Autor: Mendoza Lassalle, César de. 
   Nuestro bochorno musical     
 
 Pueblo.    03/06/1963.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Nuestro bochorno musical

UNA tarde triste de esta época, que no es la nuestra, sobre todo en tiempos primaverales, guiaron mis pasos hacia la amistad de aquellos que en otras reglones conocí.

La Orquesta Nacional francesa, dirigida por un buen amigo, daba, creo, su primer concierto en la capital de España.

Acudía con entusiasmo, con. vencido de que ese maravilloso instrumento que he tenido el honor de dirigir en varios conciertos satisfacerla hasta el más exigente de los melómanos madrileños.

Llegaba pronto a la circunstancial sala de conciertos —en tantos lustros no se ha podido construir en Madrid ni tan siquiera un modesto auditorio en donde profesores músicos puedan encontrar camerinos que les permitan cambiar sus trajes de calle por el atuendo que su sacerdocio impone—; llegaba pronto, digo, con te ilusión de abrazar a un amigo, maestro de maestros, y volver a ver a compañeros que con su talento me habían dado—en mi ajetreada vida—horas felicísimas de satisfacción artística. Una sala vacía, vacío achacado en un primer momento a la temprana hora —quince minutos antes de la iniciación del concierto—, vacío que quise achacar, quizá, a dificultades de circulación por acumulación de coches de melómanos en riada hacia una ventura sin igual, ofrecida por ingenuo empresario que aún cree, como yo, en la afición musical madrileña.

Tenía motivos de esperanza, pues la Delegación de Tráfico había instalado ocho agentes para encauzar la circulación, evitando que cientos de melómanos pudieran perder las primicias de un magnífico banquete musical ofrecido por una de las mejores orquestas de Europa, que traía en su dirección uno de los más ilustres maestros, de estos últimos tiempos.

Un retraso de quince minutos en la iniciación del concierto para esperar a los que deliberadamente faltarían, y la audición de la Orquesta Nacional francesa, bajo la dirección de Charles Munch, empezó con 100 personas, de pago, en el patio de butacas, con cabida para más de 900. Mayor afluencia, sin lleno, en localidades altas; a estos aficionados, a los modestos, se dirigen estas líneas para pedirles ayuda y poder luchar contra el atropello que está sufriendo la música en la capital de España, que también es nuestra porque en este país hemos nacido y han nacido cientos de nuestros antepasados.

Hora es ya de hablar con claridad, pues el silencio sería complicidad. Personalmente odio al cómplice, que es sinónimo de cobarde al no tener el valor de realizar el acto delictuoso.

Debemos hablar claro, digo; con respeto, que es respeta a nosotros mismos; pero no debemos tolerar la actual situación de la música en España por la incompetencia y desidia de nuestros dirigentes musicales.

Si los que, por azares de la vida, pueden pagar cientos de pesetas en cenas con espectáculos folklóricos se niegan a dar una muestra de su cultura adquiriendo localidades por el precio de cien pesetas, lo que permitiría a los modestos aficionados comer esplritualmente a precios en relación a sus posibilidades.

Se deben tomar las disposiciones necesarias para subsanar un estádo de cosas que es bochorno musical para nuestra Patria.

Nuestros dirigentes musicales son incompetentes y de su incompetencia sufrimos todos los españoles amantes de la música.

Por lo tanto pido una política nacional musical que evite el bochorno de la carencia que en este sentido estamos sufriendo.

César DE MENDOZA LASSALLE

 

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