Panorama agrario europeo     
 
 ABC.    11/03/1964.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PANORAMA AGRARIO EUROPEO

Desde hace algún tiempo se producen con cierta frecuencia en Europa demostraciones públicas de insatisfacción en el sector agrario. Durante las más recientes se ha visto alfombrar el suelo de las ciudades, o las carreteras, con alcachofas y patatas. Se ha producido alguna huelga de criadores de ganado en cuanto a abastecer el mercado de la carne, en demanda de mejores precios, y se han formulado reclamaciones contra las importaciones de vino, de aceite de oliva, de grasas vegetales, huevos y pollos.

Y con más mesura y menos ruido, pero con igual resolución, los Gobiernos actúan para hacer valer sus derechos de libre comercio en las áreas de las grandes comunidades económicas, de las que son miembros, y hasta en el espacio doméstico de las naciones que por diversas causas—a veces de orden coactivo—permanecen al margen de esas agrupaciones y quedan encasilladas con la denominación de "terceros países".

Evidentemente existe superabundancia de algunos productos agrarios en Europa , y aunque en buena parte tenga que átrítelrse a rendimientos superiores a los previstos, porque las cobechas han estado favorecidas por la climatología en todos sus ciclos, no se puede descartar la posibilidad de que tal desequilibrio obedezca también a falta de ordenación de los cultivos propios y a la escasez de información con respecto a los países considerados en principio como clientes seguros de la mercancía sobrante. Así, Dinamarca, en pugna con Bélgica y Holanda, ha intentado situar en Suiza y Austria sus excedentes de huevos, incluso invocando el protocolo suplementario del Tratado de la EFTA, según el cual Austria está castigada a permitir el acceso a los exhibidores daneses. Pero Austria entiende que lo primero es su propia avicultura, y a la prohibición total de tales importaciones, que ha subsistido hasta el 29 de febrero, ha seguido la elevación al triple de los derechos de entrada de dicho producto, que equivale a mantener herméticamente cerrado el portón aduanero. Simultáneamente, Bélgica decreta la prohibición de importar patatas hasta que las cotizaciones de las producidas en el país—^[ue habían descendido—recuperen el nivel que anteriormente tenían. Y en la ciudad italiana de Boghera, "doscientos mil quintales de patatas han sido esparcidos por calles y plazas como protesta contra las disposiciones que impiden el aumento de precios a los almacenistas".

Predominan en el continente vientos de inquietud agraria que alcanzan a espacios que se suele tomar como ejemulo de ordenación, de laboriosidad disciplinada, de economía ajustada con precisión de maquinaria de relojería.

Un informe del Gobierno federal de Alemania pone de relieve la gran diferencia que existe entre el salario agrario •>~ el salario medio que se paga en la industria, lo que origina "una continua emigración desde el campo a la industria y servicios. Por ello, la mano de obra campesina corre peligro de "envejecer" debido a la pérdida para el campo de los jóvenes, que se sienten atraídos por otros oficios que ofrecen un tipo de vida más grato". Es decir: una estampa de España, de Francia, de Italia o de Bélgica, proyectada en el campo alemán.

Vamos, pues, a cuidar amorosamente nuestro predio nacional campestre en lo moral, en lo material y en lo que concierne a la formación intelectual. En lo material, procurando que no sean rebasadas de un modo ostensible las necesarias producciones de bienes de consumo que carezcan de claros horizontes de expansión hacia el exterior, para lo cual es un imperativo ajustar las áreas de cada especie vegetal a las exigencias de orden interno, por medio de una ordenación racional como la que se aplica a los cultivos de trigo, algodón, tabaco, etc. Y en los otros aspectos, forzando la marcha en la tarea de hacer más amable y digno el medio ambiente en que esa misma población reside y desarrolla sus actividades creadoras.

 

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