Autor: Carrasco, Javier. 
 Cien mil parados puede ser el precio de la crisis de Astilleros. 
 La Administración todavía nos debe dinero     
 
 El Alcázar.    19/10/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Cien mil parados puede ser el precio de la crisis de Astilleros

"LA ADMINISTRACIÓN TODAVÍA NOS DEBE DINERO" SEÑOR LASQUETTY, JEFE DE RELACIONES DE ASTILLEROS

"No se han adjudicado más contratos que los necesarios. El Estado no puede permitirse el lujo de dar el petardazo"

(TOMAS ZAMORA, vicesecretario del Banco de b Contracción)

"No hay dinero en Hacienda para cubrir las solicitudes. No existe respaldo financiero, a pesar de que Industria está interesadísima en que se concedan los préstamos"

(CARLOS BARRERA, subsecretario de la Marina Mercante)

"La crisis es un hecho, desde luego. ¿Y cómo no, si no hay créditos y la Administración nos debe todavía dinero?». El jefe de publicidad y relaciones exteriores de Astilleros Españoles S.A. ve en la economía de libérrimo mercado, impuesta por el gobierno, el origen de las grandes dificultades por las que atraviesa la primera industria exportadora del país —y la octava en el ranking mundial—. «Primero han querido cargarse la pequeña y

mediana empresa y ahora van a por tes grandes», recalca.

El peor momento del siglo

Lo cierto es que la construcción de barcos pasa por «el peor momento del siglo», según fuentes próximas a Construna-ves, la otra firma importante del ramo. La falta de financiación, que, a partir de mediados de los sesenta, ha ido siendo recortada progresivamente del ámbito oficial en beneficio de la banca privada, mantiene en el dique seco a más de una treintena de buques cuyos contratos están sin cumplirse desde hace varios meses. Este hecho, unido al espectacular empuje de las factorías japonesas en ef mercado mundial (presencia que sólo se explica gracias a un plan económico muy bien arropado «la esfera política) pueden I traste con una industria sólida, no sólo por sus perspectivas sino por el soporte estatal, materializado en la absorción de varias factorías por el Instituto Nacional de Industria.

«Cien mil trabajadores, personal de nuestros astilleros y de las fábricas auxiliares, pueden

quedar, de aquí a final de año en paro. Y esa cifra no puede ser absorbida por el Estado, el seguro de desempleo no abarca a tantas personas», afirma el señor Lasquetty.

En estos momentos, de las nueve fundiciones de astilleros, las de Reinosa, Cádiz,. Sestao y Sevilla son las que atraviesan las peores circunstancias. El resto, Olavega, Asía, Bilbao, Puerto Real, Manises, sostienen un nivel aceptable en su ritmo de producción. No obstante, el plan de acción concertada,que debería empezar a aplicarse a lo largo de todo el año 78 y estar en pleno apogeo en el 79. no tiene en la actualidad más del cinco por ciento de probabilidades de ejecución, debido a la escasez de apoyo financiero.

«Durante estos días, y a iniciativa de la empresa —señaló él señor Lasquetty a EL ALCÁZAR— se han reunido en Madrid todos los jurados de empresa de las diversas factorías para elaborar una serie de conclusiones y presentarlas a la dirección. Por otra parte, ha quedado constituida una coordinadora, donde están incluidos portavoces de la propia Administración, y de las partes social y económica de astilleros. Su función es (a de buscar una salida a esta gravísima situación».

Aquí no se podría dar un MATESA

El Banco de Crédito a (a Construcción, por medio de su vicesecretario general, Tomás

Zamora explicó que, por el momento, «Astilleros na amortizado religiosamente nuestros créditos y no existen problemas de ningún tipo. Ahora bien, ellos pueden sacar el dinero de donde sea. Quiero decir, que aún así, es probable que sufran crisis económica».

El protagonismo de esta entidad en la concesión de créditos ha ido decreciendo en los últimos años, prestando ayudas en estos momentos a la construcción de buques no superiores a las ocho mil toneladas. «En realidad, sólo estamos a la espera —puntualiza el señor Zamora—de que el Gobierno ponga en vigor ej anunciado doce por ciento de interés para las amortizaciones. Hasta ahora rige solamente el ocho». «De todas formas —prosigue el señor Zamora — el organismo encargado de autorizar las libranzas es la Subsecretaría de la Marina Mercante. Si juzga que las solicitudes se ajustan a la ley, nos lo comunica, bien a nosotros, bien a través de una línea de consorcios establecida, al pulí de bancos que también operan con el sector, para que concedamos el crédito».

— ¿Cabe la posibilidad de que la Subsecretaría admitiera más peticiones de las que pudiera absorber con garantías?

— Es imposible de todo punto. El Estado no puede permitirse el lujo de dar un petardazo. Lo más, y ha ocurrido alguna vez. que oodía oasar es que, ante la falta de pago de las empresas, nos hubiéramos quedado con el barco a medio construir. Pero un Matesa es demasiado».

No hay dinero en Hacienda

«La culpa del mal momento de la industria de astilleros no la tienen ni los constructores ni esta Subsecretaría)». Carlos Barrera, subsecretario de la Marina Mercante apunta en otra dirección: «Aquí, efectivamente, analizamos las solicitudes. Por ejemplo, hace poco tiempo sacamos a concurso la adjudicación de una serie de contratos de hasta un millón de toneladas de registro bruto. La reacción de la empresa privada fue entusiástica y acudieron muchísimos armadores.

Lo convenido era que la banca diera créditos por valor de hasta el ochenta por ciento, menos primas, del valor total del barco. Pero, cuando la lista de espera sobrepasaba casi el doble de los contratos de la convocatoria, Hacienda y el Ban co de la Construcción negaron los fondos necesarios».

«Esta es la única verdad. No hay dinero para cubrir las peticiones. No existe respaldo posible, a pesar de que otros departamentos, como Industria están interesadísimos en que se concedan los préstamos cuanto antes. Entretanto, las relaciones de aspirantes han ido saliendo en el BOE, aunque a estas alturas, me imagino que el interés de estos señores habrá desaparecido a la vista del panorama».

Javier CARRASCO

 

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