Autor: Apostua, Luis. 
   En un motel     
 
 Ya.    19/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

EN UN MOTEL

AJECESITAMOS revisar todo nuestro plan político y sindical 1 A| a causa de que los nuevos hechos nos dicen que hay unos supuestos básicos distintos a los tenidos por ciertos hasta ahora. Todo esto es especialmente claro en la presente huelga d« aeropuertos, la más grave padecida por este país y con unas Implicaciones políticas del más hondo calado.

La explicación consiste en que ninguna de las centrales •Indícales con respaldo político—UGT, CC. OO.—tiene el control de la situación y ni siquiera consta que sean los verdaderos artífices de la huelga.

Antes al contrario, existen indicios de que este sindicalismo aéreo ha nacido por completo al margen de los movimientos sindicales que podemos llamar clásicos y se reviste de una intransigencia ideológica total. Los huelguistas, al menos sus directores, son perfectamente conscientes de que lo de menos es ya la reivindicación que propugnan o la contraoferta que se les haga. Saben que son la ruina de Baleares y de Canarias, por no citar más que dos polos del turismo otoñal^ muy rentable. Saben que aislan al país y conocen bien su poder. Pero la apuesta no es ésa; no se trata de una cuestión que se pueda msolver con dinero. El verdadero envite» es el Gobierno, entendiendo por Gobierno no sólo a este del señor Suárez, sino a todo un conjunto de instituciones.

Al desafiar abiertamente los "pactos de la Moncloa" se pone en discusión el débil consenso que sostiene a la democracia. De acceder a las peticiones no habría fuerza moral para resistir otras, con lo cual avivamos la hoguera de la Inflación, detrás de la cual no sabemos !o que hay, aunque lo podamos suponer. Centro, socialistas y comunistas quedarán destruidos si esta huelga hace claudicar al Gobierno. Ese es el nuevo planteamiento general de la situación. Hasta ahora podíamos creer fundadamente que el pacto de los principales partidos y sindicatos significaba el pacto de las fuerzas reales operantes. Acabamos de descubrir que no es asi y, por consiguiente, esto obliga—en mi opinión personal—a replantear todo el programa político. Esto demuestra que el Inmediato porvenir no lo hemos Jugado en la Moncloa, sino nos lo jugamos en un motel de la autopista de Barajas.

UNA prueba, importante aunque secundaría, de lo que decimos la tenemos en las airadísimas reacciones de otros sindicatos (CNT, USO) por el debate televisivo Bedondo-Camacho. Las centrales no invitadas han montado en cólera; ya estarcios viendo que tienen poder real.

Luis APOSTUA

 

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