Autor: Márquez, Diego. 
   La Falange     
 
 Triunfo.     Página: 50-51. Páginas: 2. Párrafos: 2. 

LA FALANGE

Una larga entrevista con Diego Márquez, «falangista casi de nacimiento» realizada por Carmelo C. Llórente para «Tele-eXprés», fue también reproducida en varios periódicos. A te pregunta de qué significa la Falange, el entrevistado respondía: «"Una cosa que no existe, que no existe como organización; como idea, existe; es una idea política con una serie de soluciones que muchos de nosotros entendemos que son válidas hoy; por eso seguimos llamándonos falangistas y considerándonos falangistas. No existe una organización que se llama Falange Española desde el año 37 en que se fusionó con el Movimiento Nacional, que es una creación del actual Jefe del Estado y que no tiene nada que ver con la Falange ni como organización ni como idea (...). Nosotros no tenemos una organización única, una organización propia como pueden tener otros grupos políticos de este país. Podemos estar más o menos incrustados en unos sitios o en otros; podemos incluso haber formado unos pequeños o grandes grupos; no tenemos una disciplina única de partido, ni tenemos una actuación ni una línea concreta a seguir; cada uno de nosotros hace lo que cree que debe hacer. La Falange supone una posibilidad. Creo que la soluciones que tiene para los problemas políticos, sociales, económicos y de todo tipo para España pueden valer (...). La posición actual de muchos grupos falangistas es la de llegar a una unidad que —y no me asusta la palabra— configure un partido político. Exactamente igual que imagino harán los tradicionalistas, la Democracia Cristiana (lo están haciendo), o el partido socialista o cualquier otro grupo político. Supongo que si es posible esto de asocia-cionismo, no cabe duda que habrá que constituir unas asociaciones con unas ideologías concretas (-..). Un galangista es un hombre que quiere una transformación total de España y de la propia sociedad española en sus estructuras económicas, educacionales... Es un hombre que trata de subvertir todo el orden que había. Un hombre que siga pensando en que España debe desenvolverse en un área política capitalista y que debe constituirse en sistema de gobierno monárquico, no es falangista. Una cosa es considerarse y otra serlo. Yo no tengo el falangistómetro, pero... Pensar que todo el que se ha puesto una camisa azul es falangista, es una confusión terrible. Lo que pasa es que el Movimiento se ha confundido con la Falange, porque los símbolos nos los han tomado, y con estos símbolos desde e! Movimiento hasta don Blas Pinar hacen con ello ´mangas y capirotes (...). Para nosotros, el nacionalsindicalismo es ta organización del país sindicalmente. Desde la planificación de la economía desde los propios sindicatos, desde la gente que trabaja hasta el montaje de la propia empresa, que tendría que ser completamente distinta de la capitalista. Nosotros entendemos la empresa como una comunidad de hombres organizada sindicalmente; es un sindicato de empresa y el beneficio que esa empresa produce va en su totalidad al trabajador {...). El sindicato de empresa es fundamental y básico. Esto que existe ahora es un corporativismo al estilo italiano. Lo que sí es utópico es decir que el trabajador y el empresario se entienden porque en el sindicato se juntan y discuten cuando en la propia empresa no se pueden ver. La única forma de entenderse en la empresa es que el propietario sea el trabajador; desde el director de la empresa hasta el botones, todos son propietarios. Claro, es que hemos sido mal entendidos; nos distinguimos tanto del capitalismo como del marxismo. En el capitalismo, el beneficio de la producción va a pasar a manos de accionistas; en el marxismo, a manos de)l Estado; en el nacional-sindicalismo. a manos del trabajador (...). La parte fascista que tenía el Régimen la aportó la CEDA, eran Gil Robles y sus muchachos el verdadero fascismo español; un fascismo sin vida, frío. La prueba está en que la coreografía fascista de los años cuarenta fue montada por hombres de la CEDA. Había hombres falangistas en el Gobierno, como Girón y Fernán-dez-Cuesta, pero ellos sabrán sus compromisos. En toda aquella fanfarria fascista que se organizó no tuvieron mucho que ver los falangistas (...). Si efectivamente se va air al juego de asociaciones, nosotros no tendríamos inconveniente en que estuviera.

todos: desde la extrema derecha a la extrema izquierda. No pondríamos ninguna pega a que estuviera el partido comunista completamente organizado. Pero como el Sistema va a ser el que plantee las reglas del juego, no habrá cabida para fa extrema izquierda. Posiblemente una socialdemocracia, creo que sí.

Quedarían la Democracia Cristiana, grupos tradicionalistas y monárquicos, los falangistas, si nos dejan..."».

 

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