Autor: López, Miguel Ángel. 
 Por las reivinidcaciones de los mozos de cuadra. 
 Los propietarios están vendiendo sus caballos     
 
 Diario 16.    24/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Por las reivindicaciones de los mozos de cuadra

Los propietarios están vendiendo sus caballos

Miguel Ángel López

MADRID, 24 (D16). — Las reivindicaciones laborales de los mozos de cuadra del hipódromo de la Zarzuela han obligado a muchos propietarios a -vender sus caballos o a reducir el número de los mismos. De hecho, para la próxima temporada de 1918 se espera que los efectivos en entrenamiento —en la actual se acercaban a loe ochocientos— se vea disminuido considerablemente y que verías familias tensan que dedicarse a otras actividades.

Algunas Jornadas de la recién terminada reunión de otoño se vieron amenazadas de huelga por parte de los mozos, que exigían a sus preparadores un aumento considerable en las remuneraciones económicas. Si la huelga no llegó a producirse fue porque las conversaciones iban por buen camino.

20.000 pesetas por caballo las reivindicaciones de tas mozos son 60.000 pesetas al mes y tres caballos como máximo a su cargo para poderles atender debidamente. Y de montar en los entrenamientos, nada de nada, pues para eso están los jockeys, Los mozos dependen directamente de los preparadores, que son quienes les pagan. Así, ante tales peticiones, los entrenadores se han visto obligados a transmitir a los propietarios que para el próximo año el pupilaje de ios caballos se verá aumentado considerablemente, en relación al presente año, pues pasará a ser de 25.000 pesetas.

El lujo no es obligatorio

Ante tal alternativa, Ramón Betunante uno de los grandes propietarios del hipódromo español y cuyos caballos ganaron todos los grandes premios ha puesto su cuadra en venta. Otros propietarios más modestos, con tres o cuatro"caballos o incluso mema, han comunicado a sus preparadores que les pongan el cartel de "se vende". En principio, los propietarios aceptan el slogan de las centrales sindicales: "Los caballos son un. lujo y como tai hay que pagarlo." Pero la contrapartida es que "como es un lujo, no los queremos".

En consecuencia, si esta reducción die caballos se proatice por falta de gente que esté dispuesta a pagar tales cantidades, muchas familias que viven de su actividad en el hipódromo tendrán que dedicarse a otra cosa si quieren comer.

Si al precio de compra de un caballo, ya elevado, se suman 25.000 pesetas de pupilaje por mes y gastos varios, lo cierto es que el "turf" se va a quedar en España para las grandes fortunas. El aumento de los premios de las pruebas —hay que ganarlos— no compensa, ni con mucho, tales gastos.

 

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