Autor: Sartorius Álvarez de las Asturias, Nicolás. 
   Prisas en defensa del trabajador     
 
 Diario 16.    01/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Prisas en defensa del trabajador

Nicolás Sartorius

Todo sindicato que realmente pretenda ser eficaz defensor del asalariado y no un simple instrumento de "racionalización - embellecimiento" del capital tiene prisa, mucha prisa, por la unidad sindical, pues si la libertad es clave para los trabajadores, sin unidad no podrán avanzar seriamente hacia su liberación como clase. Por eso es normal que los grandes empresarios, de aquí o de fuera, y sus indirectos valedores, adopten tonos no ya "nerviosos", sino histéricos cada vez que el tema de la unidad sindical se plantea con fuerza entre los trabajadores y va haciendo su camino.

Por los mismos motivos se suelen dirigir invariablemente las diatribas más destempladas contra las centrales sindicales de clase que como la CS de CC 00 han hecho de la unidad una constante y su objetivo esencial. Efectivamente, para la CS de Comisiones Obreras el logro de la unidad es una cuestión central a la que no vamos a renunciar jamás. Y, en este sentido, hemos tomado y seguiremos tomando todo tipo de iniciativas, aunque haya gente que preferiría que ni tan siquiera se hablase del tema, pues por lo visto es como mencionar la soga en casa del ahorcado.

Patronal unida

La patronal acaba de unirse, casi en su totalidad, en la CEOE, tengo entendido que sin mucho preámbulo y con la para ellos sana intención de seguir explotando y dominando como ayer lo hacían a través del vertical; la crisis económica nos la están echando encima ya, a base de subir los precios, aumentar el paro y bajar los salarios, y se avecina un diálogo-confrontación en el que, como es lógico, cada parte pretende colocarse en la posición más fuerte. ¿Cómo poner en duda, pues, ante esta situación la oportunidad y urgencia de plantear el tema de la unidad sindical sí no es colocándose en la "otra acera", frente a la de los trabajadores?

Las CC OO no sólo dicen que la unidad orgánica sería lo más conveniente, sino que señalan el camino, los pasos intermedios para lograrla. Primero fue la COS, que no fracasó, así en abstracto, como pretenden algunos, pues ahí está para demostrarlo la gran movilización del 12 de noviembre del 76 —claro que quizá en su éxito estuvo el origen de su muerte—, sino que acabó con ella la salida unilateral de UGT, como todo el mundo sabe. Posteriormente, las tres centrales llegaron a acuerdos positivos en el campo de la alternativa económica y en el de la nueva legalidad en las empresas que, en nuestra opinión, podrían servir de base para un frente común sindical cara al problema económico y laboral.

En esta línea, CC OO, de acuerdo con las resoluciones de su último Consejo Confedera!, se ha dirigido por carta a UGT, USO, ministro de Trabajo (Gobierno) y CEOE con el fin de proponer conversaciones a tal fin, previo acuerdo de las centrales sindicales. Si lo hemos hecho así es porque estamos convencidos de que es el único camino viable. CC OO, USO y UGT representan más del 80 por 100 de los afiliados actuales y entre ellas hay bases de entendimiento que pueden servir de punto de partida.

Pretender que esta unidad de acción ante la crisis económica y el "paquete sindical" pueda hacerse inmediatamente con la CNT, CSUT, SU, SOC, STV y, por qué no, la UGT (histórica) —cuando las experiencias anteriores "ampliadas" han fracasado todas— es tanto como decir no a la unidad de acción. El unir lo fundamental y que ya tiene una trayectoria de acuerdos nos parece, el método correcto, pues después vendría lo demás. El problema es que tenemos la impresión de que no se quiere la unidad, ni orgánica, .ni de acción, ni tan siquiera reunirse en común para hablar de los actuales y graves problemas que tenemos, por lo menos de momento.

Las dificultades

Hay igualmente observadores cuya opinión es que las dificultades para la unidad de acción obedecen a que hay centrales que no se quieren plantear los temas económicos y sindicales a partir de la autonomía de los sindicatos —en negociación directa con el Gobierno y la patronal—, donde piensan que no contarían con posiciones muy sólida y por eso preferirían hacerlo en el Parlamento, donde, a través de la mediación de los partidos políticos, se pretendería ganar lo que se tiene débil en el terreno sindical.

Táctica errónea, pues si los trabajadores somos fuertes en el campo sindical, en las Cortes dominan fuerzas conservadoras. Son opiniones evidentemente, pero quizá por ahí vayan los tiros. Por último, es curiosa la débil memoria anti-represiva de algunos demócratas de este país. CC OO no tuvo la suerte de que un Gobierno Arias-Fraga le autorizase su Congreso; no pudo evitar tampoco que la autoridad competente suspendiera los que intentó hacer en Euskadi y País Valencia.

Después han podido realizarse los de Asturias y Aragón, pero con dificultades, porque en seguida vinieron las elecciones generales e inmediatamente la afluencia masiva de afiliados. Cuando se crece a razón de 10.000 diarios, no es sencillo organizar, congresos democráticos de verdad.

Pero si tenemos ya cerca de 900.000 afiliados y nos acaban de traer de la imprenta el carnet 1.000.000 en lengua castellana, pues catalanes, vascos, gallegos y valencianos (que tienen más de medio millón) se hacen los suyos, es porque nuestro sindicato, su programa, estatutos, línea de actuación y dirigentes gozan de cierta simpatía entre los trabajadores; acaso, entre otras razones, por esa insistencia casi obsesiva por la unidad orgánica, por la unidad de acción, por la unidad que sea, pero alguna.

Los dirigentes de las CC OO fueron elegidos en la ilegal asamblea de Barcelona, único "congreso" que clandestinamente, pudimos celebrar, a pesar de nuestra insistencia, sin olvidar otras formas de elección menos formales pero que cuentan entre los trabajadores, como son los sucesivos procesos del TOP, los años de cárceles, etc. Además, de lo que puede estar seguro todo el mundo es que cuando la CS de Comisiones Obreras realice su Congreso y tome acuerdos en el camino de la unidad de acción, por ejempl no los romperá a los pocos meses, antes de celebrar otro congreso, pues nos parece que no sería democrático.

 

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