A por todas     
 
 Cambio 16.    16/08/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

A por todas

Mientras Hassan II hace ruido en las fronteras, hay por aquí estruendo de rumores sobre una operación en gran escala para poner punto final al programa de apertura Arias. Temerosos de que las asociaciones no sean tan inofensivas como pensaron, andan ciertos círculos de siempre planeando conjuras para cerrarlas el paso. Dramático serla dar un portazo y marcha atrás ahora, después de haber suscitado tantas esperanzas en un país que no tiene miedo al futuro y si muchas ganas de encarnarlo.

Los rumores hablan de contactos a elevado nivel para plantearse la conveniencia de un cambio gubernamental por todo lo alto. Con tal de ahogar en el huevo un movimiento asociativo que podría poner en peligro sus posiciones, parece haber grupos dispuestos a pedir hasta una crisis.

Crisis de tomo y lomo, no tan reducida como la que les costó la cabeza a Pió Cabanlllas y Barrera de Irlmo, sino que, según los rumores, provocaría un cambio radical de política para que las aguas aperturlstas vuelvan a sus cauces viejos.

Tras unas semanas de Inquietudes en el mundo de la prensa, que parecían presagiar la reacción de los de siempre contra la política de apertura, en estos últimos dias pareció concretarse la ofensiva de quienes quieren encerrarse en un bunker por los siglos de los siglos.

Si este país viviera sólo en el planeta, los sueños de quienes quieren parar la historia no serian, a pesar de todo, tan graves. Pero en el planeta giramos muchos, y no podemos seguir eternamente mirándonos el ombligo para ver si sigue de color azul.

Cuando una gran mayoría de españoles se siente esperanzada y capaz de alcanzar una verdadera identidad nacional que coloque a la península en el lugar que le corresponde en el mundo, no se puede perder el tiempo en juegos de colores. Cuando la C. E. E. se construye a nuestra espalda y Marruecos plantea reivindicaciones sumamente serias, los juegos de colores pueden ser juegos prohibidos.

Es cierto que este pais atraviesa momentos críticos de búsqueda de identidad y cambio, pero tampoco podemos aplazar a las calendas griegas las decisiones exteriores. Preocupados hasta la obsesión con los gravísimos problemas suscitados por el final de una etapa histórica española que termina, se nos olvida a veces que existimos en el ancho mundo. Y, sin embargo, existimos.

 

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