Autor: Maeztu, Ceferino. 
   Millones de trabajadores no se han sindicado     
 
 Ya.    14/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

MILLONES DE TRABAJADORES NO SE HAN SINDICADO

Don Ceferino Maeztu escribe:

Con e] cambio político se ha producido también el cambio sindical. Sin embargo, mientras que el primero fue sometido a la aprobación del pueblo español, a nadie se le ocurrió, al parecer, la idea de consultar a nueve millones de trabajadores asalariados y a cuatro millones de trabajadores autónomos de cómo deseaban que fuera «1 sindicalismo del futuro.

Para muchos, si se hubiera hecho, el resultado habría sido claro y contundente: democráticamente, ante la pregunta de si queríamos estar en una central sindical o divididos en veinte, la gran mayoría nos habríamos manifestado por la unidad. Por ello, todo el cambio sindical ha sido y está siendo realizado desde supuestos de partido y no desde la voluntad mayoritaria de los trabajadores. Quizá de ahí, entre otras razones, y a pesar del vacío sindical que se siente, la gran mayoría de los trabajadores siguen -sin sindicarse.

En efecto, comunistas, socialistas, anarquistas, falangistas, cristianos, ex verticalistas sacarón rápidamente sus sindicatos a la legalidad y empezaron a la tarea de afiliar y organizar. Con medios económicos muy superiores a la cotización de sus miembros, cuya procedencia habría que aclarar, montaron campañas de propaganda, liberaron a centenares de milítantes (actuales funcionarios del nuevo sindicalismo), abrieron locales, contrataron abogados la´boraíistas, montaron actos públicos, viajaron y viajan sin cesar.´La televisión, la radio y la prensa les sirvieron en bandeja (y aún íes sirven) una eficaz publicidad gratuita. A la que habría que añadir la que desde hace tiempo el régimen político anterior le dedicó a ciertas siglas.

Todos los partidos y sus sindicales iban al copo. A nadie Je interesaba, sindicalmente, la unidad, porque su sindicalismo no era más que el reflejo de las diferencias políticas. La COS no fue más que una payasada y nadie hizo el menor esfuerzo serio ni para mantenerla ni, mucho menos, para desarrollarla a nivel sectorial, de empresa, regional, local. Todos -iban ai copo, y Ip que querían, lo que ambicionaban, era ser los nías fuertes, para que sus partidos lo fueran también.

Mientras tanto, la afiliación no creció al ritmo de las esperanzas. Comisiones Obreras por ejemplo, a finales d´el verano de 1976 se señaló cómo objetivo el conseguir 60.000 afiliados antes del 31 de diciembre, pero según sus propias declaraciones, alcanzaron esa cifra cuando ya estaba muy entrado el año 197?, por junio. Ahora Comisiones dice que va a por los dos millones, y UG-T, no queriéndose quedar atrás, también baraja cifras millonarias, capaces de asombrar a cualquiera. ¿Pero hasta dónde son ciertos esos datos? ¿Quién Be ha ocupado de comprobarlos? De USO, por ejemplo, ge llegó a decir que tenia 850.000 afiliados, mientras que en el congreso "de la autonomía" se afirmó que sólo eran 250.000.

Es verdad que son muchos los trabajadores españoles que as´ han afiliado y siguen afiliándose a las diversas sindicales politizadas o de partido. trnos¡ por convicción; otros nías, porque no quieren estar desamparados, porque necesitan un respaldo, porque no quieren estar solos, porque lo han hecho sus compañeros. Y se han apuntado a este sindicato como podrían haberlo hecho a otro.

Pero quedan muchos más que aún no se han decidido o que han adoptado la decisión de compronneteree en la linea de sus convicciones. ¿Y cuáles son estas convicciones, compartidas por la gran mayoría de los trabajadores, que puedan ayudar a comprenderles? Ante tocto, la inmensa mayoría de los trabajadores siguen creyendo que lo mejor para todos es un sindicalismo en el que no se mezcle lo laboral con la política de partidos.

Sobre esta base ha surgido y está surgiendo, por todos los rincones, un movimiento sindical nuevo, caracterizado por la voluntad de independencia respecto de partidos y de cualquier entidad ajena a ellos.

En todas las provincias existen sindicatos de este tipo que, en la mayor parte de loe casos, no tienen relación entre sí. También hay organizaciones nacionales, como es el caso de la Confederación de Trabajadores Independientes (CTI), que está eir-viendo de polarizador de inquietudes a intereses. La reacción de ¡as sindicales de partidos apolíticos ha gldo el desencadenamiento de una campaña de insidiáis contra estos sindicatos, acusandoles de amarillismo, verticalismo, etc.

¿Hay base para estos ataques? ¿Por qué se lee combate asi7 Puede que, en algunos casos, haya base para la acusación, pero no ,creo que pueda demostnarse en la gran mayoría, y conozco muchos casos en los que los difamadores han. tenido que tragarse su clara actitud anti-obrera, En efecto, hay posiblemente mayor número de dirigentes verticalietas en las sindicales partidistas que en las independientes y «e han beneficiado mucho más, por ello, de los favores, generosos de la CNS. Y en lo que se refiere a la acusación de anrarlllismo, si que loa eon claramente aquellos que están manipulados por ¡partidos o dependen de decisiones ajenas a las de las asambleas de afiliados.

Entonces, si no boy base para la campaña insidiosa y desaforada, ¿a qué podría achacarse? Muchos sindicalistas auténticos* independientes de los partidos, consideran que sólo puede responder al temor de que la gran mayoría de los trabajadores que aún no se han afiliado pueda descubrir, en los próximos meses, que existe una alternativa de clase abierta a todos loa trabajadores, independientemente de su forma de pensar, una alternativa que haria posible la unidad ansiada, Y que el sindicalismo divisionista de loa partidos no es lo mejor, ni tan siquiera buena solución el cambio sindifcal.

 

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