Autor: Van dern Eynde, J.. 
 Marcelino Camacho, comunista, líder de Comisiones Obreras. 
 "Me siento más agusto en el Parlamento que en Carabanchel"     
 
 El Imparcial.    22/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Marcelino Camache, cmunista, líder de Comisiones Obreras

Un forofo de los acuerdos de la Moncloa:

Los que se oponen son la ultra-derecha, y la CEDE tendrá que pasar por el aro.

• E1 Gobierno juega su juego, que es debilitar las organizaciones sindicales.

«Me siento más a gusto en el Parlamento que en Carabanchel»

No se trata de repartir la tarta, sino de asegurar trabajo y pan (Moncloa)

Marcelino Camacho, secretario general de Comisiones Obreras y miembro del Comité Central del Partido Comunista se encuentra hoy con frecuencia, en los pasillos de las Cortes con la persona que le mandó y con un miembro del consejo de administración de Motor Ibérica que le despidió de la empresa, «y no nos mordemos», dice. Camacho cambió, en poco más de un año, los locutorios de Carabanchel por el hemiciclo de las Cortes.

—¿Qué importancia tienen estas elecciones sindicales?

—Esto exigiría situar el panorama socieconómico. Se trata de instalar la democracia. La democracia se asienta sobre cuatro pilares fundamentales: la legalización de todos los partidos y organizaciones, la consulta al país en unas elecciones legislativas, objetivos ya cumplidos, instaurar la democracia en las fábricas por medio de las elecciones sindicales, y la democratización de los municipios y regiones. Está claro que estos dos temas han sufrido una amplia demora y es en este marco donde situamos la verdadera importancia de las elecciones sindicales.

-¿Cuál es su juicio sobre la normativa electoral?

—Nosotros hemos defendido el sistema proporcional y de lista abierta, porque permite asegurar la representatividad de todas las corrientes sindicales, dando una mayor estabilidad a los órganos obreros. Está claro que la normativa del Gobierno, no recoge ninguno de estos aspectos y limitan el acceso a estos órganos de hombres, que al margen de su afiliación o no afiliación puedan ser válidos. A pesar de las numerosas imperfecciones de esta normativa, dada la urgencia de esta representatividad, estamos dispuestos a partir de este marco legal. De ahí viene el acuerdo de los últimos días entre CC.OO. y UGT.

—¿Cuál es el juego del Gobierno?

-El Gobierno jtiega.su propio juego, qne es debilitar tas organizaciones sffp dicales para dejar un espacio a un sindicato amarillo.

—Y enfrentar a las dos Centrales.

-Claro, no hay más que ver la reacción que ha habido en la Prensa después del famoso «Cara a cara». Se ha tratado de exacerbar las tensiones y poder decir que ésto es lo que hay entre las fuerzas sindicales.

—¿Van a ser muy duras las elecciones sindicales?

—Los últimos acuerdos indican un cierto deshielo. AI colocar las elecciones en el auténtico marco sindical, en el. que cada uno intentará obtener el mayor número de votos, al margen de toma o no del poder, nosotros estamos en la vía de la unidad sindical.

—CC.OO. apoyan los acuerdos de la Moncloa.

—Nosotros creemos que en el cuadro de la crisis actual no se trata de repartir la tarta, sino de asegurar el trabajo, el pan, y ver si podemos llegar a repartirlo. El aumento de la masa salarial, tal y como se define en el Pacto, permite aumentos sustanciales del poder adquisitivo en muchos casos, y siempre el mantenimiento de ese poder adquisitivo. En ese sentido, creemos que, por primera vez en este país, no se ha firmado un pacto social, los acuerdos de la Moncloa, son la negación del pacto social. Este tiene como principal objetivo, cargar la crisis exclusivamente a los trabajadores, mientras que los acuerdos, permiten decir que pague el que más tiene, comieaza • negar el „ Jhl9nta»´-W´c^TnltMÍf¿´ econémteb, eV-modelo oligárquico. Si hasta aquí ha decidido la oligarquía, si se aplican ios acuerdos de la Moncloa, esto ya no será asi.

—Alguien está incumpliendo los acuerdos, ¿quién?

—Los empresarios, ya que los trabajadores cuando intentan incumplirlo, no pueden. La crisis económica forma parte del sistema capitalista, éste tiene cuatro ciclos: recuperación, auge, recesión y depresión. La depresión engendra paro y le sirve al capitalismo para mantener un ejército de parados para presionar a la baja en los salarios. Así, la capacidad de reivindicación disminuye con el número de parados en aumento.

Yo tengo circulares de la patronal del metal de Cataluña, más o menos secretas, en las que invitan a los patronos a no presentar los libros de contabilidad, sin lo que no se puede hallar la masa salarial. Quienes se oponen a la aplicación de los acuerdos, son, en el terreno político, la ultraderecha, y en el terreno económico, la CEOE, esa organización «poujadista», aunque tendrá que pasar por el aro.

—¿Es Comisiones la mayor central sindical?

—Está claro que es Comisiones. Todo el mundo lo admite. Alguien creyó que las elecciones políticas automáticamente trasladaban sus resultados al campo. sindical, las experiencias de Francia y Portugal nos indica que esto no es cierto. Ya se verá en las elecciones quién es más fuerte.

—¿Qué diferencia encuentra entre Carabanchel y el Parlamento?

—Hombre, me siento más a gusto en el Parlamento, yo no soy, qué te diría yo, materia prima de cárcel.

Hay veces, que te preguntas si realmente es Verdad, si no eres una especie de fantasma que has atravesado los muros de Carabanchel y te paseas por las Cortes.

J. VAN DEN EYNDE

 

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