Lo que quiere el país     
 
 Ya.    14/04/1970.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LO QUE QUIERE EL PAÍS

EL ministre de Información y Turismo ha pronunciado un importante discurso, informando sobre la política de su departamento ante la Comisión correspondiente de las Cortes Españolas. En él se ha ocupado de la prensa, la radio, la televisión, la cultura popular, el libro, el cine, el teatro y e1 turismo. A todos esos sectores tendremos ocasión de referirnos, pero por el momento vamos a comentar los dos aspectos que consideramos funJamentales: el planteamiento general del discurso y lo referen« a la prensa.

Planteamiento general: tres afirmaciones. La primera: "Lo airal, lo lógico, parecería ser que todos los medios de difu6n nacional reflejaran fundamentalmente el punto de vista de as mayorías expresadas en referendums multitudinarios, dando a las minorías el rango y la importancia que realmente tienen. Pero no es así. Tal vez imbuidos de la falsa creencia de que nuestro hoy y nuestro mañana se defiende "per se", nadie parece preocupado de llenar esa esencial parcela del horizonte nacional y nadie parece ni siquiera mínimamente preocupado de su defensa."

La segunda! "Sin complejos de inferioridad, el Estado debe proteger los derechos de expresión de la mayoría, respetando naturalmente los derechos de los discrepantes, pero teniendo constantemente conciencia de la fuerza, el prestigio y la autoridad que recae sobre él, por el hecho de estar sostenido por el libre consentimiento de la mayoría del pueblo español."

La tercera: "Somos, venimos y vamos, señores procuradores, de un pueblo que ha expresado en multitud de ocasiones lo que quiere: paz, continuidad, desarrollo, participación, paulatina mejora en la distribución de la renta nacional, igualdad de oportunidades, pero nunca caos, revolución para luego volver a empezar."

Ante esas tres afirmaciones, digamos que las suscribimos, aunque con un matiz que nos parece fundamental, y es que, al referirse a esa mayoría (el señor Sánchez Bella utilizó la frase "mayorías silenciosas", tomada, según declaró, del Presidente Nixon), se subraye enérgicamente lo que afecta a las palabras "desarrollo" y "participación", porque de otra manera nos encontraríamos con una visión deformada de la realidad.

El pueblo español, la mayoría del pueblo español, quiere paz y continuidad; de eso estamos convencidos. Pero también quiere desarrollo, precisamente como garantía de que tendrá continuidad y, con ésta, paz, y al decir desarrollo no hablamos solamente del .desarrollo económico, sino de aquel otro al que alude el ministro cuando habla de participación. Es lo que se votó clamorosamente en las ocasiones a que ha aludido también el ministro (la ultima, la aprobación por referéndum de la Ley Orgánica del Estado), que no eran sólo el visto bueno a un pasado, sino sobre todo la esperanza en un futuro. Se trata del desarrollo político.

Así lo hemos expuesto reiteradamente en nuestras columnas. "El país ha crecido y ha cambiado. La sociedad española se parece muy poco a la de 1939. Por de pronto, es mucho mayor. Pero, además, el nivel cultural de esa sociedad ha subido halagüeñamente y con él se ha desarrollado en ella un deseo muy vivo de libertad, de dirigir en cierta medida sus propios destinos, que, confesémoslo, tampoco encuentra una canalización lo bastante amplía." "Si nadie puede discutir al Gobierno el que éste fije las etapas del proceso y marque su ritmo, todos pueden exigir que el proceso siga adelante. Asi lo entendemos y así creemos que lo entiende el país, que está dispuesto—y pruebas reiteradas ha dado—a aceptar todos los sacrificios, todas las detenciones y todos los retrasos que la evolución hacia la institncionalización requiera, pero que no entendería que esa evolución se detuviera indefinidamente, o se diese marcha atrás, consagrando de hecho un inmovilismo que nada autorizaría, ni siquiera los textos. legales con los que se le quisiera justificar." Son textos nuestros de hace años, cuyo contenido hemos seguido repitiendo hasta ahora mismo.

Con ello hemos creído expresar las aspiraciones de esa mayoría a la que se ha referido el señor Sánchez Bella. No debemos engañarnos con una visión demasiado rosada de la realidad sociológica de España, como si ésta fuese un país satisfecho que sólo pretende conservar lo conseguido. Lo mismo que en el aspecto económico, en el político es mucho lo que aún tenemos que hacer, sobre todo teniendo en cuenta a esa población por debajo de los treinta años, que y representa el 50 por 100 del total, o a los que están debajo de los cuarenta años, que son el 65 por 100. El desarrollo político no lo reclaman sólo los jóvenes, por supuesto, pero son los jóvenes quienes lo reclaman apremiantemente, y esto vale tanto como afirmar que lo exige el futuro.

No tenemos que decir a cuánto obliga ello a los gobernantes. El desarrollo político, que aún no ha alcanzado todos sus objetivos, dio un paso fundamental con la libertad de prensa. A ella se ha referido extensamente el ministro y de ella nos ocuparemos en un próximo comentario.

 

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