdadero delito social, que debe ser perseguido con ejemplarizadora energía.

El año próximo se destinarán, según anunció en el Congreso de Diputados el ministro de Sanidad, 145.000 millones de pesetas, en este capítulo del seguro de desempleo, casi el doble que en 1977. La sociedad tiene, sin embargo, el derecho de que se le garantice que toda esta gigantesca masa de dinero se destina adecuadamente y va a servir, única y exclusivamente, para aliviar la mala coyuntura ocupacional del trabajador en paro.

La ampliación por seis meses del seguro de desempleo era una necesidad que venían reclamando desde hace tiempo las clases trabajadoras con toda justicia. Que los empresarios se hayan solidarizado con las centrales sindicales, es un signo muy positivo y que no debe pasarse por alto. Que el Gobierno, finalmente, se disponga a dictar las oportunas normas legales, donde se consagre este derecho, es una prueba de realismo político nada desdeñable. En aras, todo ello, de una insoslayable obligación de justicia social.

 

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