Apertura e intransigencia     
 
 ABC.    23/05/1974.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

APERTURA E INTRANSIGENCIA

Las voces que se alzan contra la apertura, sea cual fuere, en definitiva, su tono y su grado, son más ricas en acentos retóricos e incluso en improperios que en ilación y fundamento lógicos.

Se clama contra la apertura cuando solamente por ésta, por una sana apertura proclamada y practicada, son posibles las propias iracundas impugnaciones al aperturismo. Se pide el regresivo retorno a la censura previa de la Prensa, cuando si tal sistema censorio fuese vigente no hubiera llegado a conocimiento público, por ser publicada, tan intempestiva pretensión; que, por cierto, nos sitúa hipotéticamente a todos cuantos escribimos en los periódicos en una especie de deplorable condición de inepcia que raya en las fronteras de la deslealtad, la ignorancia y la subversión. Se pone en grave entredicho —sí, en grave entredicho—un honesto y patriótico programa de Gobierno, con la estimación personalista y caprichosa de una voz singular que olvida, al parecer, el hecho incontestable del altísimo respaldo político que tiene el «espíritu del 12 de febrero». Se convoca, en fin, a la inflexibilidad de la intransigencia y a una indefinida guerra de guerreros, cuando lo que más necesita el país es precisamente la transigencia, la convivencia y la concordia. Y cuando su imperativo nacional y comunitario, privado y público, no es guerra alguna —nos basta con la trágica que terminó en 1939—, sino la paz. Una paz donde, diferencias de juicio o de criterio aparte, quepamos, sin mas violencias, sin más sangre, todos los españoles.

Es absolutamente lamentable para todos los españoles, ciudadanos normales en 1974, padres de familia, trabajadores de toda escala y condición, profesionales ubres, hombres de bien, escuchar las voces intransigentes que anuncian —qué tratan de propiciar, ¿por qué callarlo?— la disensión civil, el enfrentamiento suicida, la discordia nacional.

¿En nombre de qué y con qué derecho, sino privilegio de cierta representación se habla? ¿A quién se acusa? ¿Que garantía o responsabilidad respaldan a la acusación? ¿A cuál revolución no cumplida se alude? ¿Cómo, en nombre de una fidelidad, que se presupone actuada dentro de los principios políticos del Régimen, se disparan ambigua palabra contra una máxima representación política de ese mismo Régimen?

Nos planteamos" esta serie de preguntas, sin tratar de darles respuesta en este comentario, pasa dejar de ellas pública constancia, porque son las preguntas que se hacen hoy los españoles de buena voluntad que han luchado, que han trabajado y trabajan para dejar a sus hijos un país .tolerante, qonvivente, pacífico y normal. Y para quienes sería un fraude histórico y vita! imperdonable, que heredasen una nación cuyo clima político tuviera los frenéticos acentos desbordados de antaño.

La apertura ofrece a todos una legitima participación política en la cual, por esencia y por definición, habrá voces disconformes y divergentes y encontradas. La apertura aprovecha —¡gran virtud política!— todo aquello que tiene de saludable, de oxigenador, la crítica consciente, responsable. La apertura resulta inesquivable condicionamiento de los tiempos, aunque no plazca a grupos o a minorías. Grupos o minorías que no pueden, por puro principio de representatividad, convertirse jamás en definidores del bien nacional. La apertura permite, y bien está, el eco público de las voces que la condenan. Parodiando una frase célebre podríamos decir a estas voces que aun estando en desacuerdo con ellas, daríamos todo para que sigan teniendo ocasión de expresar sus anatemas.

La apertura, en fin, nos llevará, pese a cualquier clamor en contra, a estadios más perfectos de participación política y de convivencia ciudadana. Sobre ella, sobre su base civilizada, se asentarán, con mayor firmeza, las instituciones políticas definidas y previstas. Y a su compás —bien medido en la iniciación del programa del 12 de febrero— proseguirá el desarrollo político del país. Y proseguirá pese a las voces condenatorias, porque en este empeño tiene el Gobierno el respaldo1 y el aliento absolutos del pueblo.

 

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