Autor: Angulo, Javier. 
   Representantes de los sindicatos vascos, con 500 empresarios     
 
 El País.    19/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Representantes de los sindicatos vascos, con 500 empresarios

JAVIER ÁNGULO, Bilbao

Representantes de las centrales sindicales USO, UGT, CCOO y ELA-STV se reunieron el lunes con alrededor de quinientos empresarios ligados a APD (Asociación para el Progreso de la Dirección) que agrupa en el País Vasco a 1.200 empresas a los que expusieron su actitud ante la situación económica, laboral y política.

Las cuatro centrales coincidieron en su crítica al Gobierno por no haber promulgado, cuatro meses después de las elecciones, la libertad sindical que propicie un cuadro legislativo que regule la acción sindical, una ley general de relaciones laborales y otra de convenios colectivos.

«A los sindicatos se les está obstaculizando —señaló José Elorrieta, de ELA-STV- se les está suplantando, reduciéndoles a meros espectadores de un proceso, con promesas incumplidas, asignándoles un papel de apagafuegos para un futuro que se presenta caliente. Es inadmisible que el Gobierno pretenda convertir hoy en materia de negociación, la propia libertad sindical.»

Puntos de acuerdo entre las centrales sindicales asistentes a la reunión fueron la necesidad de

una rápida amnistía laboral y la urgente promulgación de una ley de huelga «que sustituya a la actual, que no es más que una ley de represión de la huelga», como pasos fundamentales para situar ai trabajador en una posición justa con vistas al arreglo de la actual crisis económica.

La reforma de la Seguridad Social y una política de pleno empleo se consideraron como dos condiciones importantes en un momento en que el fantasma del desempleo y el paro hacen temer un difícil otoño.

«A medio plazo se debe proceder a una reforma total del sistema, señaló el representante de UGT, José Antonio Saracibar. En tanto no se llegué a esta situación, el Estado debe aumentar sustancialmente su participación en la financiación de la Seguridad Social estableciendo un calendario que prevea de aquí a cuatro años que su aportación se situé en torno al 35%, que es la media europea.»

El peligro de una involución y el consiguiente riesgo de golpe militar fue calificado por José Miguel Cantera, de CCOO de Euskadi, como un medio de chantaje al trabajador. «Si esa posibilidad frena la inversión —dijo— no es menos verdad que supone una «espada de Damo-cles» para los trabajadores y está impidiendo una negociación clara y reposada entre patronos y obreros.»

El representante de CCOO destacó que la crisis estructural y que el plan económico debe redactarse a corto, medio y largo plazo con una reestructuración de sectores enteros.

Las cuatro centrales, que se presentaban por primera vez públicamente ante los empresarios vascos, se mostraron, en general contrarias al denominado «pacto de la Moncloa», destacando que el hecho de que se haya negociado de espaldas a las centrales y patronales supone un nuevo error de bulto del Gobierno.

«El pacto —señaló el representante de ELA-STV- debe responder a un proceso de conversaciones tripartitas —entre Gobierno, sindicatos y empresarios— lo contrario es introducir un vicio de funcionamiento que atenta contra la autonomía sindical y que indica una concepción errónea de lo" sindical.

CCOO, UGT, USO y ELA-STV, por medio de sus portavoces, señalaron la inaceptabilidad de un pacto que basa su éxito en la restricción del crédito y en el control de las elevaciones salariales, manteniendo éstas sensiblemente por debajo del crecimiento de los créditos.

 

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