Autor: Aller, Ramón María. 
   Ante las elecciones     
 
 Arriba.    27/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ANTE LAS ELECCIONES SINDICAL

ESTA muy próxima la convocatoria de las elecciones sindicales. Es de esperar que el Gobierno dicte sobra ellas unas normas provisionales y mínimas, reservando la regulación del procedimiento concreto a cada empresa, de acuerdo con sus peculiaridades. Más adelante, la legislación definitiva dependerá de lo que voten las Cámaras según el proyecto sobre acción sindical en la empresa, que en su día el Gobierno remitirá al legislativo.

El tema de las elecciones sindicales adquiere en estos momentos singular relieve por la indiscutible repercusión sobre la economía del clima que pueda existir en las relaciones laborales. Las elecciones han de celebrarse cuanto antes, no por Intereses parciales, sino para la buena marcha del país. Hay un conflicto latente entre ei objetivo de las garantías electorales que exige tiempo, y el de utilidad social, especialmente cuando se tiene en cuenta que al finalizar el año termina la vigencia de muchos convenios.

La participación sindical tiene una clarísima influencia en la productividad. De la participación de los trabajadores en las organizaciones que han de representar sus Intereses pueden depender resultados de conflicto o da cooperación. La armoniosa coexistencia entre empresarios y sindicatos obraros depende también del sistema de equilibrio generado por las elecciones sindicales. El tardío programa de austeridad, que entraña el pacto de la Moncloa, necesita el apoyo de todos, y muy especialmente el de aquellos que, momentánea y aparentemente, pueden resultar los más negativamente afectados por unos sacrificios inevitables.

El sindicalismo es uno de los puntales de la ideología democrática; por ello, la distribución del poder obrero dentro de cada empresa ha de responder a los principios que inspiren dicha ideología. La absoluta libertad en las próximas elecciones es una exigencia del cambio y de las transformaciones que se están operando en la sociedad española. Ha pasado demasiado tiempo desde que se ha producido un vacío en el campo de las estructuras de representación obrera. Entre tanto, han surgido centrales y centrales que, a la hora de las elecciones, pueden llegar a enfrentarse y, de esta manera, carecer de suficiente capacidad de respuesta para las aspiraciones de sus afiliados o, lo que es más grave, resultar Incapaces, en esta primera prueba —que coincida con una situación económica penetrada por el signo de la crisis—, de lograr el necesario clima de cooperación en beneficio de toda la comunidad.

Para evitar cualquier género de consecuencias negativas, el poder público —de acuerdo con los representantes de la totalidad de las centrales obreras- ha de arbitrar las normas electorales con una agilidad y una flexibilidad que permitan llegar a unos resultados absolutamente democráticos. Las diferencias entre las diversas centrales se producen por cuestiones secundarias, pero el comportamiento de todas ellas en la defensa de los intereses de los trabajadores deberá ser, si no idéntico, muy similar.

Las elecciones son sólo un primer paso, aunque sin duda fundamental, pero después de ellas todo está por hacer. ¿Cómo se Integrarán en los grandes bloques sindicales los representantes de las empresas? ¿Cómo se ensamblarán las centrales con el Gobierno? ¿Serán éstas meros opositores dialogantes con el poder público o, por el contrarío, participarán en la gestión de la política social?

Ramon María ALLER

 

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